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Corea del Norte: la espina en el zapato de Washington

abril 22, 2019

VICKY PELÁEZ 

El lenguaje político está diseñado para que 
las mentiras suenen como verdades, 
para que el asesinato parezca respetable, 
y para dar una apariencia de solidez al puro viento. 
(George Orwell, 1903-1950)

Mientras Venezuela es ahora el centro de atención de la prensa globalizada siguiendo instrucciones de la Casa Blanca, Corea del Norte, que hasta hace poco era considerada por Washington como uno de los principales enemigos de EEUU, aparentemente desapareció de los titulares de los medios de comunicación al servicio de la CIA y la NSA.

No obstante, la lucha de los servicios de inteligencia de EEUU, el de Corea del Sur y del Pentágono se ha intensificado este año y mueven a los especialistas en promoción de guerras que crean fantasías sobre un posible holocausto nuclear entre Corea del Norte y Estados Unidos.

Todo esto sucede mientras Donald Trump, según su aguerrido promotor de guerras y su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, "estaba haciendo lo mejor para tener buenas relaciones con el líder de Corea del Norte, Kim John-un, igualmente mandando fotografías de su familia, cartas, felicitación por el 107 aniversario del fundador de la República Popular Democrática de Corea (RPDC)". Sin embargo, las palabras de adulación de Trump y de su secretario de Estado, Mike Pompeo caracterizando al presidente norcoreano, como "buen chico y un gran personaje", "hombre que sabe manejar bien la batuta de poder" contrastaban en términos opuestos con la actuación de la CIA y el Pentágono en relación a Corea del Norte.

En vísperas de la segunda reunión entre Donald Trump y Kim John-un en Hanói, Vietnam, un misterioso grupo de oposición norcoreana Cheollima Civil Defense (CCD), llamado también Free Joseon, compuesto por 10 personas armadas con cuchillos, machetes y barras de hierro, asaltaron la Embajada de Corea del Norte en Madrid, golpearon a sus ocupantes, los redujeron y colocaron grilletes y bridas para inmovilizarlos. Durante estas cuatro horas de terror, los atacantes destrozaron los retratos del fundador de la RPDC, Kim Il-sung y de su sucesor Kim John-il y se llevaron documentos y ordenadores. Nadie sabe por qué no reaccionó el personal de seguridad español que cuidaba la entrada a la Embajada.

Resultó que el cabecilla de Cheollima (nombre de caballo de velocidad de mitología china) era mexicano residente en EEUU, Adrian Hong Chang y su segundo era el ciudadano estadounidense Sam Riu. Cinco días después del asalto, el líder del grupo entregó el material secuestrado al FBI norteamericano. Para la prensa española era una operación de inteligencia de la CIA que buscaba los documentos del exembajador norcoreano en España, Kim Hyok- chol, un especialista en energía nuclear quien se consideraba creador de la estrategia nuclear de la RPDC. Lo interesante fue que los documentos extraídos de la Embajada fueron entregados al Gobierno estadounidense el 27 de febrero pasado justamente cuando Donald Trump y Kim John-un estaban iniciando el primer día de la cumbre en Vietnam. No cabe duda de que la información que recibió Trump estaba requerida por los negociadores norteamericanos.

El Pentágono tampoco quiso perder el tiempo y mientras el presidente de EEUU exigía a Corea del Norte entregar las armas de destrucción masiva a EEUU e iniciar inmediatamente el proceso de desnuclearización a cambio del levantamiento de sanciones económicas y financieras, los marines estadounidenses del Comando del Pacífico y las tropas surcoreanas realizaban ejercicios militares conjuntos para prevenir un supuesto ataque de las tropas norcoreanas contra Seúl, capital de la República de Corea. Los generales como Terrence O’Shaughnessy advertían sobre un posible ataque nuclear con misiles lanzados por submarinos norcoreanos contra Los Ángeles, San Diego, Hawái y Washington DC.

A pesar de las favorables declaraciones del presidente norteamericano sobre Kim John-un, Donald Trump sigue el mismo doble juego hacia la RPDC diseñado por John Bolton. El pasado 26 de marzo el gobernante norteamericano firmó una Orden Ejecutiva sobre Coordinación de la Resilencia Nacional a los Impulsos Electromagnéticos (EMP) para evaluar los riesgos de ataques a la infraestructura de EEUU por parte de Corea del Norte usando sus satélites para lanzar ataques EMP. La prensa globalizada también hizo revivir la declaración que hizo a la publicación The Straits Times Mike Pompeo en su calidad de director de la CIA, el 20 de octubre de 2017.

A la pregunta sobre la posibilidad de eliminación física de Kim John-un, Pompeo declaró: "Respecto a la posibilidad de hacer desaparecer a Kim John-un conociendo la historia de la CIA, no quiero hablar sobre este tema". Más claro no puede ser. El Gobierno de Corea del Norte ya en 2017 alegó que la CIA en conjunto con el Servicio de Inteligencia Nacional de Corea del Sur (NIS) trataron de asesinar a Kim John-un. Actualmente, Mike Pompeo es el jefe del Departamento de Estado y el principal negociador con la RPDC. Fueron precisamente John Bolton y Mike Pompeo los que hicieron fracasar la segunda cumbre entre Donald Trump y Kim John-un, celebrada en febrero pasado en Hanói, al insistir la delegación norteamericana en aplicar a la RPDC el modelo libio anacrónico de rendición unilateral total de las armas de destrucción masiva.

