Mantener la vitalidad: el secreto del éxito del Partido Comunista de China


CHU YIN 


A los investigadores del sistema multipartidista les resulta difícil comprender el fenómeno de gobierno de un solo partido a largo plazo. Influenciados por la ideología del liberalismo, la mayoría de los críticos creen que la gobernanza de un partido durante largo tiempo engendra la corrupción severa, burocracia y dogmatismo y, como resultado, produce el estancamiento social o incluso el colapso.

Esta es, de hecho, la base común de las diversas clases de teoría sobre el “colapso de China”. Sin embargo, los hechos en las últimas décadas han demostrado que el Partido Comunista de China (PCCh), en lugar de volverse rígido y decaído, como aquellos críticos imaginaban, obtuvo vitalidad con el tiempo en el proceso de reforma, en consonancia con el rápido ascenso de China.

RESPONSABILIDAD UNIVERSAL PRAGMÁTICA

En primer lugar, el “gen cultural” del PCCh ha ayudado con éxito a evitar el dogmatismo. En muchos estados de partido único, la solidificación de la jerarquía y la consiguiente osificación ideológica son, de hecho, problemas graves. La mayoría de los países comunistas de Europa Central y Oriental y del Tercer Mundo, con la Unión Soviética (URSS) como representante, cayeron en tales predicamentos después de lograr la victoria de sus revoluciones.

Al tener perdido el ideal de la emancipación de toda la humanidad, los líderes comunistas se degeneraron en doctrinarios que solo se conformaban con monopolizar el poder, y encubrir las contradicciones sociales con consignas ideológicas, lo cual dio como resultado el fracaso del movimiento comunista en estos países.

Lo que hace que el PCCh sea excepcional en este sentido es que, a diferencia de algunos rebeldes que solo buscan ejercer el poder, el de China es un partido pragmático con un fuerte sentido de responsabilidad universal, cuyo gobierno beneficia a las personas.

Desde el nacimiento del PCCh, líderes como Li Dazhao, Chen Duxiu, Mao Zedong, Zhou Enlai y Deng Xiaoping han puesto mucha importancia en mantener el equilibrio entre los principios éticos y la vida real. Para los occidentales, la oposición binaria de la conciencia y el materialismo a menudo crea divisiones ideológicas y sociales, pero para los chinos, la unidad de los contrarios es el medio para lograr un equilibrio adecuado.

Gracias a este gen cultural, el PCCh evitó, afortunadamente, el estancamiento ideológico y ha formulado un principio de supervivencia impregnado de la sabiduría oriental, que consiste en que “la práctica es el único criterio para comprobar la verdad”. En otras palabras, esta cultura ayudó a los miembros del PCCh a prestar constantemente atención a la práctica social en su búsqueda del comunismo, lo que ha permitido que sus políticas no se convirtieran en dogmas rígidos muy alejados de la vida real. Durante la revolución y en el poder, aparecieron doctrinarios y se cometieron errores graves, pero estas desviaciones nunca han sido fenómenos prolongados o continuos.

En los momentos críticos, el espíritu pragmático siempre ha ayudado al PCCh a volver al camino de “buscar la verdad en los hechos”. La rectificación del radicalismo de Wang Ming en tiempos de la revolución, y la corrección de los errores de la “Gran Revolución Cultural” durante el período de reforma y apertura, son muestras de este espíritu pragmático. En la actualidad, la reforma orientada a la oferta llevada a cabo por el nuevo grupo dirigente del PCCh encabezado por Xi Jinping constituye otro ejemplo de ello.

ACTUAR EN SITUACIONES COMPLEJAS

La diversidad y la complejidad de China, junto con la capacidad de aprendizaje del PCCh, han garantizado la vitalidad del Partido. En comparación con otros gobiernos de partido único que se degeneraron, el PCCh ha podido aprender de los errores y adquirir conocimientos en nuevas situaciones complejas. Esta es, sin duda, la clave de su exitoso gobierno a largo plazo.

China es un país con vasto territorio y una constitución social complicada, y mantiene estrechas conexiones con el mundo, lo cual ha determinado su ambiente de gobernanza muy complicado y diverso. En comparación con otros partidos comunistas foráneos, el éxito del PCCh depende principalmente de su adaptación a un entorno complejo. Esto fue evidente en las estrategias y líneas de pensamiento que se practicaban en distintas bases de apoyo revolucionario durante los períodos de la Guerra Antifascista y la Guerra de Liberación. También se manifestó en las innovaciones institucionales y en programas de desarrollo para diferentes regiones durante el período de la reforma y apertura. Las Zonas Económicas Especiales, con la de Shenzhen como representante, fueron ejemplos ilustres de estas innovaciones en ambientes diversificados.

