La cultura popular, base de un auténtico desarrollo


BABAKAR SINE 


Nos oponemos a la ideologías de "regreso a las fuentes", de la "autenticidad", de la "negritud", etc. Este tipo de comportamiento es sintomático de una reacción ideológica en contra de la cultura aculturada, con la pretensión de salir de su alienación asumiendo una cultura tradicional artificialmente concebida, debido a que ésta está congelada, encerrada en esquemas mentales; con esto se enmascara la realidad profunda de las transformaciones sufridas por la cultura tradicional y que es vivida por el sector popular.

En nuestra opinión, la cultura popular real y actual no se reduce de ninguna forma a la cultura tradicional folklorizada.

El siguiente comentario de Lenin traduce nuestro pensamiento:

"No se pueden guardar las herencias culturales como los archivistas guardan los papeles viejos. Guardar las herencias culturales no significa de ninguna forma contentarse únicamente con las tradiciones" [1].

Preferimos pensar en términos de cultura popular, lo que pone el acento en forma más positiva en el futuro de la cultura, al igual que en su orientación. Es una cultura que no está destinada a una élite que goza en forma particular, sino que debe ser una cultura cuyo acceso sea abierto a todos, sin que intervenga el nivel de vida o el rango social. En este sentido, los esfuerzos para la promoción de la cultura popular, que sirva de apoyo a un desarrollo verdadero, debe enfocarse a un doble objetivo:

1. Dar a cada persona el control de los medios para acceder y para enriquecer esa cultura. El término medio debe ser entendido en su sentido más amplio posible: tanto los medios materiales como el desarrollo de las aptitudes intelectuales.

2. Utilizar los elementos culturales del contexto local susceptibles de ser explotados sin esperar que la cultura sea transmitida por los medios de difusión modernos. Se trata de una promoción cultural interna, teniendo como punto de partida al sector popular y sacando provecho de los recursos locales. Es en estos términos que la Sociología del desarrollo debe articular la cultura popular y el desarrollo, al hacer que la capacidad cultural del pueblo intervenga de forma poderosa en el proceso de desarrollo.

En último análisis, el problema de la tradición, tal y como lo enfoca una cierta Sociología del desarrollo, está mal planteado. Lo que realmente es decisivo para el desarrollo es más bien la articulación fundamental entre cultura popular y liberación política y económica, tal y como Amílcar Cabral lo afirmaba.


NOTA

[1] Lenin, La cultura y la revolución cultual, Editorial Progreso, Moscú, 1971.


[Extracto del capítulo "Les nationalismes culturels au service de l'imperialisme", del libro de Babakar Sine Imperialisme et théories sociologiques du développment, París, Anthropos-Idep, 1975.]


[Traducción: Hilda Varela Berraza]

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