La historia guarda en su memoria el sucio trabajo de la CIA y del MI6 en colaboración con la Organización de Seguridad de Estado de Libia (OSE) y con la participación activa al comienzo de los años 2000 del primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair para convencer a Muamar Gadafi de abandonar sus ambiciones sobre las armas nucleares. Gadafi fue persuadido para desarmar su país y además firmó varios tratados multimillonarios con las transnacionales británicas y estadounidenses para la exploración de yacimientos de gas y petróleo a cambio de las promesas de EEUU, Reino Unido y Francia de hacer entrar a su país en el seno de los países desarrollados. Ya se sabe que las promesas occidentales se las lleva el viento y con estos acuerdos Muamar Gadafi firmó su propia sentencia de muerte. Las imágenes de su cruel asesinato el 20 de octubre de 2011 en Sirte, Libia, estremecieron a todo el mundo.

Por supuesto, el líder de Corea del Norte rechazó la exigencia norteamericana y ofreció una contrapropuesta que consiste en desmantelar el centro nuclear Yongbyon lo que Mike Pompeo y John Bolton rechazaron inmediatamente haciendo fracasar a la cumbre por considerar el ofrecimiento de Kim John-un como una respuesta inadecuada. El promotor de guerras, John Bolton insistió: "Estamos esperando respuestas adecuadas de Kim para tomar una importante decisión estratégica para eliminar los programas nucleares y los de misiles balísticos de Corea del Norte". Hasta los trilateralistas del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) de Estados Unidos criticaron la actuación del Gobierno norteamericano opinando que "el problema nuclear de Corea del Norte no se va a solucionar bajo amenazas, presiones y sanciones, conociendo perfectamente Pyongyang el riesgo que esto representa para el país.

La desnuclearización total usando el 'modelo libio' está relacionada totalmente con el futuro del país y las armas nucleares representan un poderoso medio de disuasión para cualquier intento bélico de Washington. No hay que olvidar que los predecesores de Kim John-un como el fundador de la RPDC Kim Il-sung y Kim John-il hablaron también sobre la desnuclearización pero no solo de su país sino de toda la Península de Corea y fueron ellos los que insistieron en que mientras no existan estas condiciones habrá que desarrollar armas nucleares para proteger al país de los intentos imperialistas de EEUU, sus satélites occidentales y de su vecino Corea del Sur donde están estacionados cerca de 50.000 soldados norteamericanos representando un peligro latente para la RPDC.

"En las condiciones actuales", según el viceministro de la RPDC y el principal negociador con EEUU, Choe Son-hui, "nunca esperamos propuestas y comentarios razonables de Bolton que al menos debería entender el contexto de las negociaciones". El Gobierno de Pyongyang condenó también el "estilo gangster" que usa Mike Pompeo para hacer desarmar a Corea del Norte utilizando tácticas "temerarias" y mostrando al mismo tiempo su "inmadurez y su ignorancia", exigiendo su reemplazo como principal negociador. Pero como es de conocimiento del mundo, los norteamericanos escuchan solamente lo que les gusta escuchar e ignoran cualquier crítica porque se consideran a sí mismos como los únicos y exclusivos representantes de la verdad. Mike Pompeo declaró que no renunciará a su participación en la negociación y que se siente bien preparado para la tercera ronda de la cumbre. La actual directora de la CIA, Gina Haspel, famosa por participar en las torturas en Irak, confirmó la 'exclusividad' norteamericana en su reciente entrevista hablando sobre Rusia, Irán y la RPDC diciendo que respecto a Corea del Norte, Trump "mostró bastante sabiduría". Tan 'sabio' resultó el presidente estadounidense que hizo fracasar la segunda ronda de reunión con Kim John-un.

En realidad los norteamericanos saben que la RPDC no representa ningún peligro para EEUU, pero lo que necesita Donald Trump es tener algo de éxito ya sea en Corea del Norte o Venezuela ya no para prevenir el desaforo que está fuera de la discusión en EEUU sino para no perder su reelección el próximo 3 de noviembre de 2020. No obstante, con consejeros como John Bolton o secretarios de Estado como Mike Pompeo será difícil pero no imposible de lograr conociendo la zombificación de los norteamericanos y su ignorancia de la realidad.

Frente a todas estas condiciones lo que le queda a Kim John-un es tratar de obtener más apoyo del líder chino Xi Jinping y estrechar sus relaciones con Vladímir Putin durante su encuentro con el presidente programado para finales de este mes en la ciudad rusa Vladivostok ubicada a 684 kilómetros de Pyongyang. También el gobernante norcoreano ha promovido recientemente la creación de una economía autosuficiente para dar un golpe a "las fuerzas hostiles" y ha lanzado una reforma para disminuir el control del Estado sobre las empresas siguiendo el ejemplo chino.


La construcción de Vladimir Putin

abril 22, 2019

ALEJANDRO NADAL 


Vivimos en una época de falsificaciones históricas. En las relaciones internacionales, los adversarios y los enemigos son frecuentemente el resultado de un complicado proceso de construcción social. Eso conduce paulatinamente a distorsiones peligrosas que llevan a provocar guerras y otros cataclismos.

