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Pandemia y bancos centrales

septiembre 04, 2020


 
JORGE EDUARDO NAVARRETE 

 

 

La Junta de la Reserva Federal –el banco central de Estados Unidos– divulgó a finales de agosto una actualización, adoptada por unanimidad, de quizás el más importante (y, al tiempo, el menos conocido) de sus documentos rectores, la “Declaración sobre los objetivos de más largo plazo y la estrategia de política monetaria” (en lo sucesivo: la “Declaración…”). El anuncio ocurrió en vísperas del tradicional encuentro de Jackson Hole, organizado todos los años por el Banco de la Reserva Federal de Kansas, que se ha convertido en el foro informal más influyente de las autoridades monetarias de las economías de mercado avanzadas, que en esta ocasión, debido a la pandemia del Covid-19, se desarrolló a través de medios electrónicos. La importancia y oportunidad de esta actualización ha sido reconocida ampliamente y se ha subrayado la trascendencia que supone para la orientación de conjunto de la acción de los bancos centrales y del alcance de la política monetaria, como parte del esfuerzo global, aún en trance de definirse e integrarse, de una respuesta multilateral efectiva a la mayor y más extendida recesión económica mundial en un siglo.

La “Declaración…”, adoptada inicialmente en 2012, fue actualizada, en palabras de Jerome Powell, presidente de la Junta, “para reflejar mejor los beneficios de un mercado de trabajo fuerte, en especial para las comunidades de ingreso bajo o medio, y el hecho de que es posible sostener un mercado laboral robusto sin dar lugar a incrementos indeseables de los niveles de inflación”. En otras palabras, los objetivos paralelos de estabilidad de precios y empleo pleno, a menudo tratados como excluyentes, son vistos como complementarios. El fomento del máximo nivel de empleo se menciona como el primero de los mandatos principales de la Reserva Federal, seguido por la estabilidad de precios.

La “Declaración…” actualizada señala que la Reserva Federal considera que las expectativas inflacionarias a más largo plazo ya se encuentran firmemente ancladas al nivel de 2 por ciento, lo cual “fortalece la estabilidad de precios, modera las tasas de interés a largo plazo y amplía las oportunidades de fomentar el máximo empleo, frente a perturbaciones económicas significativas” (como las derivadas de la pandemia y de las medidas adoptadas para controlarla –podía haberse agregado–). Para consolidar el anclaje señalado de las expectativas inflacionarias, la Reserva Federal “procura una inflación promedio de 2 por ciento a lo largo del tiempo, (de modo que) tras un periodo en que la inflación se ha mantenido de manera persistente por debajo de ese 2 por ciento, una política monetaria apropiada buscaría alcanzar una inflación moderadamente superior al tan llevado y traído 2 por ciento por algún tiempo”. (Las citas de la “Declaración…” proceden de la página web de la Reserva Federal: www.federalreserve.gov).

Al apreciar la trascendencia del cambio, en una nota para el Financial Times del 27 de agosto, Martin Sandbu explica que la primacía que hasta ahora se ha atribuido al objetivo de estabilidad de precios, ha significado que la política monetaria giraba hacia la restricción mucho antes de que se materializara una presión inflacionaria. No era suficiente evitar la inflación, se procuró siempre evitar el peligro o el riesgo de inflación, con sacrificio del empleo y del crecimiento económico.

Subraya también que la nueva posición de la Reserva Federal estadunidense encierra lecciones para otros bancos centrales del mundo, tanto los que tienen a la estabilidad de precios como objetivo único o esencial –por ejemplo, “El objetivo prioritario del Banco de México es mantener una inflación baja y estable” se proclama al inicio de su página web– como para los que apuntan a un objetivo dual o múltiple –como la propia Reserva Federal, que tiene como propósito primoridial procurar “empleo máximo, precios estables y tasas de interés de largo plazo moderadas”–. En la Unión Europea, el Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales integran el Eurosistema, que “tiene como objetivo principal mantener la estabilidad de precios y salvaguardar el valor del euro”.

