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Coronavirus y piratería imperial

abril 07, 2020

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO


La crisis del coronavirus ha visibilizado el papel que el saqueo desempeña en la reproducción del capitalismo actual. Como si fueran modernos bucaneros, los gobiernos de países poderosos como Estados Unidos o Francia se han dedicado a confiscar, sin recato alguno, pruebas médicas, respiradores y mascarillas que otras naciones han adquirido para combatir la pandemia.

Si en otras épocas los corsarios sirvieron para controlar los mares y las rutas comerciales, ahora, no conformes con el pillaje, los nuevos filibusteros impiden la exportación a otras latitudes de medicamentos y equipos sanitarios, y realizan compras masivas por las que pagan precios tres o cuatro veces por arriba de su valor.

No se trata tan sólo de la gran cantidad de empresarios inescrupulosos o avorazados que utilizan la tragedia para hacer grandes negocios. Tampoco de vivales que venden productos en mal estado, falsificados o caducos o que defraudan a compradores. Aunque todos se han multiplicado como hongos en temporada de lluvias, el asunto va más allá. Se trata de gobiernos imperiales que saquean bienes claves para combatir la enfermedad, o que, defendiendo teóricamente el libre comercio, cierran sus fronteras.

No hay en esta relación entre despojo, nuevos corsarios y capitalismo nada sorprendente. Este modo de producción –explica el antropólogo e historiador Antonio García de León– fue un sistema hecho por piratas y mantenido por piratas. “Piratas en inglés se dice privateers, que es casi como decir privados o iniciativa privada. Fueron incluso parte de la iniciativa privada de la época. Así que la iniciativa privada actual tiene entre sus antepasados más gloriosos a los piratas.”

El material sanitario y de protección disponible en el mercado mundial para hacer frente al Covid-19 es insuficiente y los gobiernos imperiales no dudan en disponer de él de cualquier manera. Todo les está permitido en la guerra de los cubrebocas.

Las acciones de rapiña imperial se suceden vertiginosamente. El nuevo bucanero Emmanuel Macron, presidente de Francia, anunció: “Estamos en guerra” y emitió un decreto que autoriza confiscar todo material de protección que esté en su país. De manera que, el 5 de marzo, un cargamento de 4 millones de tapabocas de la empresa sueca Mölnlycke, con destino final a España e Italia, que había ingresado al puerto de Marsella y tenía como destino su centro logístico en Lyon, fue incautado. Finalmente, dos semanas más tarde, después de múltiples presiones diplomáticas, el gobierno galo se quedó con 2 millones de mascarillas y aceptó que salieran otras tantas.

Según el diario L’Express (https://bit.ly/3dXbQGg), después del amargo trago, la compañía sueca decidió no llevar sus cargamentos de China a Francia, para evitar las confiscaciones arbitrarias. Un alto funcionario le dijo a ese diario: “Tenemos instrucciones de no requisar toda la producción con el fin de dejar un poco a los amigos”.

Del otro lado del Atlántico, el magnate Donald Trump, que apenas el pasado sábado 4 de abril reconoció la magnitud del desastre sanitario en su país provocado por la pandemia, sigue siendo el mismo pirata de siempre. Entre otras medidas arbitrarias, pidió a la empresa 3M que no exporte cubrebocas de uso médico. Adicionalmente, le ordenó a la compañía fabricar tantas mascarillas N95 como las autoridades consideraran necesarias para Estados Unidos.

No es el único caso. Según el diario español El Independiente, abastecedores de material sanitario avisaron a comunidades autónomas que no podrán garantizar los pedidos ante las compras masivas que estaría realizando Estados Unidos a fabricantes chinos. “Un suministrador con el que trabajamos habitualmente nos ha dicho que van a tener problemas para hacer pedidos porque Estados Unidos ha bloqueado la producción de China y la ha comprado entera. Está pagando la mascarilla a 80 céntimos de euro, cuando nosotros nos hemos hecho con las últimas a 0.45. Y hace 20 días a 29 céntimos”.

En el aeropuerto de Bangkok, 200 mil máscaras de protección para la policía de Berlín fueron incautadas. Las autoridades alemanas asumieron que Estados Unidos estaba detrás de la confiscación. El senador Andreas Geise denunció la medida como “acto de piratería moderna”.