La historia de las percepciones que hoy se cultivan sobre Vladimir Putin es un ejemplo de ese tipo de evoluciones. La obsesión de Estados Unidos por mantener su hegemonía está íntimamente relacionada con esta crónica. El poderío del lobby industrial-militar es el motor principal del proceso. Y el papel de los medios de comunicación para moldear la opinión pública es el otro ingrediente clave. El resultado es un peligroso pantano del que las dos más grandes potencias nucleares difícilmente podrán escapar. Hoy el enfrentamiento se concentra en Siria y Ucrania, pero podría transformarse en una confrontación nuclear entre ambas potencias.

En 1989 el muro de Berlín fue derribado. A cambio de aceptar la reunificación de Alemania, Mijail Gorbachov recibió las seguridades de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no se expandiría para incorporar a los antiguos países satélites de la URSS. En 1990 Gorbachov escuchó a James Baker, secretario de Estado, prometer que la OTAN no se movería ni una pulgada en dirección al este. Las mismas promesas se hicieron en reuniones con Helmut Köhl, primer ministro alemán. El canciller Genscher fue claro en su discurso del 31 de enero 1990: Los cambios en Europa oriental y la reunificación alemana no deben lastimar los intereses soviéticos en materia de seguridad y, por tanto, la OTAN no debe expandirse hacia el este o acercarse a las fronteras soviéticas. Esas fueron las promesas y garantías que escuchó Gorbachov, último dirigente soviético. (Los archivos que confirman estos hechos se encuentran en nsarchive.gwu.edu).

La Unión Soviética fue disuelta en 1991. En 1993, el presidente ruso Yeltsin volvió a recibir garantías sobre la no expansión de la OTAN. Pero en marzo de 1999 las cosas cambiaron: Polonia, Hungría y República Checa ingresaron a la OTAN. Fue un acontecimiento muy mal recibido en Rusia. Yeltsin se sintió traicionado y enfureció. George Kennan, artífice de la política de contención de la Unión Soviética, describió la expansión de la OTAN como un terrible error histórico.

Vladimir Putin accedió a la presidencia de Rusia en mayo de 2000. Un año después pidió que Rusia se convirtiera en miembro de la OTAN, lo que cambiaría radicalmente la naturaleza de la alianza atlántica para convertirla en una asociación garante de la paz regional. La respuesta de Washington y de Europa fue negativa.

Tras los ataques a las Torres Gemelas, en septiembre de 2001, Putin llamó a George W. Bush y le ofreció su apoyo. Durante los preparativos para la invasión a Afganistán, Putin permitió el transporte y despliegue de militares estadunidenses en las fronteras rusas. Pero más tarde, cuando en 2004 la OTAN acogió en su seno a otros siete países de Europa central y oriental (incluyendo Bulgaria y las repúblicas del Báltico), la exasperación de Putin llegó al límite.

En 2007, Putin recordó a los líderes del G7 las promesas incumplidas. La expansión de la OTAN, señaló, es una provocación que mina la confianza rusa. Acto seguido preguntó: ¿Contra quién está dirigida esa expansión de la OTAN? Al año siguiente, cuando las señales apuntaban hacia la admisión en la OTAN de Georgia, una exrepública de la antigua URSS, Moscú intervino militarmente para impedir que Tbilisi sofocara un levantamiento separatista. Era una señal para congelar el crecimiento de la OTAN.

En febrero de 2014 se consumó un golpe de Estado en Kiev que culminó con la entronización de un régimen poco amistoso hacia Moscú. En la opinión de Stephen Cohen, investigador de la universidad de Princeton, la anexión de Crimea fue más una respuesta reactiva de Moscú que un acto de agresión, pero Washington respondió con nuevas sanciones que hacen más difícil cualquier salida negociada. El proyecto de convertir Ucrania en otro miembro de la OTAN sigue adelante. Para Rusia esa es la línea roja en el sendero a una guerra.

Estados Unidos ahora ha denunciado el tratado de armas de alcance intermedio, lo que abre un nuevo capítulo en la carrera armamentista. En su obsesión por mantener una hegemonía incontestada, el complejo militar-industrial mantiene viva la tradición de la guerra fría. Putin no es ningún santo de la caridad, pero tampoco es lo que los medios estadunidenses han construido. Al igual que Gorbachov y Yeltsin, Putin es un viejo reflejo que siente la amenaza de una Europa que ha atacado dos veces a Rusia en los pasados 100 años. Trágicamente, la llegada de Trump y su delirio egocéntrico sirven de catalizador para que una parte importante de la clase política estadunidense vuelva a deleitarse con los desvaríos de la guerra fría que nunca parece terminar. Vivimos tiempos más peligrosos de lo que se piensa.


[Twitter: @anadaloficial]


Israel: Elecciones para una Etnocracia

abril 15, 2019

PABLO JOFRÉ LEAL 


En marzo del año 2015, en las elecciones legislativas celebradas en Israel y que significaron el triunfo de Benjamín Netanyahu, sostuve que esa victoria implicaba el éxito de las posiciones más extremas de la entidad sionista.

Cuatro años después, este 9 de abril del año 2019, tal conclusión se inscribe en la misma dirección, sin mayores variaciones, consolidando una sociedad cada día más fundamentalista. No importaba el apellido del Benjamín que presidiera estos nuevos cuatro años de gobierno en Israel, el sionismo seguirá con su senda de crimen y extremismo. Las cifras finales muestran, en forma contundente que Netanyahu, el Benjamín más vociferante, ocupará por quinta vez el cargo de primer ministro de la entidad sionista.

