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¿Quién sigue?

febrero 19, 2018

GUILLERMO CASTRO H. 


Como sabemos, fue el desarrollo del capitalismo el que creó por primera vez en la historia de la humanidad un mercado mundial, en un proceso iniciado en el siglo XVI y todavía en curso. El alcance y complejidad de ese proceso encontró una síntesis clara y temprana en el Manifiesto Comunista redactado por Carlos Marx y Federico Engels en 1848, y recibió especial atención en la obra de los pensadores que fueron dando aliento a la filosofía de la praxis antes de la década de 1930, desde Rosa Luxemburgo y Vladimir Ilich Lenin hasta Antonio Gramsci y György Lukács.

Hoy estamos tan inmersos en las estructuras económicas, políticas y culturales generadas por ese mercado que a veces olvidamos lo breve que en realidad ha sido su desarrollo, y damos por naturales las contradicciones que lo animan. Por lo mismo, conviene recordar que durante los cinco mil años que precedieron a su formación diversas sociedades de desarrollo civilizatorio avanzado crearon mercados-mundo, como los llamó el historiador francés Fernand Braudel, constituidos por grandes unidades territoriales organizadas en torno a un centro de poder político-militar, como Roma, en el Mediterráneo antiguo; Beijing en el imperio chino, o Cuzco, en el imperio incaico.

Esos mercados-mundo se desarrollaron a partir de sociedades tributarias de base agraria, unas de carácter primordialmente comunitario, otras de carácter esclavista. Tendieron además a la autarquía, y limitaron sus intercambios mutuos a bienes suntuarios de alto valor por unidad de peso, como la seda que utilizaba la aristocracia romana para distinguirse de la plebe de su imperio. No había relaciones de interdependencia entre ellos, y no se requerían mutuamente para prosperar.

El caso del mercado mundial es muy distinto. En su núcleo no está la autarquía, sino la interdependencia asimétrica. Así, dice el Manifiesto:

Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes. […] Las antiguas industrias nacionales [son] suplantadas por nuevas industrias […], que ya no emplean materias primas indígenas, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. […] En lugar del antiguo aislamiento y la autarquía de las regiones y naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones [1].

En su primera fase, el proceso de formación de ese mercado nuevo se desarrolló en torno a la cuenca del Atlántico Norte, a partir de la lucha por la hegemonía entre potencias económicas sucesivas. Holanda fue la primera; Inglaterra, la segunda, y después Estados Unidos. Hoy, el proceso continúa, y muchos piensan que China será la nueva potencia hegemónica en ese mercado. Es probable, sin embargo, que eso no sea así.

Estas transiciones, en efecto, operan a través de las transformaciones en el sistema mundial organizado en torno al nuevo mercado, que hace posible su funcionamiento. Así, en su etapa ascendente, ese mercado se organizó como un sistema colonial, en el que un puñado de países europeos controlaba la fuerza de trabajo y los recursos naturales de enormes extensiones territoriales en Asia, África y las Américas. En la fase culminante de aquel período –del siglo XVIII hasta comienzos del XX–, Inglaterra fue la potencia dominante en el sistema mundial.

Sin embargo, otras potencias, en particular Alemania, pasaron a disputarle a Inglaterra esta posición hegemónica a lo largo de un período que abarca de la I Guerra Mundial, entre 1914 y 1918, a la II, entre 1939 y 1945, e incluyó además constantes guerras regionales en Asia, África y Europa entre 1918 y 1938. De todo ello resultó el paso de los Estados Unidos a una posición hegemónica, pero –y porque– en el proceso el sistema mundial había venido a ser muy distinto.

Entre 1950 y 1960, en efecto, el sistema colonial se desintegró y pasó a convertirse en un sistema internacional integrado por unos 200 Estados nacionales independientes. Esos Estados controlaban sus propios mercados nacionales, que comerciaban entre sí –sobre todo– a partir del intercambio de materias primas de los nuevos países independientes por bienes industriales provenientes de las economías más desarrolladas.

Estados Unidos pudo encontrar en esa transformación una situación extremadamente favorable, como primera y única sociedad creada por el capitalismo y para el capitalismo. Esto lo liberó a un tiempo del legado parasitario de las sociedades monárquicas, y del enorme costo militar y económico de la administración de un sistema colonial, y le facilitó invertir sus recursos en la innovación tecnológica, industrial y gerencial.

