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Estados Unidos, el contumaz sancionador

septiembre 18, 2019

PABLO JOFRÉ LEAL


EE.UU. de Trump está empeñado en aislar a Rusia, impulsando para ello continuas sanciones contra Moscú y presionando a sus aliados a seguir tal conducta.

El Gobierno de Estados Unidos, cuyo ejecutivo está en manos del multimillonario Donald Trump, está empeñado en aislar política y económicamente a Moscú impulsando para ello, continuas sanciones contra el gigante euroasiático y presionando a sus aliados a seguir tal conducta.

Un objetivo que ha tenido su etapa de desarrollo desde el año 2014 y cuyos intentos han resultado fallidos. Tal resultado, inaceptable para halcones y asesores belicistas de Estados Unidos, ha significado redoblar los esfuerzos de Washington en una verdadera “guerra sucia” donde la presión política, diplomática, comunicacional, se une a la coacción derivada del amplio uso que realiza en el ámbito de las sanciones sobre los sectores productivos, energéticos, bancario y financiero ruso. Unido al ataque, igualmente, sobre el sector de la defensa y economía de la federación rusa. No han faltado en esta política operaciones de inteligencia e incluso atentados de falsa bandera para acusar a los servicios de inteligencia rusa de atentados con neurotoxinas o a las fuerzas aeroespaciales estacionadas en Siria.

DE MOSCÚ A TEHERÁN

La política de Estados Unidos destinada a impedir las relaciones constructivas de la federación rusa con la comunidad internacional, tiene su correlato también contra otros países, sujeto a la desatada e irracional política de sanciones, como es el caso de la República Bolivariana de Venezuela, la República Islámica de Irán, Cuba, Corea del Norte, Nicaragua, Siria y todo aquel que se oponga a los afanes hegemónicos de un Estados Unidos, que no se resigna a perder preeminencia en el concierto internacional. Un periplo de prohibiciones, penas, castigos, puniciones y todo lo que pueda salir de una política imperial decidida a castigar y que va desde Moscú a Teherán, de Damasco a Caracas, de La Habana a Pyongyang.

Para las autoridades iraníes, país sometido a intensas presiones, sanciones y ataques desde el triunfo mismo de la revolución el año 1979 señala que “mientras Irán responde con diplomacia en su política exterior, Estados Unidos, en esta vía, usa las sanciones, el terrorismo económico y las guerras”. Altas autoridades de Irán y Rusia, ante la política de fuerza establecida por estados Unidos contra ambos países han señalado que es necesario abogar “por fortalecer las cooperaciones entre los dos países para desafiar las sanciones de EE. UU”. En reunión sostenida en Turkmenistán el pasado mes de agosto, el Primer Ministro ruso Dimitry Medvedev junto al vicepresidente primero de Irán, Eshaq Yahanguiri, insistieron en la necesidad de acelerar las cooperaciones económicas entre ambos países “Teherán y Moscú deben reducir su dependencia de las divisas externas en las transacciones y los intercambios bancarios. ...EE. UU. está intentando aumentar sus presiones contra Irán y Rusia, pero Teherán y Moscú deben actuar conscientemente en los lazos comerciales y cooperaciones económicas” señaló Medvedev.

Los Estados Unidos y sus aliados, principalmente europeos, agrupado en la Unión Europea, más Japón, Australia, Nueva Zelanda, Canadá entre otros, han llevado a cabo una campaña de promoción para intensificar estas acciones ilegales desde el punto de vista del derecho internacional, no aprobados, en absoluto, en las instancias que la propia comunidad internacional se ha dado, como es el caso de la Organización de las Naciones Unidas. Recordemos que las relaciones entre Washington y la Unión Europea, se deterioró con Rusia a partir del año 2014 cuando Crimea se separó de Ucrania y se adhirió a Rusia a través de un referéndum en el que más del 96 por ciento de los habitantes de la península apoyó la incorporación a la Federación Rusa. Los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea, instan activamente a que el resto de los países también se sumen a estas conductas ay prácticas de bloquear, a gran escala los activos rusos en el extranjero, lo que contraviene las leyes internacionales y socava, evidentemente, el sistema económico internacional.