Ha sido el premio a un trabajo constante de elevar el belicismo como una conducta insustituible, para todo candidato que pretende presidir los destinos del régimen israelí. Una entidad autodenominada como la “mayor democracia de Oriente Medio”, que es parte del mito tejido por esta sociedad que en realidad ha demostrado ser una etnocracia. Los votos obtenidos por Benjamín Netanyahu del Likud, 36 escaños de un total de 120 en disputa, en pugna con el ex general Benny Gantz, que preside la coalición de centroderecha Kajol Lavan, que alcanzó 35 cupos parlamentarios, le otorga a Netanyahu la opción de formar gobierno con la suma de 65 escaños parlamentarios, cuatro más que los 61 necesarios para ser mayoría.

Un Netanyahu, que a sus 36 asientos suma los parlamentarios electos de lo más extremo, ultranacionalista y fundamentalista de la sociedad israelí: 5 diputados de la Derecha Unida, 5 de Ysrael Beitenu (del ex Ministro de Asuntos Militares Avigdor Lieberman), los 7 asientos de la UTJ (Yahadut Hatorá: judaísmo ultraortodoxo), Kulanu (del dirigente Moshe Khalon) que posee 4 escaños y finalmente los 8 del movimiento ultraortodoxo sefardí Shas. No obtuvieron representación los partidos de los extremistas sionistas Naftali Bennett, quien ocupa el cargo de Ministro de Educación de Netanyahu, y el de la ministra israelí de asuntos judiciales Ayelet Shaked, conocida por demandar en su época de diputada, la muerte de madres de hijos e hijas palestinas "Deberían desaparecer junto a sus hogares, donde han criado a estas serpientes. De lo contrario, criarán más pequeñas serpientes”. En todo caso está pendiente una solicitud de revisión ante el comité central de elecciones que podría significar, si se acepta la alegación que este partido logré los cuatro escaños mínimos si obtiene representación parlamentaria – superando el umbral del 3,26%- lo que significaría una merma en la Alianza Azul y Blanco y una subida en la alianza de la ultraderecha.

En algún momento los partidarios de la Alianza Kajol Lavan y en general los opositores a Netanyahu, expresaron su esperanza que los 36 asientos en el parlamento obtenido la alianza liderada por Gantz: formada: Resiliencia para Israel, el centrista Yesh Atid, del ex ministro Yair Lapid, y el movimiento Telem, lo llevarían a tener una opción más que favorable, vista la alta votación obtenida, para presidir así el gobierno israelí y desbancar a Netanyahu. En función del sistema electoral israelí necesitaba sumar votos de diversos frentes políticos: la centroderecha, la izquierda e incluso estimular el apoyo de los grupos políticos árabes, que se veía a todas luces imposible. Netanyahu triunfó porque es un político astuto, sin remilgos morales, sin reparos ni aprensiones a la hora de ofrecer incluso lo que parezca contradictorio entre los objetivos de su coalición. Todo vale para atraer a los partidos minoritarios, que le van a permitan a este político sionista asumir por quinta vez el cargo de Primer Ministro. Ya verá como otorga más casas en territorios usurpados. Como asigna beneficios a los estudiosos de la Torá y les permite a los ultraortodoxos no hacer el servicio militar. Ya discutirá con sus amigos estadounidenses la manera de allegar más recursos al Ejército, como también la forma de favorecer al 17% de población israelí de origen.

Recordemos, que desde el año 1948 (cuando nace la entidad israelí) ninguno de los partidos participantes en las elecciones ha podido obtener los 61 escaños que garantizan la mayoría en el Parlamento, por lo que tras el anuncio de los resultados siempre ha sido necesario formar una coalición de Gobierno. En esta elección legislativa 2019 no se exceptúa tal situación y por ello los primeros cómputos sólo dieron paso a la especulación pues, lo verdaderamente fundamental es la capacidad que tuviera Netanyahu y Gantz para atraer a sus rediles a aquellos partidos y movimientos que le garantizaran la mayoría requerida en el parlamento de esta entidad. La única salida que le queda a Gantz y en general a aquellos opositores a Netanyahu es un procedimiento destinado a lograr su destitución (impeachment) por las acusaciones, que activen sin frenos las instancias judiciales, que lleven a este primer ministro a juicio por las acusaciones de soborno, corrupción y tráfico de influencia, inhabilitándolo para ejercer cargos de representación popular ¿será capaz la justicia de Israel de concretar una acción así? No lo creo y tampoco es viable, aunque no imposible, que Kajol Lavan., Meretz o los partidos árabes se definan por esa vía.

El resto de los partidos y movimientos, sin opción, son el Laborismo, que a raíz de la debacle electoral (sólo obtuvo seis escaños con un 4,46% de los votos, el peor resultado desde que nació la entidad sionista el año 1948) el año 2015 obtuvo en alianza con el pequeño partido Hatnuá de Tzipi Livni 19 escaños. Los resultados lo tienen en la UCI discutiendo el exigir la renuncia de su presidente Avi Gabbay y promover la unión con el partido Meretz, que es la única organización judía que plantea la necesidad de un proceso de negociación con los palestinos y cree en la idea de los dos estados.