En numerosas instancias, explica Sandbu, el BCE ha interpretado su mandato múltiple con excesiva estrechez. Un ejemplo egregio se halla en la primacía que otorgó al objetivo de consolidación fiscal “en detrimento de otros objetivos consagrados en los tratados de la Unión, como la protección social, la cohesión y el pleno empleo”.

La “Declaración…” no incluye referencia explícita alguna a las enormes dificultades por las que actualmente atraviesa la economía mundial. Quizá se deseó evitar cualquier impresión de inmediatez o de reacción acabada ante un conjunto de calamidades cuya dimensión, alcance y consecuencias aún no se conocen. 

 

La sabiduría china aporta beneficios al mundo

septiembre 02, 2020

 


XU XIANGLI 

 

La pandemia como la que ha provocado el COVID-19, que se produce una vez cada un siglo, ha traído grandes crisis y variables para China y el mundo. Resolver esta compleja situación requiere una gran sabiduría.

Desde el estallido, el Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) con el camarada Xi Jinping como líder y núcleo ha enfrentado la situación, utilizado la determinación científica y el honesto sentir de las personas precisando que la vida es lo primero, coordinando situaciones nacionales e internacionales y ofreciendo una solución para China.

Luchar decididamente contra la pandemia ha sido la decisión de todo el país.

Cuando la epidemia estalló de golpe, China entraba en el último año de la construcción integral de una sociedad moderadamente próspera y el 13º Plan Quinquenal. Ante un virus nunca visto por la humanidad, el PCCh formuló rápidamente una estrategia científica integral para iniciar una lucha popular contra la epidemia.

Sólo con un batallón unificado se puede jugar una partida de ajedrez en todo el país. Xi Jinping hizo hincapié en que el trabajo de rescate debe "concentrar a los pacientes, especialistas, recursos y tratamiento..." "Los comités del PCCh, a todos los niveles, deben juzgar científicamente la situación, entender la epidemia con precisión y tener un sistema de liderazgo, mando y acción unificado".

El 23 de enero, Wuhan decidió confinar la ciudad. En la víspera del Año Nuevo Chino, el Hospital Huoshenshan fue construido y puesto en marcha en apenas 10 días. Se enviaron 42.600 profesionales de la salud para apoyar a Hubei. Los 16 gimnasios y centros de convenciones y exposiciones se convirtieron con urgencia en hospitales temporales. El Director General de la OMS, Tedros Adhanom, exclamó: "Nunca había visto tal movilización en mi vida".

Sólo con las fuerzas integradas es que la ciencia puede ejercer su mayor rigor en la lucha contra la epidemia.

El presidente Xi Jinping hizo hincapié en que la prevención y el control de la epidemia deben "detectar, informar, aislar y tratar a tiempo". Al evitar la propagación del virus, la velocidad es más importante. China identificó el patógeno en 8 días, mejoró el kit de detección en 16 días y aumentó la capacidad de prueba de ácido nucleico de 300 a 20.000 personas diarias. Tecnologías avanzadas como los macrodatos y las aplicaciones digitales dedicadas a la salud se emplearon en todo el país para garantizar un seguimiento preciso e identificar contactos cercanos.

"China ha tomado firmes medidas para prevenir la infección de cientos de miles de personas", aseguró el 24 de febrero el equipo de expertos de la OMS.

El 8 de abril, Wuhan levantó el bloqueo. El 2 de mayo, las 31 provincias y ciudades de China levantaron la respuesta de emergencia de nivel I. Los medios extranjeros comentaron que la recuperación económica de China era un "dividendo" resultante de la adopción en la etapa temprana de estrictas medidas de prevención y control, y de las políticas de estímulo a posteriori.

UNIR AL PUEBLO Y PRIMERO DEFENDER LA VIDA

El valor superior de la vida humana es el valor fundamental de la lucha china contra la epidemia. Hay un PCCh cuya filosofía fundamental se orienta a servir mejor a las personas.

Xi Jinping destacó que "debemos poner la seguridad y la salud de las personas en primer lugar".