En ese plano no es casual que países como Rusia, Irán, China que sufren estas conductas sancionatorias busquen alternativas para avanzar en sus propios objetivos de desarrollo, como también en abrir camino a el uso de monedas que no sean el dólar, de tal manera de ir restando preeminencia a la principal arma de extorsión y chantaje que posee Washington. La prueba más clara de ese camino alternativo al impuesto por Washington es el que están transitando Rusia e Irán que están trabajando en la interacción del sistema ruso de transferencias y el iraní Sepam en sustitución del sistema SWIFT para eludir sanciones de terceros países, según declaraciones a los medios internacionales el pasado 13 de septiembre, el asesor presidencial ruso para asuntos internacionales, Yuri Ushakov. "Para proteger los lazos comerciales y económicos bilaterales ante las sanciones de terceros países se toman medidas sobre la ampliación de pagos directos, el uso de divisas nacionales, el mejoramiento de la interacción del sistema ruso de transferencias financieras y el iraní Sepam como alternativa a los pagos a través de SWIFT", sostuvo Ushakov.

Washington ha establecido un conjunto de medidas sancionatorias destinadas a socavar a importantes empresas estatales rusa ligadas, en forma principal, al sector energético ligadas al petróleo y el gas como son Gazprom, Lukoil, Rosneft y Transneft. Sanciones, acciones desestabilizadoras, presiones financieras, prohibición de comerciar en el mercado mundial, incluso operaciones de sabotaje suponen una amenaza directa en materia de seguridad energética, no sólo para Rusia, sino también un grupo de importantes países europeos – entre ellos Alemania, Austria, Polonia, Bulgaria, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Hungria, Francia, Italia, SerbiaGrecia, Eslovaquia, República checa en incluso la propia Ucrania – como también países latinoamericanos ligados ya sea en la compra de recursos hidrocarburíferos como proyectos de inversión para explotar en conjunto estas riquezas naturales.

En el caso de Latinoamérica esas sanciones se han expresado tanto con la estatal petrolera venezolana PDVSA como la petrolera estatal rusa, definidas, tanto por el gobierno ruso, como el venezolano y los directivos de estas gigantes del petróleo mundial “como actos ilegales “. Rosneft declaró, a través de un comunicado hecho público el día 10 se septiembre pasado que “cualquier esfuerzo de Washington por frenar sus ingresos en Venezuela constituye un acto ilegal. Estados Unidos está utilizando la amenaza de las sanciones como una forma de competencia desleal, además que todas las operaciones que realiza con crudo en Venezuela se llevan a cabo en el marco de los pactos rubricados antes de que Washington le impusiera sanciones a la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Empresas petroleras privadas rusas como es el caso de Lukoil, la segunda en ventas de Rusia y con reservas multimillonarias también sufren las amenazas de Washington y sus socios que la han obligado a suspender operaciones tanto en Irán como en Venezuela. Esta decisión de interrumpir actividades en ambos países se anunció el año 2018, dos semanas después de que la compañía petrolera francesa Total retrocediera también ante las presiones de Estados Unidos a las empresas que mantienen lazos económicos con el país persa. Con Gazprom – la mayor empresa gasífera estatal rusa – cuenta con 456 mil empleados y ventas anuales que superan los 160 mil millones de dólares. Una empresa sometida a fuertes presiones que tratan de sacarle del teatro de operaciones europeo. Prueba de ello ha sido la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que impide a la empresa rusa Gazprom utilizar toda la capacidad del gasoducto Opal, para así reducir la presencia del consorcio gasífero ruso en territorio europeo para dar entrada al GNL de los Estados Unidos que ha quintuplicado sus ventas a Europa generando ahora una dependencia con Washington.

La realidad de las relaciones de Washington con los países que no son aliados, ni entran en la categoría de sumisos y que levantan la bandera de la soberanía, como es el caso de aquellos mencionados en este artículo: Rusia, Irán, Venezuela, son muestra que a la casta política, militar y aquella del complejo militar industrial estadounidense no va a aceptar que alguien se escape de sus pretendidos objetivos hegemónicos. Así, el gobierno estadounidense utiliza un amplio arsenal de métodos, estrategias, políticas desestabilizadoras, técnicas ilegales, operaciones de falsa bandera, presiones, sanciones, bloqueos, embargos, congelamiento de activos, el robo descaro de las reservas de estos países, usando en ello la complicidad temerosa de países europeos, timoratos y con temor de sufrir el chantaje violento del que se supone es su socio.

Washington es un violador permanente de la legalidad internacional y para ello actúa con impunidad pues cuando un organismo internacional trata de llamarlo al orden amenaza de inmediato con suspender su aporte financiero. Si un país desea transitar por un camino de desarrollo económico y político propio usará toda la artillería de agresividad que caracteriza a la nación estadounidense. Las presiones financieras, el uso manipulador y desinformador de sus medios gráficos, televisivos, radiales, de redes sociales, así como los asesinatos políticos, agresiones, y apoyo a sus famosas revoluciones de colores. Ese es el menú de opciones que ofrece Estados Unidos al mundo, muy alejado de ese mito de supuesto faro democrático del mundo occidental, devenido en realidad en un referente de violador del derecho internacional.