La integración profunda en el mercado global, la amplia participación en los asuntos mundiales, y una respuesta proactiva al complejo mundo moderno son ahora las misiones obligatorias para el Partido. Durante este curso, es imprescindible para el PCCh aprender de las tecnologías, sistemas y conceptos avanzados, con el fin de mejorar la competitividad de China.

El sistema de selección de talentos y preparación del PCCh junto con su modelo de democracia actúan como garantías internas de vitalidad. Por un lado, en comparación con partidos comunistas de otros países, no hay rastro de nepotismo en la selección de los talentos del PCCh. La cultura tradicional china hace hincapié en la justicia y se opone a la herencia y el favoritismo en la selección de capacidades, y esto también es una tradición establecida entre los primeros líderes revolucionarios altruistas del Partido. Los máximos dirigentes siempre han llegado a asumir altos cargos a través de trabajos y prácticas desde puestos de base, en lugar de ser promovidos debido a la reputación o las relaciones.

Por otro lado, la selección de los cuadros de base siempre se ha llevado a cabo estrictamente tomando en cuenta la evaluación del desempeño. Sin logros sobresalientes, es difícil destacarse en medio de una competencia feroz. Para evitar factores debido a disparidades regionales, los cuadros de base deben demostrar su capacidad de adaptación y de gobierno a través de intercambios de asignación o trabajo en otras áreas.

Además del mecanismo de selección justo y competitivo, la formación sistemática de los cuadros del PCCh es más avanzada que la de otros países. A diferencia de la dependencia de lazos sociales relativamente sueltos de otros partidos políticos, el PCCh ha establecido desde el principio un sistema preciso y consistente del cultivo de talentos, el cual está estrechamente relacionado con las organizaciones sociales y los centros docentes superiores. Lo interesante es que mantienen su ideología y valores distintos.

El sistema de formación del PCCh puede mantener una fuerte capacidad de movilización por la rápida aplicación de la voluntad del Comité Central, y al mismo tiempo proporcionar un relevante equipo de talentos de valiosos conocimientos obtenidos de las prácticas de base.

DEMOCRACIA INTERNA DEL PARTIDO Y APERTURA AL EXTERIOR

La democracia interna del Partido constituye una garantía sistémica significativa para reflexionar las lecciones y resolver problemas del PCCh. Aunque la disciplina estricta y el sentido de la organización inhiben, en cierta medida, la confrontación y dramatismos, no se afectan los debates constructivos en materia de teorías y prácticas importantes. Incluso, el líder supremo debe ser objeto de la supervisión y la crítica de la democracia interna del Partido, y no se permite que prevalezca su voluntad individual por encima de la voluntad de la organización. Es la democracia interna del Partido la que ayudó al PCCh a corregir rápidamente los errores y lograr mejoras a través de la reflexión.

La política de reforma y apertura constituye las condiciones externas que permiten al PCCh mantenerse activo. En un Estado de partido único, aunque el partido gobernante no encuentre dentro del país retos suficientes que le desafíen el poder, la feroz competencia internacional le es más que suficiente para su constante autoaprendizaje y automejora. La legalidad del PCCh no solo tiene que ver con la superioridad y la justicia del sistema socialista, sino también se relaciona estrechamente con el proceso de modernización del país y la gran revitalización de la nación china. Ello significa que impulsar el desarrollo y el progreso de China se ha convertido, de hecho, en uno de los componentes cruciales del fundamento legítimo del PCCh. Por tanto, es imposible que el Partido elija el aislamiento para mantener la seguridad de su régimen.

Lo más importante es que, desde la aplicación de la política de reforma y apertura al exterior, ha cambiado radicalmente la sociedad y mejorado en gran medida el nivel de vida del pueblo chino. Esta política ha sido en general aceptada por el país. La reforma es, por lo tanto, no solo un método, sino también un objetivo. El PCCh debe persistir en el camino de la reforma y apertura y adquirir nuevos conocimientos y conceptos a lo largo de ese recorrido. La colisión y la integración entre el país y el mundo finalmente han sentado las bases dinámicas para el socialismo con características chinas.

Cuando la legalidad del Partido Comunista reside en la gran revitalización de la nación china por medio de la reforma y la apertura, concatenado con el proceso de satisfacer las crecientes necesidades materiales y espirituales de las personas, el Partido tiene que actualizarse con los tiempos. En otras palabras, el PCCh no puede negarse a avanzar, pues obtendrá la vitalidad sin límites a través de su gobierno de asuntos nacionales e internacionales.


* Chu Yin es profesor asociado de la Universidad de Relaciones Internacionales.

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