La lista de actos de pillaje es interminable. Involucra a Italia contra Grecia, la República Checa contra Italia, Turquía contra España y un largo etcétera. Pero va más allá de los tapabocas. Esta guerra también se ha extendido para los respiradores. Según el Mossad, los “países se han visto envueltos en una feroz batalla encubierta para hacerse a toda costa con el limitado número de respiradores que hay en el mercado. Se están vendiendo los respiradores a través de grietas del sistema” (https://bit.ly/2wTW5iY).

El contraste no podría ser mayor. Mientras países como Cuba mandan desinteresadamente brigadas médicas a multitud de países para combatir la pandemia, los gobiernos imperiales reproducen la vieja piratería capitalista. Así la ética y la defensa de la humanidad de unos y de otros.


[Twitter: @lhan55]


La ayuda de China para enfrentar COVID-19 es humanitaria, no geopolítica

abril 05, 2020

Diario del Pueblo


A medida que la pandemia sin precedentes del nuevo coronavirus está teniendo mayor impacto a nivel mundial, China ha ido proporcionando suministros médicos y compartiendo su experiencia sobre tratamientos para ayudar a muchos países a derrotar a este virus letal.

Sin embargo, algunos críticos y medios de comunicación han tratado de politizar la asistencia sincera y sustancial de China, alegando que se trata de "política de generosidad", "diplomacia de mascarilla" y "propaganda".

Algunos de ellos dijeron que "hay un componente geopolítico, incluyendo una lucha por la influencia a través de descripciones sesgadas y política de generosidad.".

Cabe señalar que algunos políticos occidentales piensan y miden el corazón de un caballero con sus propias normas. China ha estado ofreciendo ayuda humanitaria de emergencia a otros países, especialmente a las naciones más afectadas o preparadas de manera insuficiente, con miras a salvar más vidas y controlar conjuntamente la pandemia mundial lo antes posible.

El gobierno chino, las empresas tanto en China como en el extranjero, las instituciones y las provincias y ciudades han donado gran cantidad de mascarillas, kits de prueba y trajes de protección a 120 países y a cuatro organizaciones internacionales. Las empresas chinas trabajan día y noche para producir ventiladores y equipos de protección para entregar los pedidos urgentes a sus clientes internacionales mientras cubren la demanda doméstica.

Los expertos médicos chinos de primera línea han compartido sin reservas su valiosa experiencia de tratamiento con sus pares en más de 100 países y regiones, a través de casi 30 videoconferencias. China ha enviado equipos de expertos médicos a Irán, Irak, Italia, Serbia, Camboya, Pakistán, Laos y Venezuela para ayudar a contener COVID-19.

Cuando se enfrentó a una grave escasez de equipos de protección en su batalla temprana contra la epidemia, China recibió materiales médicos de muchos países y organizaciones. A medida que China ha ido cambiando el rumbo de su lucha interna contra el virus, la ayuda masiva dirigida hacia otros es una devolución del apoyo mundial recibido. La gestión de China muestra los esfuerzos sustanciales de este país responsable de unirse a la comunidad internacional para derrotar al enemigo común de la humanidad.

Ningún país puede desentenderse de una pandemia tan grave. Después de haber contenido COVID-19 a nivel nacional, China ha ayudado a resolver las necesidades apremiantes de muchos países afectados por el virus con auxilio y compartiendo experiencias, contribuyendo así a la lucha de la humanidad contra el contagio. Como China siempre ha hecho las cosas de manera justa y honesta, nunca está en su agenda hacer de la ayuda una táctica para buscar influencia.

Los críticos paranoicos deberían dejar de politizar y distorsionar la asistencia china, ya que sus comentarios van en contra de la solidaridad mundial, la cual es vital para manejar la grave crisis de salud pública.


Deben garantizarse la apertura y la estabilidad de las cadenas mundiales industriales y de suministro

abril 01, 2020

HE YIN


El brote repentino de neumonía por el nuevo coronavirus está afectando las cadenas mundiales industriales y de suministro y el comercio en todo el mundo. El 30 de marzo, la reunión especial de los ministros de Comercio e Inversión del G20 emitió una declaración conjunta que responde al consenso alcanzado durante la Cumbre Virtual Extraordinaria de Líderes del G20 sobre COVID-19, enfatizando que las medidas de emergencia deben ser apropriadas, transparentes y temporales para evitar obstáculos innecesarios al comercio internacional o efectos destructivos en las cadenas mundiales industriales y de suministro. El consenso revela que también es imperativo que todos los países se unan para reducir el impacto de la pandemia en la economía mundial.

