Por la unidad territorial de China


PARTIDO COMUNISTA CHILENO (ACCIÓN PROLETARIA) 


En Hong Kong se han agudizado las protestas. Los medios monopólicos, en manos de las oligarquías imperialistas, las celebran rimbombantes de luchas por “la libertad”, por “la democracia” y en contra de la “dictadura” China. El presidente Xi Jinping es satanizado de gran “dictador”.

Pero en las violentas protestas de Hong Kong no hay vestigios de luchas por “democracia” y “libertad”. De lo contrario. Son encabezadas por sectores reaccionarios, anti-patriotas, anti-socialistas, separatistas y corruptos. En abierta declaración anti-patriota marchan los “pacíficos” manifestantes, por las calles de Hong Kong, izando desvergonzadamente aquella bandera de la era cuando Hong Kong aún era colonia británica... y la bandera estadounidense. Estos sectores buscan manifiestamente hacer retroceder la historia de China en 200 años, a los tiempos cuando China estaba brutalmente sometida al colonialismo británico. Fue en esos años cuando China buscó prohibir el comercio ilegal del opio perpetuado por los británicos. El Reino Unido respondió con las dos cruentas guerras del opio. En ellas venció a China y como jugoso botín obtuvo, en 1842, a Hong Kong.

Desde esa fecha al presente que Hong Kong ha sido el refugio de la reacción, de la corrupción, y en el presente, un asentamiento de monumentales capitales extranjeros. Allí se han refugiado los sectores anti-comunistas, verdaderas bandas fascistas, de China, pero también de Laos, Vietnam y Camboya. Allí han obtenido refugio además millonarios, arrancando de las revoluciones comunistas en China y en la región, como también corruptos y... criminales comunes, tal como aquel que ha sido la causa de las actuales protestas en Hong Kong: un criminal de nombre Chan Tong-kai, en ese entonces residente en Taiwán, que asesinó brutalmente a su pareja embarazada.

Este criminal, para salvarse de la extradición a China continental y de ser debidamente juzgado bajo la ley China, se refugió en Hong Kong, porque de acuerdo a la legislación vigente de Hong Kong, consecuencia de la amplia autonomía que goza luego de que en 1997 regresara a ser nuevamente parte de China, las autoridades de Hong Kong, no pueden extraditar a los sospechosos de crímenes a la China continental, Taiwán o Macao. Como tantos otros criminales, este asesino recibió allí su “salvoconducto” y anda hoy libre e ileso.

China respondió en febrero de este año con un proyecto de ley de extradición que comprendía una amplia gama de delitos. Varios de estos delitos, como la evasión fiscal, hubieran expuesto a una gran gama de empresas y ciudadanos corruptos residentes en Hong Kong a penas significativamente más estrictas, de las que gozan en el presente.

Este proyecto de ley, que ya ha sido suspendido, y no la lucha por “democracia y libertad”, ha sido la real motivación de las masivas protestas en Hong Kong. Los criminales, corruptos y contrabandistas le temían y le temen a la ley de la República Popular China. Queda claro: la reacción y la corrupción son dos caras de la misma moneda.

Estos grupos reaccionarios, no protestan solos. Gozan del apoyo de los países hegemónicos del occidente. China ha denunciado reiteradas veces la intervención de Estados Unidos en estas protestas.

Pero los países imperialistas, especialmente Estados Unidos y el Reino Unido, no cesarán sus intentos de intervenir en República Popular China, con el fin de crear discordia interna, para lograr impulsar una balcanización del país: por el noroeste con los Uigures y el Tibet, por el sur, por Taiwan y Hong Kong.

La República Popular China se ha vuelto una potencia militar, económica e industrializada, gracias a su Estado socialista bajo la dirección política del Partido Comunista Chino y a su economía centralmente planificada. En cambio las economías imperialistas, basadas en el capital financiero, están moribundas. La República Popular China amenaza con sobrepasar a las naciones imperialistas en las próximas dos a tres décadas (sino antes). Aquí está una razón por la cual las moribundas economías imperialistas ansían balcanizar a la la República Popular China. La otra crucial razón es que necesitan a una República Popular China incapaz de contrarrestar el proceso de neo-colonización y la cruzada belicista contra las naciones soberanas, iniciadas por la OTAN en 1991, luego de que dejara de existir el Pacto de Varsovia. Esta cruzada belicista es parte de la lucha del imperialismo por mantener su hegemonía de pie y por rescatar a sus economías moribundas.

En el interés de los trabajadores y los pueblos soberanos del mundo, y de aquellos pueblos que aún no lo son pero luchan por su soberanía, está una República Popular China grande, fuerte, soberana, autónoma y como un poder político, económico y militar capaz de poner freno al imperialismo. Una China débil significaría un enorme retroceso de las naciones que buscan industrializarse, independizarse económicamente y el socialismo, y un camino directo e inmediato a la tercera guerra mundial.

¡Apoyamos toda decisión y acción de la República Popular China de poner freno a la escalada de violencia en Hong Kong!


¡El modo de producción capitalista será sustituido por el modo de producción socialista!



¡Por una República Popular China fuerte y territorialmente unida!


¡La República Popular China no será balcanizada!


Comité Central del
Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) - PC(AP)
21.08.2019

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