Desde fines del siglo XX, sin embargo, esa situación está cambiando otra vez. Hoy, el mercado mundial funciona sobre todo a partir del comercio entre corporaciones transnacionales que cuentan con el poder suficiente para acotar el poder de los Estados nacionales y abrir paso a importantes procesos de desarticulación y rearticulación de las actividades productivas y comerciales, buscando incesantemente la mejor relación entre el costo y el beneficio.

Y aquí aflora un hecho singular. En esta fase de la historia del mercado mundial emergen nuevas potencias económicas, dos de las cuales al menos (China y la India) cuentan con una enorme fuerza de trabajo en su propio territorio o en territorios cercanos. Esa abundancia de fuerza de trabajo se ha convertido en una ventaja comparativa decisiva en esta etapa de la transición, precisamente en la medida en que solo el trabajo produce valor. Tanto más, cuando esa producción de valor se ve complementada con el aporte de la innovación tecnológica y el cambio social, generando un impulso económico de apariencia incontenible.

Ello no significa, sin embargo, que China o India puedan sustituir a los Estados Unidos como potencia hegemónica en el mercado mundial. Con el paso a su condición global, emerge también una nueva fase en el desarrollo del sistema mundial que, sin perder su estructura internacional formal, acentúa y facilita la interdependencia entre regiones económicas que se vinculan entre sí mediante flujos comerciales y financieros cada vez más complejos.

Vistas las cosas, en esta perspectiva, cabe pensar que una de esas regiones- probablemente la de Asia-Pacífico, incluyendo a California- hegemonizará la nueva fase del proceso en curso.

Estados Unidos está siendo víctima de la incapacidad de sus élites para entender este proceso en toda su complejidad, y entender, a partir de ahí que el sueño de un mundo unipolar es eso, un sueño. La ventaja política de China, en esta coyuntura, consiste en su capacidad para plantearse su hegemonía relativa en el marco de un sistema mundial multipolar.

Un mundo así presenta singulares oportunidades y retos para nuestra América. Podemos intuir esas oportunidades, pero aún es difícil identificarlas con precisión, entre otras cosas porque las formas y los medios del razonar de nuestras elites todavía son las del mundo que se desvanece. Superar esa barrera cultural, entender y ayudar a entender el mundo nuevo de un modo que nos permita aprovechar sus oportunidades y encarar los riesgos que pueda plantearnos, es un importante reto cultural que enfrentan nuestras sociedades en estos momentos.

Contribuir a superar un reto tan novedoso, sin precedentes históricos, requiere de formas innovadoras del pensar y del hacer. Y el punto de partida de esa innovación - que incluye formas nuevas de comprender y ejercer nuestro legado histórico y cultural- consiste en que nuestra América nunca ha sido tan importante para cada uno de sus pueblos, y para el mundo, como ahora.

Desde ella y con toda ella podemos contribuir a hacer de esta nueva transición del sistema mundial -que opera a través de enormes costos humanos y ambientales- el medio para abrir paso finalmente a la creación del mundo nuevo de mañana en el Nuevo Mundo que anteayer desempeñó un papel decisivo en la formación del mercado que ha generado ese sistema. Hoy, todos, podemos cambiar con el mundo, para ayudarlo a cambiar.


(*) Guillermo Castro H. es investigador, ambientalista y ensayista panameño.


NOTA

[1] Marx, Karl y Engels, Friedrich: Manifiesto del Partido Comunista [1848]. Obras Escogidas en tres tomos. Editorial Progreso, Moscú, 1976. I, 114.

Invasión turca de Afrin: nada nuevo en Siria

febrero 12, 2018

ARITZ SAIDI OLAORTUA 


Afrin, que desde hace poco ha llegado a ser objeto de una invasión por parte de Turquía, es una ciudad al noroeste de Siria, que da nombre al cantón en el que se ubica. Es parte también de una de las tres pequeñas regiones del pueblo kurdo en Siria, junto a Kobane y Jazira.

La región era antes conocida como Rojava, aunque hoy por hoy consta de muchísima más extensión territorial conquistada en el fragor de la Guerra Imperialista contra Siria.

AHORA VEAMOS, ¿POR QUÉ SE HABLA TANTO DE AFRIN?