Para salvar vidas, China ha tratado a todos los pacientes, independientemente de su edad y condición financiera. Hasta el 22 de mayo, más de 3.600 pacientes mayores de 80 años en Hubei fueron curados. La tasa de curación para pacientes mayores de 80 años en Wuhan es de casi el 70%. La Administración Nacional de Seguridad Sanitaria informó que los gastos médicos per cápita de los pacientes hospitalizados confirmados eran de 21.500 renminbi, y los de pacientes en condiciones severas superaron los 150.000 renminbi. A excepción de algunos reembolsos por seguros médicos, el resto fue subsidiado por el Estado.

Los 1.400 millones de chinos son verdaderos héroes en esta lucha contra la epidemia. Los profesionales de la salud, los servicios de mensajería, los trabajadores comunitarios y todos los ciudadanos que se ponen voluntariamente en cuarentena dentro del hogar han hecho sacrificios por la salud de toda la sociedad, por la vida y en favor del desarrollo de la colectividad.

"La nación china tiene una excelente tradición de colectivismo y un profundo sentido de familia y nacionalismo, por lo que las medidas para prevenir y controlar la epidemia son respetadas e implementadas", aseguró Liu Huawen, director y director ejecutivo del Centro de Investigación de Derechos Humanos de la Academia de Ciencias Sociales de China.

Superar las dificultades bajo la "comunidad de futuro compartido para toda la humanidad"

¿Cómo resolver la situación durante la epidemia que ocurre una vez cada siglo y la enorme crisis? El presidente Xi Jinping ofreció una solución: "Para derrotar a la epidemia que preocupa la seguridad de las personas en todos los países, la solidaridad y la cooperación son las armas más poderosas".

En el primer semestre del 2020, el presidente Xi Jinping se reunió con 9 líderes de países y organizaciones internacionales, habló por teléfono en 60 ocasiones con dignatarios extranjeros y jefes de organizaciones internacionales, asistió a la Cumbre extraordinaria de líderes del G20 sobre COVID-19 y estuvo mediante videoconferencia de la 73º Asamblea Mundial de la Salud. Asimismo, presidió la Cumbre Extraordinaria China-Africa sobre Solidaridad contra el COVID-19. El presidente Xi ha aclarado repetidamente en diferentes ocasiones el plan que tiene China de construir una "Comunidad Sanitaria Global para Todos", reuniendo un valioso consenso para que la humanidad logre superar la epidemia.

Robert Lawrence Kuhn, presidente de la Fundación Kuhn de Estados Unidos, afirmó que en esta época turbulenta, la predicción es de suma importancia. El concepto de comunidad de futuro compartido para toda la humanidad es previsor y profundo. En un momento en que los países están luchando contra la epidemia, este concepto "proporciona al mundo nuevas formas muy necesarias de pensar y transmite una gran esperanza".

China practica con acciones el concepto de comunidad de futuro compartido para toda la humanidad. A fines de mayo, China compartió planes para la prevención, control, diagnóstico y tratamiento de epidemias con 180 países y más de 10 organizaciones internacionales y regionales. También envió equipos de expertos de la salud a países con necesidades urgentes y proporcionó ayuda de emergencia a unos 150 países y a cuatro organizaciones internacionales. También hizo todo lo posible por facilitar la adquisición de suministros y equipos fabricados en China para otros países.

Al tratar las relaciones internacionales en medio de la epidemia, China siempre se ha adherido al multilateralismo y ha hecho hincapié en la posición central de las organizaciones internacionales, como el sistema mundial de gobernanza de la salud pública. China notificó inmediatamente sobre la situación epidémica, liberó la secuencia genética del virus y compartió sin reservas su experiencia de prevención, control y tratamiento con todas las partes interesadas.

El virus no hace distinción entre razas y fronteras nacionales. Mientras la situación epidémica en un país no se resuelva, representa una amenaza para otros países. Ante la estigmatización y politización del virus, China sigue con una respuesta enérgica. "La politización ha hecho que la epidemia en Estados Unidos y otros países sea más grave y haya acelerado su avance mundial. La firme respuesta de China a los rumores ha distinguido el bien del mal y unido fuerzas para la lucha global contra la epidemia", aseguró Wang Lei, director del Centro de Investigación de Cooperación BRICS de la Universidad Normal de Beijing.