En la era de la globalización económica, todas las economías mundiales comparten el mismo destino en la división del trabajo y la cooperación globales. Actualmente, la epidemia de COVID-19 ha causado múltiples "obstrucciones" a las cadenas mundiales industriales y de suministro, causando interrupciones en el comercio internacional y la inversión.

El informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo revela que esta epidemia podría conducir a una disminución global de la inversión extranjera directa de hasta un 40% este año. Al mismo tiempo, la demanda de materiales antiepidemiológicos se ha disparado en varios países, convirtiendo la producción y circulación de estos materiales en una cuestión de vida o muerte. La coordinación de las medidas de respuesta, los esfuerzos conjuntos en la preparación de macro-políticas, la mitigación del impacto general de la epidemia, la lucha para garantizar un entorno de mercado libre, justo, no discriminatorio, transparente, predecible y estable son opciones que deben ser adaptadas por todos los países.

En este momento crítico, asegurar flujos de inversión y apertura de comercio para suministrar productos suficientes a precios justos es vital para la recuperación económica global. Como el director general de la Organización Mundial de Comercio, Roberto Azevedo, enfatizó: "Ningún país puede ser autosuficiente, sin importar lo fuerte que sea". Las personas son cada vez más conscientes de la importancia de tomar medidas conjuntas para reducir los aranceles y eliminar las barreras como una forma de medir las responsabilidades internacionales.

Como un país importante en las cadenas mundiales industriales y de suministro, China siempre se ha adherido a su compromiso de apertura y cooperación, brindando apoyo práctico a los países para trabajar y coordinar respuestas a la lucha contra la epidemia. A medida que su situación de epidemia interna continúa mejorando y el orden económico y social se acelera, China continúa expandiendo la producción de materiales de prevención de la epidemia, aportando las garantías necesarias para sí misma y para el resto del mundo.

Por ejemplo, como un proveedor importante en el mercado global, la industria farmacéutica de China ha reanudado la producción y los rendimientos de sus principales productos han excedido el 80%. La producción de ropa protectora médica en China se ha multiplicado por 40 veces en solo dos meses. El volumen de entrega diaria de sensores de temperatura infrarrojos ha aumentado de 15.000 a alrededor de 200.000 unidades. Desde el 19 de marzo, protegiendo la demanda interna, China ha suministrado urgentemente más de 1.700 respiradores a países extranjeros y ha recibido pedidos con un total de 20.000 unidades. La productividad de China se convirtió rápidamente en una fuerza para combatir la epidemia, y el ciclo interno de la economía china ayudó a las cadenas mundiales industriales y de suministro.

La cooperación abierta es una necesidad objetiva que cumple con las leyes de operación de la economía mundial. Es un arma importante para disipar la niebla de la epidemia. Aunque algunas personas, en algunos países, han usado la epidemia para promover tesis de "desacoplamiento económico", alegando que cambian la cadena industrial e incluso tratando de cortar artificialmente las cadenas mundiales industriales y de suministro, debe tenerse en cuenta que cualquier ilusión en este sentido va en contra de la tendencia de los tiempos. Los resultados de una encuesta reciente publicada por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China muestran que, a largo plazo, China sigue siendo el principal mercado para la mayoría de las empresas estadounidenses con sede en el país. China es reconocida como un país industrial importante y un importante productor y exportador de productos para la prevención de epidemia y suministros médicos. La efectividad de la lucha del país contra la epidemia y el suministro de materiales antiepidémicos demuestran que es una fuerza indispensable e importante en las cadenas mundiales industriales y de suministro.

Todos los países del mundo deben unir sus manos para dar lo mejor de sí, mostrar sus puntos fuertes, proteger la vida y contribuir al desarrollo común.


Cuba y el coronavirus

marzo 31, 2020

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO



En la región de Lombardía, en el norte de Italia, médicos y enfermeros cubanos combaten incansablemente la epidemia del coronavirus en condiciones de campaña. Pertenecen a la Brigada Médica Internacional Henry Reeve, creada en 2005 por Fidel Castro para ofrecer asistencia a Estados Unidos, después del paso del huracán Katrina por Nueva Orleans.

La misión isleña está integrada por un jefe de logística y 35 doctores: 23 médicos generales, neumólogos, especialistas en cuidados intensivos y en enfermedades infecciosas, además de 15 enfermeros. Varios son veteranos en estas lides, que lucharon en 2015 contra el ébola en África Occidental. Su abnegación y profesionalismo son ampliamente reconocidos. En 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) les otorgó el premio de Salud Pública Lee Jong-Wook.