Hace unos días Turquía volvió a atacar e invadir territorio sirio, y digo volver, porque ésta no es la primera vez que lo hace. Tampoco ha sido Turquía la única que ha roto con la legalidad internacional al violar la soberanía e integridad del pueblo sirio, compañeros de viaje en la flagrante tropelía son EE. UU., Israel o Francia, por ejemplo. Lo curioso de este dato es que, en occidente tanto gobiernos como movimientos sociales, han callado. Han guardado vergonzosamente silencio e incluso algunos lo han intentado justificar; a veces con auténticos malabares ideológicos para “hacer legítimas” las 14 bases norteamericanas en territorio que han conquistado empotrados con sus aliados kurdos. Ahora en cambio, al entrar Erdoğan en territorio controlado por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) gritan, chillan y claman a Dios y al cielo por el Derecho Internacional, los mismos que ayer callaban. Y lo hacen con razón, Turquía debe salir de Siria. Inmediatamente. Sin condiciones. ¡Fuera! Al igual que deben salir de la nación todas las fuerzas extranjeras operando en el país ilegítimamente, so pretexto, de lucha contra el terrorismo. Igual que dice hacer Turquía en Afrinpor la seguridad y contra el terrorismo”. Por eso invitar a todo el mundo a expresar la repulsa por los ataques turcos y decir de paso a muchos de los que hoy lloran, que se les ha echado de menos en estos 7 años de brutal invasión e injerencia externa en Siria. Un pueblo que ha resistido heroicamente junto a sus fuerzas armadas y aliados, a la mayor guerra por potencias y proxies que ha sufrido una nación en la historia moderna. Y por aclararlo, Rusia e Irán también están en Siria, pero dentro del marco del Derecho Internacional, por invitación del legítimo Gobierno sirio.

El ataque turco viene como “respuesta” (=excusa) a las declaraciones de su socio de la OTAN, los EE. UU., quien de la mano del coronel Veale reconocería el plan de la creación de una Guardia Fronteriza con 30.000 efectivos compuestos por kurdos y árabes del Ejército Libre Sirio (muchos de ellos radicales reaccionarios, como los que atacan hoy Afrin y ayer degollaban al Ejército Sirio). A ese plan habría que sumarle las declaraciones del Secretario de Estado Rex Tillerson que, sin vergüenza ninguna ni complejo alguno, expresaría sus intenciones en Siria. “First ISIS, after Assad”. No hay que saber inglés para entenderlo. Rex reconocería que: “la condición sine qua non para abandonar Siria algún día… sería la celebración de unas elecciones libres donde intentaríamos que el pueblo sirio se sintiese libre para derrocar al tirano Al Assad y su familia”. Añadamos a eso lo mejor: “los resultados no se reconocerían si Assad volviese a ganar los comicios como hasta ahora”. Todo muy al estilo democracia exportada a Libia, Venezuela o UcraniaTillerson lo dijo claro, “no matter what, Assad must go (no importa qué, Assad debe irse)”. Siria es una espina clavada para el imperialismo monopolístico norteamericano y el sionismo en la zona, y una aliada primordial del caramelo más codiciado y deseado en el mundo entero… Irán.

La Guardia Fronteriza de la Casa Blanca no era para arrinconar a su socio atlantista turco. Al fin y al cabo, Turquía y EE. UU., aunque aparenten llevarse fatal o se distancien… en el fondo siempre terminan durmiendo juntos. El Ejército Fronterizo de Trump vendría a alejar al Gobierno de Damasco (y al Ejército sirio) de la orilla éste del Éufrates y sus pozos petrolíferos, reservas gasísticas, tierras de labranza y la importantísima presa de Taqba, condicionando las reservas hídricas del país. La otra zona del “protectorado kurdo-americano” a guardar por la nueva formación militar, sería la frontera con Irak. Relacionado con ello fue la carrera que protagonizaron el Ejército Sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias en la conquista hacia el importantísimo paso fronterizo de Al Bukamal, que fue liberado del ISIS por los gubernamentales mientras que los kurdos y los Ranger americanos se dedicaron a coleccionar pozos y depósitos de gas y crudo. Dicho esto, personalmente pienso que las YPG/YPJ participaron en esa carrera por tener más poder para negociar en un futuro con Damasco. Y no tanto por anexionarse territorio para la creación de un nuevo Kurdistán más allá de cualquier contexto histórico o para desmembrar el país. Comentando esto quisiera aclarar que para el partido PYD kurdo sirio y todos quienes realmente creen en el confederalismo, jamás ha sido un objetivo la creación de un estado independiente, sino otras formas de gobernanza más descentralizadas. Eso lo aclaro porque son numerosos los reproches a los kurdos y a menudo se les tilda de agentes de la OTAN, que buscan un nuevo país y romper Siria.