(*) Pablo Jofré Leal es periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de página WEB de análisis internacional Análisis Glocal.



La desigualdad racial es uno de los aguijones de la sociedad estadounidense

septiembre 16, 2019

ZHANG MENGXU


Un informe publicado recientemente por el Centro para el Progreso Estadounidense, precisó que el mejor escenario social de Estados Unidos de los últimos 30 años ocurrió en 1998. En ese momento los ciudadanos negros poseyeron una sexta parte de la riqueza promedio que poseían los ciudadanos blancos.

Sin embargo, desde la gran recesión del 2007, la brecha de riqueza entre ciudadanos blancos y ciudadanos negros no se ha recuperado. Y aunque en el 2016 la riqueza de los ciudadanos negros aumentó a un ritmo más rápido que la riqueza de los ciudadanos blancos, los ciudadanos negros todavía poseen menos del 10 por ciento de la riqueza promedio que atesoran los ciudadanos blancos.

Los afroamericanos de Estados Unidos necesitan mayor riqueza porque son más vulnerables a la inseguridad económica y social. Ellos tienen menos acceso a empleos estables, son más propensos a sufrir los estragos del desempleo y se inclinan menos a adeudar dinero dentro de una línea de crédito hipotecaria. Además, es mucho más probable que sus deudas sean más costosas.

Las disparidades entre los estadounidenses de tez blanca y tez negra casi siempre se remontan a políticas que los discriminan implícita o explícitamente, señaló el informe del Centro para el Progreso Estadounidense.

Asimismo, de acuerdo al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, la mortalidad materno-infantil de los negros exhibe tasas desproporcionadamente más altas, independientemente de los niveles de ingresos. Los investigadores han denunciado un tipo de racismo que produce barrios segregados con menos hospitales, tasas más altas de enfermedades crónicas y un acceso desigual a la atención de la salud.

El odio racial ha cobrado varios tiroteos masivos en los últimos meses. Esta realidad ha generado una profunda sensación de malestar dentro de la sociedad estadounidense. En la actualidad, la sociedad estadounidense experimenta crecientes contradicciones y enfrentamientos entre diferentes grupos étnicos. De acuerdo a los datos del Centro para el Estudio del Odio y el Extremismo de la Universidad Estatal de California, los crímenes de odio en 30 ciudades de Estados Unidos aumentaron un 10% en el 2018.

Por otra parte, el Centro de Derecho de la Pobreza del Sur ha denunciado que el número total de grupos de odio registrados en los Estados Unidos aumentó a 1.020 organizaciones en el 2018, un aumento del 30 por ciento con respecto al 2014. El número de grupos nacionalistas blancos aumentó en un 50 por ciento.

La Oficina del Censo de los Estados Unidos también señaló que se proyecta que la cantidad de estadounidenses blancos caerá por debajo de la mitad de la población total y perderán su estatus mayoritario. Esta nueva relación de factores intensifica los temores y frustraciones de una gran parte de la sociedad estadounidense. Es por ello por lo que han surgido nuevos grupos supremacistas y nacionalistas blancos. Ya hay tres estados que han elegido gobernadores que sostienen puntos de vista anclados en el supremacismo blanco.

La desigualdad racial es una enfermedad crónica de la sociedad estadounidense. La supremacía blanca, la instigación a la discriminación racial y la incitación al odio han estado y siguen estando presentes, aseguran en el informe de la 93 Reunión del Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial y en el informe del relator especial de las Naciones Unidas sobre formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, basadas en las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Gerald Early, director del Departamento de Estudios Afroamericanos de la Universidad de Washington en St. Louis, comentó al Diario del Pueblo que en la sociedad estadounidense los problemas raciales son crónicos y que su permanencia revela la incapacidad del sistema estadounidense para superar este flagelo.

Early también explicó que aunque el apartheid y la discriminación fueron abolidos, las fronteras raciales permanecen en la mentalidad de los estadounidenses. En muchas ciudades existen las llamadas comunidades blancas y las comunidades afroamericanas. En zonas de afroamericanos las viviendas son de modestas a precarias y los gobiernos locales no siempre pueden construir escuelas públicas y hospitales de calidad debido a las limitadas bases impositivas. Todo un círculo vicioso.