El COVID-19 demuestra una vez más que la humanidad es una comunidad de futuro compartido.

La moderna solución china, que trasciende el nefasto juego de suma cero y la ley de la selva, brilla bajo el crisol de la antigua sabiduría de la armonía diferenciada. 

 

Traidores y contrarrevolucionarios

septiembre 01, 2020


 
El 14 de octubre de 2008, ante las amenazas y 
los ataques dirigidos entonces por Hugo Chávez 
al Partido Comunista de Venezuela (PCV), 
el camarada Pedro Brenes publicó el siguiente artículo 
que, por la actualidadde los recientes acontecimientos 
en el país hermano, consideramos que 
vuelve a estar de plena actualidad.

PEDRO BRENES 

 

La burguesía nacional venezolana, que ostenta el Poder a través del partido chavista, empieza a mostrar su lado más siniestro, antiobrero y anticomunista. Sintiéndose fuerte y segura en su posición dominante después de librarse de la opresión económica y política imperialista, cree llegado el momento de acabar con los comunistas considerados por los empresarios, los banqueros y los militares, como enemigos tanto o más peligrosos para sus intereses de clase que el imperialismo extranjero y sus cómplices de la burguesía intermediaria y antinacional.

Hasta ahora reprochaban agriamente a los comunistas, a pesar de que los camaradas de PCV siempre se han mantenido en la vanguardia del movimiento antiimperialista popular, su negativa a disolverse e integrarse en el PSUV, partido con indisimulada vocación de único que, a pesar de reunir una amplia base de trabajadores revolucionarios, está dirigido fundamentalmente por militares reaccionarios y anticomunistas veteranos de la “contrainsurgencia”, empresarios explotadores, políticos profesionales adecos y copeyanos reinstalados rápidamente en las instituciones “socialistas” y “revolucionarias”, sin olvidar, por supuesto, a los inevitables advenedizos, socialistas de última hora, aferrados al Poder como parásitos a través del nepotismo, las intrigas y la corrupción.

Pero al calor de la campaña electoral, Chávez ha mostrado su verdadero rostro acusando a los comunistas de “traidores y contrarrevolucionarios” enfrentados, según él, a los “verdaderos revolucionarios” y “verdaderos cristianos”, amenazando con encargarse personalmente de “desaparecerlos”, delatando de esa manera al militar anticomunista y antiguerrillero disfrazado de socialista.

Se repite pues la misma situación de Petrogrado en 1917, cuando el primer ministro del gobierno burgués de la Rusia revolucionaria antimonárquica, el socialista Kerensky, clamaba contra Lenin y los bolcheviques acusándolos de traidores y contrarrevolucionarios, ordenando su detención y amenazando con ahorcarlos.

Nuestros camaradas venezolanos se han encargado inmediatamente de recordarle que ni Hitler, ni Franco ni la CIA norteamericana, a pesar de todos sus esfuerzos y de todos sus crímenes, consiguieron acabar con los comunistas, por lo que sus posiblilidades de conseguirlo, por grandes que sean sus deseos, compartidos desde hace más de ciento cincuenta años por todos los burgueses del mundo y sus cómplices, son realmente muy escasas.

Acusar al PCV de “contrarrevolucionario” cuando esta organización lleva más de setenta años combatiendo por todos los medios a su alcance, incluyendo la lucha armada, contra la reacción capitalista e imperialista, sólo pone de manifiesto la concepción estrecha, vulgar, mezquina, caritativa cristiana, exclusivamente reformista y, en definitiva, burguesa, que Hugo Chávez y los dirigentes del PSUV tienen de la revolución.

Pero ¿qué se esconde tras la denigrante imputación de “traidores”? ¿A qué o a quién han traicionado los comunistas de Venezuela?