Lo que sí creo es que quien quiere utilizar la baza kurda es el Tío Sam, una oportunidad para la creación de una especie de “protectorado” y la partición de la Siria que conocemos. Utilizar el affaire kurdo para romper Siria, como intentaron antes con los mal llamados rebeldes moderados. De hecho, esos planes son conocidos desde hace muchos años, “Balkanization of Syria”. Añadiría como apunte para quien no conoce demasiado el tema, que el confederalismo de Ocalan fue ideado como herramienta para la pacificación de los conflictos existentes en Oriente Medio, muchos originados por la repartición de la zona por las potencias imperialistas de la época a escuadra y cartabón (Francia, Reino Unido…). Una ideología que asumiendo estructuras ecologistas, de democracia directa o del municipalismo libertario de Bockhin, aboga por la descentralización de los países, pero sin modificar los límites de las naciones existentes y rechazando cualquier posibilidad de crear un nuevo estado.

Explicado eso, podemos entender que la idea de la guardia fronteriza es más un sueño y una herramienta yankee para la prolongación del conflicto y debilitamiento de Siria y sus aliados, y no tanto algo que haya buscado el pueblo kurdo sirio. Puede que en la alianza con USA los kurdos se dejaran querer y sucumbieran al encanto y promesas norteamericanas. Aunque en la práctica ambos actúan de igual manera, está claro que en el fondo las agendas son muy diferentes.

Dicho lo anterior, nos posicionamos en la reacción turca, que con un Erdoğan rabioso dijo que no dejaría vivo ningún combatiente kurdo cerca de las fronteras turcas. A eso Tillerson, no tardó ni 25 minutos en declarar que los comentarios fueron mal interpretados y que no iban a crear ninguna Guardia Fronteriza. Así lo dijo, otra vez sin ninguna vergüenza. Desmintió lo que habían dicho un día antes. Ese es el nivel de la Casa Blanca. Patético. Pero ya era tarde, Erdoğan que es un hooligan y el neo-Sultán del futuro Imperio Otomano 2.0 se vino muy arriba y casi echando espuma dijo que haría una zona buffer de 30 kms de profundidad, hasta la frontera iraquí en todo el norte de Siria. Ahí es nada. Además, como veía que las potencias tampoco le paraban los pies, declaró que aplastaría a los “terroristas del PKK” sin utilizar al Ejército Turco, solamente con sus aliados del Ejercito Libre Sirio.

LA RESPUESTA SIRIA SOBRE LOS ATAQUES A AFRIN.

Después de toda la retórica turca, le tocó responder a Siria; quien amenazó con derribar los cazas turcos si atacaban Afrin. Quien siga la guerra desde hace 7 años, sabrá que por desgracia Siria no está en posición de derribar nada. De hecho, son numerosas las veces en la que los imperialistas extranjeros han bombardeado y abrasado vivos a soldados sirios o incluso a la cúpula militar de Hezbollah. En todas ellas, Damasco no ha podido responder ni a Israel, ni a EE. UU., ni a la asesina Coalicion invasora. En 2012 con la guerra ya comenzada, Siria derribó un Phantom turco que entraba en territorio sirio de Latakia, sorpresivamente después de aquel incidente los “rebeldes moderados” atacaron la enorme instalación de radar que detectó al cazabombardero turco junto con las posiciones de artillería y baterías antiaéreas, dejando los cielos de Siria “libres” y permeables como un coladero. Que coordinación más rara la de los rebeldes con Turquía, donde algún mercenario abatido llevaba fotos satelitales americanas… ¿extraña casualidad? No, un hecho más. Siendo esa la situación real de Siria, en el terreno se siguieron dando movimientos peculiares.