Los partidos de la comunidad árabe, por su parte, que en las elecciones pasadas obtuvieron 13 escaños, esta vez bajaron su número a diez representantes, principalmente por la escasa asistencia a los centros de votación. Cuatro partidos árabes entraron en las elecciones del 9 de abril con dos listas: La del Frente Árabe Demócrata y Árabe para el Cambio y la lista de la Unión Árabe y el Partido Tagammu, compuesto por el Movimiento Islámico del Sur y el Partido Democrático del Sur, fundado por el ex diputado Azmi Bishara. Un sector que ve constreñido sus derechos y su participación al amparo de la Ley del estado de nación judía, una ley que consolida la etnocracia judía en Israel.

El pasado miércoles la alianza Azul y Blanco de Benny Gantz (Kajol Lavan) que parecía encaminarse a la victoria reconoció su derrota al constatar que la suma total de votos parlamentarios en la elección legislativa daban la primera opción a Netanyahu a la hora que el Presidente Reuven Rivlin inicie el miércoles 17 de abril las consultas con los partidos que obtuvieron representación parlamentaria, para así formar gobierno. Tras esta ronda de reuniones, Rivlin recomendará a uno de los diputados electos como primer ministro (que será, sino existe una catástrofe, Benjamín Netanyahu). El elegido tendrá así 28 días para formar su gabinete, ampliable a otros 14 días.

Para el diario israelí Haaretz lo positivo de esta elección es que Netanyahu no arrasó como era su pretensión “Como muchos han observado, esta no fue una elección sobre temas, sino un referéndum sobre Netanyahu. Luchó con los dientes y las uñas, utilizando todos los trucos sucios del libro, burlándose sin vergüenza de Gantz, a quien en realidad había nombrado jefe de personal del ejército israelí y elogiado de manera implacable, antes de convertirse en un rival político, con noticias falsas e insinuaciones. Y a pesar de tener dos púlpitos de acoso masivo como primer ministro y ministro de defensa; a pesar de presionar cada botón de pánico, decir cada mentira, soplar cualquier silbato de perro racista que pudiera encontrar y toda la ayuda que recibió de Donald Trump, Vladimir Putin y Jair Bolsonaro, y enfrentar una oposición mal coordinada y a menudo desafortunada, sólo fue una estrecha victoria”.

LOS VOTOS SON UNA MASCARADA

Lo referido habla de lo formal, de votos, de recuentos, de participación de ciudadanos israelíes, donde la comunidad árabe se restó masivamente (en comparación al año 2015) y que a pesar del gran número de nombres que estaban en las papeletas y la diversidad de partidos y movimientos, en esencia representan exactamente lo mismo: consolidar la visión y práctica de una sociedad, que normaliza la ocupación y colonialismo sobre Palestina. El racismo y la violencia cotidiana ejercida sobre los territorios ocupados, el refuerzo de una etnocracia donde la Ley de Estado Nación judía, aprobada el 19 de julio del año 2018 comprueba que la segregación es parte inseparable de la vida política y social en Israel. Una ley que especifica que “Israel es la patria histórica del pueblo judía” y deja formalizada la condición de ciudadanos de segunda clase a la minoría árabe, así como acrecienta el carácter de apartheid de una sociedad dominada abrumadoramente por el sionismo.

Escrutadas el 99% de las mesas de votación, el organismo electoral – comité central electoral – señaló que con 3.9 millones de votos escrutados, el Likud obtuvo un 26,47% del total de los votos válidamente emitidos mientras Kajol Lavan de Benjamín Gantz acumulaba un 26,11%. la participación electoral rondó el 68% cuatro puntos menos que la elección del año 2015 según lo dio a conocer Times of Israel. Las informaciones respecto a lo que se avecina señalan que “en el plazo de una semana en función de los resultados y tras consultar a los representantes de los partidos elegidos para la Knesset, el presidente Reuven Rivlin, encargará a uno de los diputados formar esta coalición de Gobierno. El candidato a ocupar el cargo de primer ministro suele ser el líder del partido con el mayor número de escaños. Hecho el encargo existe un plazo de 42 días para formar gobierno. De no hacerlo, el presidente le pediría a otro político que lo intente. En ese marco, los 36 escaños obtenidos por Netanyahu lo harán buscar aliados con aquellos que formó gobierno el año 2015, con el clásico ofertón de carteras ministeriales, subsidios, prebendas, sobre todo a los partidos y movimientos ligados a los fundamentalistas y colonos, que en coaliciones anteriores han vendido sus voluntades y apoyos vislumbrándose un futuro profundamente fundamentalista.

Hace cuatro años atrás sostuve que la guerra tras las elecciones del año 2015 estuvo de fiesta y tras las adelantas elecciones celebradas este 9 de abril del 2019 esa festividad ha mostrado que no quiere parar, convirtiéndose en la esencia de una sociedad israelí que le otorga carta blanca a sus líderes políticos y militares más extremistas representados por Benjamín Netanyahu, que a pesar de las acusaciones por corrupción no tuvo reparos en presentarse a estas elecciones, a sabiendas que la impunidad lo acompaña. No le perdió pisada otro de los candidatos, Benny Gantz, ex jefe del Estado Mayor del Ejército Sionista, responsable de miles de crímenes contra el pueblo palestino (estuvo a cargo de las fuerzas militares que atacó la Franja de Gaza el año 2014 en la denominada campaña “margen protector”). Un militar que a pesar de los intentos de la prensa occidental no pudo cambiar la visión de “halcón” que se tiene de él y sus acciones militares.