¿Al propio Chávez? Esta acusación no se sostiene pues el PCV, a pesar de los insultos y las amenazas que debe soportar, sigue considerándolo como el líder del proceso antiimperialista que se desarrolla en Venezuela y mantiene contra viento y marea la política de unidad del Frente Patriótico, política que el PSUV, habiéndose comprometido a respaldar, desprecia e ignora en la práctica, ya que sólo son capaces de entender la unidad como la rendición incondicional de todos los grupos y partidos, su disolución definitiva y la incorporación al Partido Único de Chávez.

¿Acaso han traicionado los comunistas al pueblo de Venezuela en su afán por librarse de la dominación y la explotación neocolonial del imperialismo euronorteamericano?

Todo lo contrario, los comunistas están y han estado siempre en la primera línea de fuego contra la dominación extranjera del país, el saqueo de sus riquezas naturales, el neoliberalismo y el capitalismo salvaje que condena a los trabajadores a la miseria, el desempleo y el hambre.

En realidad, el crimen imperdonable que han cometido nuestros camaradas, causa del odio y del resentimiento de los capitalistas y de sus representantes en la direción del PSUV, consiste en su rechazo, condena y denuncia (que no traición pues nunca lo han apoyado) al proyecto político de la burguesía nacional venezolana.

Proyecto que pretende, después de librarse de la competencia ruinosa de las multinacionales extranjeras, consolidar un capitalismo “patriótico” creando, a través del desarrollo de las infraestructuras y los servicios públicos, un mercado nacional que les permita conquistar la posición de clase dominante y asegurar el régimen de explotación de la clase obrera.

Este conjunto de reformas sociales, económicas y políticas, que las burguesías nacionales de los países capitalistas avanzados realizaron hace mucho tiempo, y que lejos de cuestionar el sistema, son necesarias para acrecentar el consumo interno, la cualificación de la mano de obra, la docilidad de los trabajadores y el más amplio dominio de la burguesía nacional en los planos económico, político e ideológico, es a lo Chávez y sus cortesanos llaman “revolución socialista”.

La estafa es tan descomunal que cuando los comunistas explican que los trabajadores deben frustar los planes de la burguesía de traicionar los anhelos revolucionarios y socialistas del pueblo, se ponen histéricos y brotan sus tendencias antidemocráticas y anticomunistas más profundas y viscerales.

Pero si bien es cierto que la clase obrera y su partido de vanguardia deben participar con la mayor decisión en el proceso de transformaciones democráticas antiimperialistas, al mismo tiempo, deben también, con la misma energía, denunciar los intentos de frenar y desviar este proceso en función de los intereses de los capitalistas.

La tarea de los comunistas es justamente hacer avanzar el proceso mucho más allá de lo que pretenden los capitalistas y el PSUV. Exigiendo la nacionalización, bajo control obrero, de las grandes empresas y de los bancos, no sólo los de propiedad extranjera sino también los venezolanos, creando una estructura política de verdadero Poder Popular que sea capaz de desplazar de la dirección del PSUV y del gobierno a los burgueses y sus secuaces.

En la medida que avanza la politización y la radicalización de la sociedad de Venezuela, se agudiza la lucha de clases y se destaca progresivamente a primer plano la contradiccion principal entre el proletariado y el Estado burgués. Por eso los comunistas deben tomar en sus manos la responsabilidad de preparar con la elaboración teórica, la propaganda y la organización, a la clase obrera y a todo el pueblo para las batallas decisivas que se avecinan. 

 

Nefasta presidencia imperial

agosto 27, 2020


 

 JOHN SAXE-FERNÁNDEZ 

 

A casi cuatro años de padecer la gestión de Donald Trump, el mundo constató que a ese régimen, como lo anticipó la comunidad universitaria y científica, además del sesgo autocrático y de usurpación de funciones legislativas y judiciales detectados como trazos en la presidencia imperial por la historiografía de EU, Trump agregó una narrativa y praxis represiva de corte neofascista, de supremacismo blanco, junto a una cruzada anticientífica en materias tan delicadas como el colapso bio y ecoclimático vinculado al calentamiento planetario por la quema de combustibles fósiles a más de clasismo y racismo antiinmigrante, desestabilizando el sistema de alianzas y los equilibrios estratégicos en materia de guerra nuclear. Ya durante la campaña electoral Stephen Hawking, Noam Chomsky y cientos de científicos y académicos habían rechazado el negacionismo climático y los desplantes bélicos de Trump.