Rusia, que permanecía en el cantón de Afrin, tuvo conversaciones de alto nivel con Turquía antes habiendo hablado con los kurdos. Todo parecía apuntar a que nada cambiaría, ya que Rusia defendía Afrin y a su vez los EE. UU. protegen los cielos de los territorios controlados por las FDS, derribando todo lo que sobrevuele la zona. Como un caza sirio cerca de la estratégica presa de Taqba, que mientras combatía al Estado Islámico se aproximó a las FDS y fue derribado por cazas de la Coalición, dejando que el piloto fuese apresado por el ISIS. En esta situación, debemos añadir que el Ejército sirio dejó pasar armamento pesado y refuerzos kurdos por su territorio, con dirección a Afrin a pesar de las hostilidades entre ambos y las amenazas turcas por su colaboración con el YPG/YPJ.

Parecía que sería un órdago más, pero… Rusia que se apostaba en Afrin abandona su posición en el cantón tras avisar de lo inminente de los ataques turcos a los kurdos, y mueve sus tropas a zona de su aliado gubernamental. Poco más tarde empezarían los bombardeos aéreos turcos. Acto seguido fuego de artillería desde Turquía a Siria y en total coordinación con Erdoğan las bandas mercenarias o “rebeldes moderados” comenzaron la incursión terrestre. Coordinación absoluta, ¿alguien tiene aún dudas del rol de Turquía y otras potencias como Arabia Saudí, USA o Israel en el conflicto y su vínculo con el Estado Islámico? La retirada rusa de la zona supuso un aluvión de conspiraciones, teorías y dudas sobre lo que estaba sucediendo… pero la cosa no quedó ahí, después de los bombardeos salió el Secretario de Defensa de Trump, Jim Mattis “el perro loco”. Según sus declaraciones, “No hay problema, los turcos han coordinado los ataques previamente con nosotros. Turquía es el único país de la OTAN que tiene insurgencia terrorista dentro de sus fronteras, y es legítimo el empleo de la fuerza en su defensa. Además, ha sido moderado y pedimos que siga conteniéndose. Afrin no es nuestro asunto y las milicias de allí, no son nuestras aliadas”. Y así dos aliados de los EE. UU., los kurdos y los turcos, empezaron la batalla. El posicionamiento yankee está claro cuál es y cuál será (por si acaso lo digo, Turquía) pero hay más críticas hacia Rusia por gran parte del colectivo pro-kurdo que, hacia el aliado kurdo en Siria, los Estados Unidos. Turquía es miembro de la OTAN y Rusia no va a enfrentarse a un miembro directamente, menos cuando “ni le va ni le viene” el asunto. Vale que Afrin fuese su cantón, pero los kurdos rechazaron las propuestas rusas y éstos son un aliado claro de USA al igual que Turquía. Incluso en el ataque turco donde derribaron el caza ruso y asesinaron al piloto, el Kremlin no respondió a la agresión. Menos lo harán por los kurdos, que se han posicionado con USA. El Gobierno sirio por su parte ha condenado internacionalmente los ataques y ha pedido a la comunidad internacional que paren la agresión y responsabilicen a Turquía de la misma, aunque no le harán ni caso. Hasta la fecha ha denunciado todas las injerencias y nadie ha dicho nada ni los medios los mencionan. Por su parte, Irán “cercana” a Turquía, también condenó los ataques y añadió que “vigilamos con atención la vil agresión turca a la soberanía Siria”. Hezbollah, por medio de su portavoz también rechazó tajantemente la invasión turca igual que Siria e Irán. Europa condena pero calla, y Francia ha enviado una Resolución a Naciones Unidas donde pide parar el ataque turco y con astucia a la vez, aprovecha y mete en la misma proposición el detener la ofensiva del Ejército Árabe Sirio contra los terroristas del ISIS y Al Qaeda en Idlib y Ghouta. No son tontos estos de las OTAN, juegan bien sus cartas para intentar salvar a sus mercenarios del ISIS en Idlib de las tropas gubernamentales y sus aliados de Hezbollah y milicias palestinas.