Este es el mismo Gantz que tras las operaciones de crímenes de guerra contra la Franja de Gaza sostuvo “que hemos devuelto a partes de Gaza a la edad de Piedra” de lo cual se jactó en videos de campaña donde presentaba como “fruto” de su labor militar el asesinato de 2.300 palestinos, causando heridas a 10 mil y a la destrucción de gran parte de la infraestructura gazetí. Este es el mismo ex General que activó en agosto del año 2014 el llamado Protocolo Hannibal, destinado a prevenir la captura de soldados israelíes en la campaña que significó, en pocos días la muerte de 135 civiles palestinos. Además de ordenar el castigo indiscriminado a latigazos a barrios enteros en la ciudad de Rafah el 1 de agosto de ese año trágico. Un Gantz no es menos sionista ni menos criminal que Netanyahu, aunque la prensa “liberal” pretendió mostrarlo como una especie de un “cambio necesario”. Ambos benjamines han expresado en forma indiscutible la esencia fundamentalista de la etnocracia israelí.

Una sociedad como la israelí, donde las opciones políticas fueron candidatos de la catadura moral de Netanyahu, Benny Gantz, Naftali Bennett, Ayeled Shaked, Avigdor Lieberman o cualquiera cuyas declaraciones y acciones van encaminadas a plasmar una política de genocidio del pueblo palestino, no puede ser denominada una democracia. Un remedo a lo más, una caricatura amplificada por los medios de información dominados por el sionismo y que pretenden mostrar a Israel como una especie de faro en una creciente corriente de islamofobia promovida por las grandes potencias occidentales. El cuento de considerar a Israel como “la mayor democracia de Oriente Medio” es para incautos, para aquellos seducidos por la mitificación de una entidad, que se ha consolidado en virtud del crimen, la ocupación y colonización de Palestina. Una entidad que ha concretado una etnocracia, donde la condición de judío otorga derechos y el resto de los goyim (no judíos) son simplemente “excremento, ganado, servidumbre” con que los políticos sionistas han calificado a los pueblos de Oriente Medio.

EL FACTOR IRÁN

Un Israel que segrega a la población árabe que habita en los territorios usurpados tras su nacimiento el año 1948 y sobre todo ha permitido a este régimen extremista, erigirse como la punta de lanza de la política estadounidense para Oriente Medio, que en los últimos años ha significado tratar de derrocar al gobierno sirio, desestabilizar El Líbano en su pugna con Hezbolá y generar una política hostil contra la República Islámica de Irán. En este último punto, la cercanía lograda entre el régimen israelí y Washington ha significado contar con la plena incondicionalidad del gobierno de Donald Trump en todas las políticas dirigidas contra la nación persa, la última de las cuales ha sido declarar a una de las ramas de las Fuerzas Armadas de Irán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica como un grupo terrorista.

Una decisión que el propio Netanyahu dejó claro que obedeció al pavor del que está poseído el régimen israelí ante la clara presencia y poder de la nación persa y el Eje de la Resistencia cuyas fuerzas están en las fronteras de la Palestina histórica, en los límites de los Altos del Golán sirio ocupado, estrechando cada día más el cerco contra la entidad sionista. Netanyahu no pudo ocultar la satisfacción ante el regalo ofrecido por Trump a las posturas en política exterior de Tel Aviv. Ello porque implica atacar directamente a un formidable enemigo como es Irán, sino que al mismo tiempo favorecer la campaña de Netanyahu que se jacta de poder dirigir la política exterior de Estados Unidos en materias que incumben a Israel. “Gracias, mi querido amigo, presidente Donald Trump, por declarar organización terrorista al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica iraní (…) Gracias por responder a otra de mis peticiones importantes” fueron las palabras gozosas de Netanyahu y la muestra más clara de esta alianza entre el imperialismo y el sionismo. Dos ideologías nefastas para la humanidad.

Irán, en una medida que lo muestra con la entereza y decisión que la ha caracterizado desde el triunfo de la revolución el año 1979 contestó con una medida firme al proponer, mediante una carta enviada al presidente de la República y jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Hasan Rohani, que se clasifique al Comando central de los Estados Unidos – Centcom por sus siglas en inglés - como una organización terrorista por ser la responsable de las tropas estadounidenses en Oriente Medio. El canciller persa invocó para esta petición, aprobada unánimemente el parlamento iraní, una ley que el propio parlamento había aprobado para lidiar con las conductas violatorias de los derechos humanos y acciones terroristas que estados unidos propicia en la región. El Centcom es uno de los nueve comandos unificados que posee estados unidos alrededor del mundo y que en este caso comprende la presencia militar de estados Unidos en 27 países, que van desde el cuerno de África, pasando por Oriente Medio y Asia Central.