Además, el mundo político estadounidense sufre una división sin precedentes. Ha perdido la capacidad de alcanzar e implementar el consenso en las principales cuestiones sociales, y está muy lejos de contribuir a la creación de un círculo virtuoso.

Un investigador principal del Instituto Hudson considera que la interminable discriminación racial y el aumento de los crímenes de odio han reflejado, en cierta medida, que la democracia estadounidense está en crisis, y que el divisionismo se ha convertido en una característica prominente de la política de ese país.

En las últimas décadas, la legislación estadounidense ha delegado amplios poderes en organismos administrativos, mientras que el Congreso simplemente decide si aprueba o no la legislación a través de una votación. Esos organismos administrativos han sido manipulados por grupos de intereses. De hecho, muchas leyes aprobadas han sido consideradas "negativas" por la opinión pública nacional.

Como las opiniones de la llamada élite influyen en la política nacional y las demandas de las minorías raciales suelen “extraviarse” en el burocratismo, la voz de los iracundos ha tomado formas violetas e incluso discriminatorias.



Qué pena que Estados Unidos interfiera en los asuntos de Hong Kong disfrazado de democracia

septiembre 12, 2019

CURTIS STONE


Este domingo, manifestantes que ondeaban banderas estadounidenses marcharon hacia el consulado de Estados Unidos en Hong Kong, pidiendo a Washington que aprobara un proyecto de ley destinado a apoyarlos. En respuesta, el gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong expresó su pesar por la reintroducción de esta ley y reiteró que las legislaturas extranjeras deberían mantenerse al margen. Este proyecto de ley estadounidense es un truco sucio para aumentar la presión sobre China e impulsar una agenda tipo "revolución colorida".

La Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong, proyecto copatrocinado por los senadores estadounidenses Marco Rubio, Ben Cardin, Jim Risch y Bob Menéndez, tiene como objetivo reafirmar el compromiso de Estados Unidos con la promoción de la democracia en Hong Kong. En un comunicado de prensa, los senadores estadounidenses citaron la "interferencia china" en los asuntos de Hong Kong como una razón para validar el proyecto. También criticaron al gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong por hacerle frente a la violencia y al caos, aplaudiendo a los manifestantes por sus vandálicas acciones.

Sea cual sea la forma en que se presente, el proyecto de ley estadounidense es una contundente interferencia en los asuntos internos de Hong Kong –que son los asuntos internos de China– y una prueba más de que ciertos políticos estadounidenses ven el problema en Hong Kong como una oportunidad para avivar el conflicto y generar los disturbios actuales. El proyecto de ley sobre Hong Kong de los senadores estadounidenses también es un claro intento de desestabilizar a China.

Su proceder es algo que el mundo ha visto repetidamente: interferir en la política de otros países bajo el pretexto de universalizar la democracia de estilo occidental, un principio fundamental de la política exterior de Estados Unidos. Cuando en realidad el verdadero objetivo es querer que el mundo se parezca más a lo que ellos creen que es Estados Unidos y convertir a ciertas naciones y regiones en vasallos. La promoción de la democracia en manos estadounidenses se ha convertido en una herramienta para socavar a sus adversarios. Los políticos estadounidenses de agenda antichina están ansiosos por utilizar a los manifestantes radicales de Hong Kong como peones de sus objetivos.

Las manifestaciones que comenzaron hace meses en Hong Kong, después de que el gobierno de la Región Administrativa Especial presentara un proyecto de ley de extradición ya retirado, han ido mucho más de la libre expresión pacífica. No tiene sentido describirlas como tal. Han lanzado ladrillos, utilizado bombas de gasolina y otros objetos contra los edificios gubernamentales, atacado a la policía con armas ofensivas, boicoteado los viajes aéreos e incendiado estaciones del metro. No cabe duda de que las protestas se han vuelto cada vez más violentas y radicales.

Es una pena que algunos senadores estadounidenses vean en Hong Kong un ideal campo de batalla para la Guerra Fría. Ellos prefieren que los manifestantes radicales quemen Hong Kong antes que el gobierno de la Región Administrativa Especial encuentre una solución adecuada para el problema actual. Ningún país gobernado por el imperio de la ley tolera protestas radicales y violentas, y mucho menos el resurgimiento de un movimiento separatista. Sin embargo, algunos políticos estadounidenses están respaldando con su apoyo, e incluso fomentando los disturbios en Hong Kong. Y todo en nombre de la democracia.

Los problemas en Hong Kong son un asunto interno de China. Los senadores estadounidenses deberían dejar de intentar influir en su desarrollo y desenlace. Sus ambiciones por avivar las llamas de la rebelión buscan hacer difícil no concluir que al menos una parte de lo que está sucediendo en Hong Kong es una especie de “revolución de colores”.