TODO ESTO ESTÁ PASANDO Y CAMBIANDO MIENTRAS ESCRIBO O ME LEES…

No fue casualidad que empezase el artículo situando a Afrin y contando un poco el asilo y recepción de cientos de miles de kurdos por parte de Siria. La hermandad y vínculo son antiguos y fuertes, aunque todos sabemos también de diferencias existentes entre ambas partes. Cuando visitas la zona, unos y otros cuentan de casos en que el opuesto se portó fatal. Un ejemplo podría ser, los presos políticos kurdos tras el acercamiento de Siria a Turquía posterior a la muerte de Hafez Al Assad o la violencia contra los manifestantes en Qamishli por parte del Gobierno en torno al 2005. Por el contrario, en el bando kurdo podría ser su pacto con los rebeldes moderados “rebana-cuellos” que hoy atacan Afrin y que los kurdos tomaron como aliados para atacar y sitiar Nubl y Zahraa y otras muchas poblaciones gubernamentales, o como cuando soldados sirios que huían de Al Qaeda entraron en territorio kurdo y éstos, los entregaron a los mercenarios fascistas… cortándoles el cuello a todos ellos.

Éstos últimos días hubo negociaciones tras la petición de ayuda contra Turquía por parte kurda a Damasco, pero el PYD kurdo fue quien rechazó las ofertas de Rusia y del gobierno sirio esta vez. A los kurdos les pareció inaceptable la idea de una guardia fronteriza siria que asegurase la frontera con Turquía y la entrega de algunos de los campos energéticos sirios conquistados por los kurdos y la coalición de la OTAN más allá del Éufrates. Ése punto geoestratégico y energético, es una línea roja intocable para el principal aliado de los kurdos en el éste de Siria, Washington.

El Ejercito Árabe Sirio por su parte, después de 7 años de brutal lucha contra las potencias regionales e imperialistas y sus mercenarios de Al Qaeda o el ISIS, ha llegado mermado pero con la firme determinación de limpiar el país de los mercenarios extranjeros y sus padrinos. No en vano es la fuerza que más duro ha combatido a los radicales y que mayor sacrificio ha ofrecido por su pueblo y su tierra. Cerca de 140.000 mujeres y hombres, de todas las sectas y etnias que convivían en paz en Siria, han caído mártires en combate contra el fascismo capitalista, el sionismo y el wahabismo takfiri. Junto a ellos caídos también, miles de compañeros del Eje de la Resistencia venidos en solidaridad desde Líbano, Afganistán, Irak, Irán o Palestina. Unos héroes que ahora están luchando en infinidad de frentes, pero con el foco principal puesto en Idlib, la zona con mayor concentración de terroristas y mercenarios del mundo. Será durísimo pero el ejército sirio, las fuerzas tigre, los palestinos de Liwa Al Quds, Hezbollah, Fatemiouh o la Guardia Republicana Iraní están preparados para luchar por Siria y en cierta manera también por nosotros.

¡Viva la resistencia del pueblo sirio (chiíes, árabes, cristianos, kurdos, sunníes, drusos…) contra el invasor (Israel, ISIS, Turquía, USA, FSA…)! ¡No pasarán!



Marx, ambiente, sociedad

febrero 05, 2018

GUILLERMO CASTRO HERRERA 

Para Rafael Colmenares,
en sus ríos, en sus páramos.

El verdadero problema relativo al lugar y la función de la naturaleza en la filosofía de la praxis no consiste tanto en que exista, o no, una ecología de Marx como que en su obra ofrezca una teoría y una metodología de la historia que permita un abordaje integrado del desarrollo de la especie humana. Este es un tema de especial interés político para nuestro tiempo, sobre todo en lo que atañe al análisis del origen, el significado histórico y las vías de acción ante la crisis ambiental global.

En esa tarea resulta útil ubicar el tema en el marco mayor de la visión del mundo elaborada por Marx, y referirlo a sus reflexiones puntuales sobre el papel del trabajo como forma humana específica de intercambio de materia entre la sociedad y la naturaleza. Con ello emerge de inmediato una constante referencia a la naturaleza en los grandes textos que ilustran esa visión del mundo, desde los Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844, hasta la Crítica del Programa de Gotha, de 1875, pasando naturalmente por los Grundrisse de 1857-1858, y el primer tomo de El Capital, de 1867.