Esto implica un reto que ha despertado la admiración de aquellos que han visto con pesar como Washington hace y deshace en el plano internacional. Considerar a los cuerpos armados de Estados unidos, presentes en el área de operaciones de irán implica una mirada y una acción decidida, donde todas las opciones están en la mesa, sobre todo si está en peligro o se amenaza la integridad territorial y la soberanía iraní. Teherán sostuvo que el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica es “la entidad antiterrorista más poderosa y pionera en la lucha contra el terrorismo en oriente medio” realidad expresada en los combates sostenidos contra los grupos terroristas takfirí, tanto en Siria como Irak, que han nacido al alero y el apoyo financiero, político, militar y logístico justamente de Estados Unidos y sus socios regionales representados por el sionismo y el wahabismo saudí.

El triunfo de las posiciones belicistas en las elecciones legislativas en Israel ejemplifica la dinámica criminal que anima la política del régimen sionista. Apelando al temor frente Palestina e Irán, Netanyahu centró su campaña en los aspectos externos obviando las deficiencias económicas y sociales que golpean a la sociedad israelí. Netanyahu apeló al sentimiento de temor, a la irracionalidad de ver en el otro al enemigo, apeló a la ignorancia y los recelos atávicos de una sociedad que se siente víctima de sus vecinos, que encerrada en sus muros defensivos cree construir un futuro más seguro en un territorio erizados de soldados y dotado de un escudo militar protector donde el arsenal nuclear pretende ser su estandarte de batalla. Incluso, en un claro guiño a los sectores terroristas al señalar que si accede a un quinto mandato “anexará Cisjordania a Israel” violando todas las resoluciones internacionales respecto a la violación que implica la construcción de asentamientos en Cisjordania y el traslado de colonos sionistas, para poblar dicho territorio imposibilitando la conformación de un Estado palestino.

Desde la Autoridad Nacional Palestina tal realidad ha sido reafirmada. El secretario general de la Organización para Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, en declaraciones ante la prensa internacional señaló que estas elecciones muestran que la sociedad israelí “ha dicho no a la paz y sí a la ocupación pues sólo el 8% - 18 diputados electos – de un total de 120 están en la idea de respaldar la solución de los dos Estados”. Las elecciones con sus resultados muestran que la realidad del pueblo palestino no cambiará. Resulta evidente que un envalentonado Netanyahu tras su triunfo no avanzará en un proceso de negociación con Palestina, no terminará la ocupación ni la estrategia de construcción de más asentamientos destinado a impedir el objetivo de concretar la autodeterminación del pueblo palestino. No se va a cejar en los intentos de judaizar Al Quds. Con Netanyahu el apoyo a bandas terroristas que afectan la estabilidad de Siria, El Líbano e Irak seguirá estando a la orden del día. Al igual que la política de presión a la República islámica de Irán y la estrecha alianza con el gobierno estadounidense.

Israel, con Netanyahu (pero también con Gantz si este hubiese triunfado) como Primer Ministro seguirá violando el derecho internacional. El lobby sionista a través del AIPAC seguirá dictando la política de Washington respecto a su hijo putativo en oriente medio. Tal como el año 2015, estas elecciones del 2019 signan para Oriente Medio en general y Palestina en particular, negros nubarrones. Nada bueno puede esperar el pueblo de la Franja de Gaza, ni la Cisjordania ocupada ni Al Quds. Nada positivo se avecina para los pueblos de El Líbano, de Siria pues el extremismo se ha convertido en línea estratégica en la política israelí.

Israel seguirá siendo gobernado por un político, un halcón, un belicista definido por el pensador estadounidense Noam Chomsky como “un atrevido, hipócrita y agresivo” a quien lo siguió en las preferencias de la sociedad israelí un ex general acusado por crímenes de guerra, interesados ambos en asegurarse que ninguna fuerza regional, frene la política expansionista de Tel Aviv y la política belicista de Estados Unidos en esa zona del mundo. Interesados, igualmente, en cercar a Irán, detener la influencia rusa en la zona del Cáucaso. Este 9 de abril, así como en cada elección en la entidad sionista ha triunfado nuevamente la guerra, además de la consolidación de la doctrina del nacionalsionismo. Triunfo el Benjamín de civil, con mentalidad bélica, el que ha prometido anexionar los asentamientos sionistas ilegales en Cisjordania a este Israel nacido arbitrariamente el año 1948 y que ocupa desde entonces la palestina histórica. Ha triunfado el político corrupto que ha recibido el espaldarazo de una sociedad, que cada cuatro años realiza el espectáculo electoral de turno para continuar mostrando y exhibiendo con su hasbara una mascarada de democracia.



Transición en Argelia: bajo la lupa de las potencias internacionales

abril 15, 2019

LUIS RIVAS 


Los ojos de las principales potencias mundiales están sobre Argelia, país clave por su posición estratégica en el Mediterráneo y África, por su riqueza en hidrocarburos y por el impacto que podría tener en el mundo árabe-musulmán la vía elegida para la superación de la crisis del sistema que rige el país desde su independencia, en 1962.

Prueba del vértigo que suscita el período prerevolucionario, como algunos lo califican, es la guerra psicológica que, a través de la información, avanza en paralelo a los hechos.

El pasado 9 de abril, el diario francés Le Figaro publicaba una noticia breve en la que se afirmaba que los servicios secretos rusos habían advertido a sus homólogos franceses de no injerir en los asuntos argelinos. La noticia fue recogida por periodistas considerados fiables, que incluso publicaron la supuesta respuesta francesa: "no tendremos en cuenta la advertencia; Argelia es demasiado importante para nosotros". Para algunos especialistas, como Alain Rodier, exmiembro de los servicios de inteligencia franceses, todo forma parte de una intoxicación.