El proyecto estadounidense Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong tampoco ayudará a la “perla del oriente”. Es una fantasía pensar de ese modo. Los manifestantes que le están pidiendo ayuda a los Estados Unidos, deben abandonar sus ilusiones sobre la democracia estilo USA y dejar de poner su fe en manos de aquellos que lo único que buscan es erosionar a China.


El reconocimiento facial es una espada de doble filo

septiembre 10, 2019

LU ZHIAN


Recientemente una aplicación llamada ZAO se popularizó porque les permite a los usuarios reemplazar los rostros de actores famosos por los suyos en escenas de series o películas conocidas. La “magia” se logra a través del uso de la inteligencia artificial y el reconocimiento facial.

Pocos días después de presentar la aplicación, el jefe de la empresa desarrolladora Momo fue convocado e interrogado por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China, indicándole su defectuoso contrato con los usuarios y los riesgos de fugas de datos. Cada vez hay más preocupaciones sobre el uso y la supervisión del uso de las tecnologías de reconocimiento facial.

De hecho, la Comisión Europea tiene previsto introducir un reglamento para "acabar con la vigilancia pública de los ciudadanos europeos", reveló el Financial Times. Este es el más reciente paso de la Unión Europea para salvaguardar los derechos humanos e imponer límites más estrictos a la aplicación de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y los macrodatos. El año pasado, la Unión Europea implementó su Reglamento General de Protección de Datos, y en abril publicó el proyecto de directrices éticas para la inteligencia artificial.

Cuando hablamos de reconocimiento facial nos referimos al proceso de identificación de una persona donde se compara su información biométrica verificable y única con el rostro que presenta a la cámara. A diferencia de otro proceso que implica información biométrica, el reconocimiento facial se puede instalar y utilizar fácilmente. Dado que se hace necesaria la interacción entre el usuario final y el sujeto identificado, las caras de las personas podrían ser capturadas e identificadas sin tener conocimiento, y mucho menos permiso.

Desde la clasificación de fotografías en teléfonos móviles hasta la certificación de seguridad, desde la identificación y seguimiento de criminales hasta el juego con la aplicación de intercambio facial, dicha tecnología se ha aplicado ampliamente en nuestra vida personal y social. Su uso, que ha aumentado varias veces de maneras sorprendentes y diferentes, ha hecho la vida más fácil y ha mejorado el orden social.

Como todo en tecnología, según el que recibe y administra la información de acuerdo a las regulaciones pertinentes, los resultados pueden ser positivos o negativos.

El uso indiscriminado y abusivo de la tecnología de reconocimiento facial sin el debido conocimiento pudiera llegar a ser una grave violación de los derechos básicos, la libertad y la seguridad de las personas; incluso podría representar una amenaza para el orden social. Como tal, es imperativo promulgar leyes y reglamentos específicos e integrales para promover su bienestar en la sociedad e impedir su uso irrazonable e ilegal.

Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos de la Unión Europea, las Directrices de Ética para una inteligencia artificial fiable siguen siendo una ley suave, que ni siquiera es vinculante en lo jurídico. Frente al uso cada vez mayor de la tecnología de reconocimiento facial en los sectores empresariales y públicos, muchos países exploran formas de regular el uso y abuso de las aplicaciones de tecnología.

Con el fin de aumentar el bienestar general de las personas y facilitar el desarrollo de nuevas tecnologías, las instituciones de gestión pública tienen que desempeñar su debido papel en el establecimiento de un mecanismo razonable y eficiente de leyes y normas que detallen los derechos, responsabilidades e intereses de las diversas entidades.

De alguna manera, la legislación sobre tecnología de reconocimiento facial –subrama importante en la aplicación de la inteligencia artificial– podría convertirse en una piedra de toque en el intento de los países de regular y facilitar el desarrollo saludable de las nuevas tecnologías. Además, las medidas pioneras de la Unión Europea deberían motivar a otros países, incluido China, a promulgar nuevas leyes y/o revisar las existentes para dirigir a la industria emergente en una dirección correcta que promueva el bien público.

Y, durante este proceso, los intereses de las organizaciones gubernamentales, de los individuos, de los empleados y las corporaciones de la industria deben reflejarse y equilibrarse para ayudar a promover la prosperidad común.


(*) Lu Zhian es profesor asociado en la Escuela de Derecho de Fudan (China) e investigador en el Centro de Investigación de Derechos Humanos de la Universidad de Fudan.



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