Acertaron. El nacional trumpismo y la diplomacia de fuerza del magnate colocan en riesgo día a día la biota global. Ante su deterioro electoral registrado en encuestas su retórica antiterrorista y de guerra fría criminaliza las protestas ante asesinatos policiales. Y como para acentuar su vínculo con la industria de guerra, alienta el presupuesto militar que rebasa el billón de dólares de los cuales cerca de 28 mil millones van a la modernización y producción de armamento nuclear y de balística Intercontinental y casi 20 mil millones de dólares para una curiosa administración nuclear cuya finalidad se desconoce, excepto que ya, durante 24 meses, Trump se niega a “reafirmar”, como lo plantea Rusia, que “en una guerra nuclear no habría ganadores, sería catastrófica para toda la humanidad”.

Lo de “nefasta” se refiere al actual manejo electorero, egocéntrico e irreflexivo de la presidencia de EU, tanto en su proyección doméstica –lanzando la fuerza policial-militar contra múltiples manifestaciones de rechazo al asesinato de George Lloyd a manos de policías blancos– como externa, centrada en el aumento de los riesgos de guerra general entre potencias centrales, vía el unilateralismo agresivo en lo comercial y militar adosado con una chinofobia alimentada por Peter Navarro, considerado “el general más polémico de las nuevas guerras comerciales de EU”, quien alienta algo tan grave como intensificar la geopolitización de las relaciones económicas internacionales, entre los principales precipitantes de la Segunda Guerra Mundial. Esto ocurre junto al abandono de tratados y normas en materia estratégica y de “seguridad aérea”, lo que llevó a Vladimir Putin, presidente de la Federación de Rusia a declarar que “todo ingreso balístico en el espacio aéreo ruso será considerado nuclear”.

Con Rusia y EU en control de poco más de 90 por ciento del armamento nuclear y ambas potencias con su despliegue balístico en condición de “alerta máxima”, el riesgo de guerra accidental o intencional, es alto. La declaración de Putin, dada a conocer por la prensa sin mayor explicación, en efecto se acompañó con un pronunciamiento de Sergey Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia en un discurso ante la Conferencia Primakov en Moscú. Elena Teslova, en síntesis difundida por Anadolu Agency (AA) (10/7/20) permite calibrar lo dicho por Putin. Teslova indica que “Rusia advierte de una creciente amenaza de guerra”. En medio de un intenso impulso del Pentágono a las armas nucleares de “bajo impacto” (low yield), para equipararse como “armamento convencional”, lo que aumenta la intención de EU de usarlas. Lo grave es abrir un primer ataque sorpresivo, que ha sido el escenario favorito de EU desde los años 1960, según reveló Daniel Ellsberg, The Doomsday Machine (2017), libro con el subtítulo de “Confesiones de un planificador de guerra nuclear”, entre las tareas de Ellsberg, quien liberó al público y al mundo, desde la Rand Corp, los operativos secretos de la criminal guerra de Vietnam.

En su discurso Lavrov advirtió que “el riesgo de una guerra nuclear aumenta de manera significativa porque EU no acepta reafirmar su imposibilidad”. Agregó que “estamos en particular preocupados de manera significativa por el rechazo de ya 2 años, de los estadunidenses de reafirmar el principio fundamental de que no puede haber ganadores en caso de una guerra nuclear y en consecuencia nunca debe ser desatada”. Además, dijo que “Washington destruye los instrumentos de control armamentista”, desde el Tratado Antibalístico hasta el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, que Lavrov predice que EU no renovará en 2021. Todo eso “para librarse de ataduras y amenazar con el uso de la fuerza” y agregó significativamente que “a los pedidos de Moscú para reafirmar la imposibilidad de una guerra nuclear, entregados por escrito, Washington responde que todavía sigue examinando el documento”, pero en su comentario el lado ruso percibe que “EU gustaría debilitar lo categórico de este axioma”. 

 

[https://www.jornada.com.mx/2020/08/27/opinion/020a1eco]

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