Francia se veía así en el centro de una polémica que, si parece banal, demuestra la sensibilidad que la política de la antigua potencia colonial suscita en Argelia y más en estos momentos, cuando el país se juega su futuro. El nuevo hombre fuerte tras la destitución de Abdelazif Buteflika, el general Ahmed Gaid Salah, señaló a Francia sin nombrarla, en su primer discurso después de decretar una transición política basada en la aplicación del artículo 102 de la Constitución. Salah advirtió a quienes, "intentar desestabilizar Argelia", entre ellos, "un país extranjero con lazos históricos con Argelia".

Recurrir a la amenaza de la antigua potencia colonial ha sido siembre un subterfugio utilizado por el poder argelino, pero en la situación actual, la retórica nacionalista va más allá de las palabras. Medios argelinos han sido acusados por París de crear falsas informaciones sobre la situación interna, al tiempo que desde Argel se tomaba una decisión mediático-diplomática que va más allá del simbolismo.

El delegado-jefe de la agencia estatal de prensa francesa France Presse en la capital argelina era conminado a abandonar el país, tras habérsele rechazado la renovación de su permiso de estancia.

Coincidiendo con la decisión, en algunos medios argelinos se publicaban virulentos ataques personales contra el presidente de la agencia francesa y se denunciaba la labor de la AFP en la cobertura de la crisis en el país.

El Ministerio de Exteriores francés publicó un comunicado "sintiendo" la decisión tomada contra el periodista francés y subrayando su apego a la libertad de expresión y a la protección de los periodistas en todo el mundo.

MACRON: "NI INJERENCIA, NI INDIFERENCIA"

Francia ha sido muy cauta desde el primer momento con los acontecimientos que vive Argelia desde el inicio de las protestas contra el poder, el 22 de febrero. París es consciente de que cualquier palabra puede ser interpretada como una injerencia o servir a agitar los viejos demonios de la relación histórica bilateral.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha limitado sus declaraciones sobre el asunto, pero se le recordará la frase, "Sin injerencia, pero sin indiferencia". Está claro que para Francia la situación en Argelia y la solución de la crisis tendrá una repercusión especial.

En territorio francés viven casi dos millones de ciudadanos argelinos o de origen argelino, desde antes y después de la guerra de independencia; el territorio es el principal destino de la juventud argelina que, desesperada por la falta de futuro en su país y la penuria de visados, se lanza al mar para llegar clandestinamente a las costas francesas. Es también el lugar preferido de los miembros de la nomenclatura argelina para hacerse con propiedades o disfrutar del sistema sanitario de la exmetrópoli.

Francia no es sin embargo el socio principal de Argelia. China se ha convertido en el proveedor número uno y en uno de los principales actores de la construcción de las infraestructuras. Argelia sigue siendo el principal destinatario de la venta de armamento ruso, pero Moscú gana terreno también en otros apartados como la energía nuclear o incluso el trigo. Por su parte, las compañías petroleras norteamericanas siguen atentas al futuro desarrollo de la industria de hidrocarburos.

TERORRISMO ISLAMISTA: REALIDAD Y ESPANTAJO

Por encima del interés comercial, las potencias internacionales y regionales no pueden dejar de lado el aspecto geoestratégico. Argelia es uno de los baluartes de la lucha internacional contra el yihadismo, en colaboración concreta con Francia y otros países occidentales con intereses en África.

El inmenso territorio argelino necesita un control permanente de sus fronteras para impedir la infiltración de milicias islamistas, pero también se oyen voces que denuncian que, bajo la excusa de la amenaza terrorista, Argelia se ve rodeada de bases militares instaladas en los países limítrofes, en especial instalaciones militares norteamericanas.

El general Gaid Salah ha mencionado también la situación en Libia como una potencial amenaza para la estabilidad de su país. Opositores interpretan sus palabras como una velada amenaza a utilizar la guerra en el país vecino para imponer un estado de emergencia que clausurara la transición hacia la democracia.

Las potencias del Golfo no son ajenas tampoco al devenir de Argelia. Para el mundo árabe-musulmán, la salida a la situación que vive Argelia puede ser un ejemplo de transición a la democracia o, por el contrario, un contraejemplo de lo que las élites de esos países desearían ver en su propio territorio. Para los argelinos que se siguen manifestando en todas las ciudades del país, no hay modelos exteriores a seguir. La vía argelina hacia la democracia, la libertad y el cambio de régimen es el objetivo.

De momento, es el Ejército el que se hace cargo de la transición, ceñido a la vía que marca una Constitución tantas veces violada por el poder. La transición está, de momento, en manos de las mismas personas que han rodeado a Buteflika en los últimos 20 años. Pero en esa misma Constitución existen artículos que permitirían cambiar de rumbo si la presión popular hace necesario acelerar un proceso de cambio que no satisfará rápidamente, de todos modos, todas las exigencias enumeradas en la calle.

No se trata solo de aspirar a la autodisolución voluntaria de un sistema que dura casi 60 años, sino de tener en cuenta todas las dificultades, las trampas y la resistencia que la deseada "II República" argelina encontrará en el escenario regional e internacional.


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