La unidad anticorrupción del Partido Comunista de China ayuda a sanear el crecimiento del país


DAN STEINBOCK


Xi Jinping, actual presidente de China, al asumir como máximo líder se comprometió en acabar con los "tigres y moscas", la fauna corrupta de funcionarios de alto, medio y bajo nivel. En los últimos tres años, se ha batallado sin cuartel contra este peligroso flagelo bajo la dirección de la Comisión Central de Control Disciplinario, máximo órgano anticorrupción del Partido Comunista de China.

A principios de diciembre, el gigante financiero mundial BNP Paribas afirmó que la campaña contra la corrupción ha noqueado entre el 1 y el 1,5 por ciento del PIB anual de China y continúa amenazando con golpear más aún la economía del gigante asiático. De acuerdo con BNP Paribas, la campaña contra la corrupción perjudica a los proyectos de inversión de los gobiernos locales y de las multinacionales extranjeras.

Entonces, ¿es la campaña contra la corrupción realmente nociva para el crecimiento económico del país?

Como se conoce, en China la inversión como fuente de crecimiento está disminuyendo, mientras que la participación del consumo como motor de la economía va en aumentando. Y eso tiene poco que ver con los efectos de la campaña contra la corrupción. Más bien, es el resultado de un reequilibrio entre la inversión, las exportaciones, el consumo y la innovación.

La idea de que la campaña contra la corrupción está frenando el impulso inversionista de los gobiernos locales es errónea. En realidad, los gobiernos locales se han visto limitados por la deuda que acumulan, que se disparó después de la crisis financiera mundial cuando la liquidez excesiva instaló la especulación en los mercados inmobiliarios. La deuda de los gobiernos locales asciende a más de 3 mil millones de dólares. Sin embargo, los críticos de la actualidad situación económica parecen culpar a la campaña contra la corrupción del opaco desempeño de los gobiernos locales, justo en este momento cuando la unidad anticorrupción del PCCh busca “cazar” a los funcionarios corruptos de ese nivel.

Por otra parte, la entrega de estímulos materiales a los funcionarios nunca ha impulsado la economía de todos los ciudadanos chinos. En el pasado, el beneficio quedaba solamente entre aquellos que intercambiaban favores por regalos y viceversa.

Las multinacionales extranjeras que respetan las buenas prácticas gubernamentales seguirán invirtiendo en China y prosperarán, mientras que las que han utilizado la corrupción para promover sus negocios deben ser penalizadas. El sector privado y público necesitan la integridad del buen gobierno.

Es absurdo afirmar que la desaceleración del crecimiento de China es el resultado de la campaña de lucha contra la corrupción. Las economías de Estados Unidos, Europa occidental y Japón han disfrutado de etapas de mayor crecimiento y han tenido que asumir la desaceleración cuando iniciaron su transición hacia la fase post-industrial.China no es la excepción de la regla. Aunque eso sí, el reto es de una magnitud muy diferente debido a sus más de 1.300 millones de personas.

La unidad anticorrupción del PCCh comenzó su accionar en el 2013 con el despido de varios dirigentes regionales. Luego vino la caída de los "grandes tigres". Al mismo tiempo, las investigaciones llegaron a los ministerios, a los medios de comunicación, a las empresas de propiedad estatal y a la industria de las telecomunicaciones.

Como era de esperar, después de la crisis bursátil del verano pasado, las investigaciones también penetraron en las instituciones financieras y las críticas desde ese sector contra las medidas anticorrupción se intensificaron. Sin embargo, la unidad anticorrupción del PCCh prosiguió y entre sus objetivos marcó a una docena de ejecutivos de China Citic Securities, a Xu Xiang, ejecutivo del fondo de cobertura, y al jefe de una rama de Hong Kong de la bolsa Guotai Junan Securities. Incluso hasta reguladores como el vicepresidente de la Comisión Reguladora de Valores de China han sido investigados y depuestos.

Casualmente, la preocupación del sector financiero acerca de la lucha contra la corrupción incrementó en un momento que el Banco Popular de China emitió avisos a varios bancos extranjeros, entre ellos al Citigroup, al Deutsche Bank, al HSBC, al Standard Chartered y a BNP Paribas, pidiéndoles que suspendan determinadas actividades de intercambio con el exterior hasta marzo del 2016. Estas preocupaciones del Banco Popular de China sobre la especulación financiera como amenaza para el crecimiento del país ha contribuido al aumento de las salidas de capital de China.

A corto plazo, la campaña contra la corrupción puede generar incertidumbre y volatilidad. A largo plazo, es fundamental para una sana recuperación del crecimiento económico de China.

Si la corrupción no se castiga, entonces condena al Estado y a la sociedad.


(*) Dan Steinbock es profesor visitante del Instituto de Estudios Internacionales de Shanghai, China.

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