Al llegar a Italia, Carlos Ricardo Pérez Díaz, jefe de la brigada cubana de batas blancas, declaró: “Vamos a estar firme y todo el tiempo que sea necesario para ayudar a combatir esta epidemia”. Y, en entrevista a la Cadena SER, explicó: “Tenemos una formación humanista, basada en el principio de la solidaridad, del compromiso con la profesión y de la medicina”.

Ese principio –de acuerdo con el doctor Pérez Díaz– se basa “en que no podemos dar lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos. Tenemos que compartir con los demás todo lo que podamos. Ese es el reto. Ese es el real principio de solidaridad”.

La solidaridad sanitaria de Cuba en Lombardía no es una excepción, sino la regla. En 2015, 37 mil galenos cubanos cooperaban en 77 países. El apoyo médico a otras naciones comenzó en 1960, con el envío de doctores a Argelia. Y, como bien lo saben muchas naciones africanas y americanas (como Haití), a pesar del inhumano e ilegal bloqueo económico de Estados Unidos en su contra por más de 60 años, el respaldo isleño en momento de grandes desastres ha sido crucial para derrotar plagas y enfermedades.

Cuba es el país con mayor demanda de turismo médico en el planeta. Su gobierno ha formado, en 13 escuelas de ciencias médicas y 25 facultades, doctores y personal sanitario, altamente calificados. Actualmente estudian la carrera de medicina más de 63 mil jóvenes. Pero esa experiencia en la formación de profesionales no se circunscribe a las barreras nacionales. La Escuela Latinoamericana de Medicina acoge estudiantes de 122 países. Cada año se matriculan allí mil 500 estudiantes becados.

Esta nación caribeña está muy lejos de ser candil de la calle y oscuridad de su casa. Por el contrario, su modelo sanitario cubano brilla en todo el mundo. Al destinar los recursos no adonde más precio tienen, ni adonde más demanda hay, sino a partir de las prioridades populares y soberanas, la salud ocupa un lugar clave en el presupuesto estatal. Impulsada desde un primer momento por Fidel Castro, la experiencia sanitaria caribeña, orientada a garantizar el derecho a la salud de sus habitantes y alejada del lucro y la mercantilización, ha cosechado logros trascendentales, como los programas de vacunación a recién nacidos y niños pequeños, el sistema de atención materno-infantil, con el control estricto a los indicadores desde el embarazo, que han posibilitado tasa de mortalidad infantil baja y el aumento de la esperanza de vida.

Y, más allá de su experiencia pedagógica o de atención sanitaria, esta nación ha desarrollado a profundidad la investigación de biotecnología y concretado a contracorriente una industria farmacéutica que ha producido una sorprendente cantidad de medicamentos y vacunas de punta, claves para atender diversas enfermedades.

Pocos países han desplegado ante la crisis del coronavirus la solidaridad que Cuba ha otorgado. Desde el primer momento, sus doctores brindaron ayuda sanitaria en Wuhan, China. Las autoridades chinas utilizaron como herramienta para tratar la enfermedad, junto con otros 30 medicamentos, el interferón alfa 2B, fármaco elaborado en la isla.

Cuando diversas naciones le cerraron las puertas al crucero británico MS Brarmar, porque cinco pasajeros a bordo estaban enfermos de Covid-19, La Habana le permitió embarcar. Como recuerda Abel Prieto (https://bit.ly/2QNJZP1), en menos de dos semanas, como apoyo a la estrategia de contención de la pandemia, 11 brigadas médicas cubanas se han trasladado a Venezuela, Nicaragua, Surinam, Italia, Granada, Jamaica, Belice, Antigua y Barbuda, San Vicente y Las Granadinas, Dominica y Santa Lucía, y pronto, a Angola.

Ante el Covid-19 ha emergido lo peor y lo mejor de la humanidad. De un lado, grandes corporaciones de la industria farmacéutica han encontrado en la crisis una ventana de oportunidad para hacer grandes negocios, mientras acaparadores carroñeros lucran con la tragedia sin escrúpulo alguno. Del otro, con un profundo humanismo, gobiernos, pueblos y comunidades ponen por delante la cooperación, la dignidad, la ética, el apoyo mutuo y la solidaridad para enfrentar el mal. Sin duda, el coloso sanitario que es la pequeña Cuba socialista ocupa un lugar privilegiado entre los segundos. Urge poner fin al criminal castigo que sufre.


[Twitter: @lhan55]


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