En esas referencias, además, destaca el papel determinante que se otorga al trabajo; esto es, a la capacidad natural de los humanos para colaborar en la transformación de la naturaleza en función de sus necesidades, como medio de relación entre nuestra especie y su entorno. Esa interdependencia entre los humanos y su entorno, mediada por el trabajo, es abordada, por ejemplo, en La Ideología Alemana -un un texto de 1846- a partir de que:

El primer supuesto de toda historia humana es, naturalmente, la existencia de individuos humanos vivientes. Los primeros hechos comprobables son, por lo tanto, la organización corporal de estos individuos y su relación, dada de ese modo, con el resto de la naturaleza. […] Toda historiografía debe partir de estos fundamentos naturales y de su modificación a lo largo de la historia por la acción de los seres humanos. […] [Los seres humanos] empiezan a diferenciarse de los animales en cuanto empiezan a producir sus subsistencias, un paso que obedece a su organización corporal. Al producir sus subsistencias, los seres humanos producen indirectamente su vida material misma [1].

Veinte años después, esta relación entre la sociedad y la naturaleza mediante el trabajo está admirablemente sintetizada en el primer tomo de El Capital, publicado en 1867. Allí dice Marx que el trabajo “es, en primer lugar, un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza”. En ese proceso, añade, el hombre “se enfrenta a la materia natural misma como un poder natural” con el fin de “apoderarse de los materiales de la naturaleza bajo una forma útil para su propia vida” mediante el ejercicio de sus capacidades físicas, mentales y sociales, de un modo en el que, al transformar la naturaleza exterior a él, “transforma a la vez su propia naturaleza”; esto es, se produce a sí mismo como ser humano [2].

En la década siguiente, el tema emerge con especial vigor en su Crítica del Programa de Gotha (1875). Allí, ante la declaración del partido socialdemócrata alemán relativa al trabajo como la fuente de toda la riqueza, Marx riposta lo siguiente:

El trabajo no es la fuente de toda riqueza. La naturaleza es la fuente de los valores de uso (¡que son los que verdaderamente integran la riqueza material!), ni más ni menos que ecl trabajo, que no es más que la manifestaión de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo del hombre.[…] En la medida en que el hombre se sitúa de antemano como propietario frente a la naturaleza, primera fuente de todos los medios y objetos de trabajo, y la trata como posesión suya, su trabajo se convierte en fuente de valores de uso, y, por tanto, en fuente de riqueza [3].

La perspectiva aportada por Marx nos ofrece tres verdades elementales. Una, que el ambiente forma parte de la naturaleza pero no es idéntico a ella, en cuanto es resultado de las intervenciones humanas en el medio natural mediante procesos de trabajo socialmente organizados. Otra que, a lo largo de la historia de nuestra especie, la forma en que cada sociedad ha organizado esas intervenciones en el medio natural ha dado lugar a ambientes característicos.

Y, por último, que si deseamos un ambiente distinto tendremos que crear una sociedad diferente, que se relacione con su propio entorno con fines distintos a los que determinan los procesos de trabajo dominantes en el mundo que conocemos.

El estudio de los procesos de formación y de las transformaciones de estos ambientes sucesivos, en sus relaciones con las sociedades de las que han sido y son expresión, es uno de los grandes temas de la historia ambiental. Al respecto, Marx nos ofrece en El Capital múltiples referencias sobre el origen de la crisis ambiental de nuestro tiempo o, lo que es igual, de la dimensión ambiental de la crisis del capital.

Una de las más conocidas es aquella en que describe las consecuencias para la naturaleza y los trabajadores del paso de la producción de bienes para la satisfacción de necesidades humanas, a la de mercancías destinadas a satisfacer la acumulación incesante de capital. Allí nos dice que la consolidación del capitalismo “crea las condiciones materiales para una nueva y más alta síntesis o coordinación de la agricultura y la industria, sobre la base de sus formas desarrolladas en un sentido antagónico”, con lo cual

Al crecer de un modo incesante el predominio de la población urbana, aglutinada por ella en grandes centros, la producción capitalista acumula, de una parte, la fuerza histórica motriz de la sociedad, mientras que de otra parte perturba el metabolismo entre el hombre y la tierra; es decir, el retorno a la tierra de los elementos de ésta consumidos por el hombre en la forma de alimento y de vestido, que constituye la condición natural eterna de la fertilidad permanente del suelo. Al mismo tiempo, destruye la salud física de los obreros.

Esa transformación capitalista del proceso de producción, que destruye “las bases primitivas y naturales de aquel metabolismo”, ocasiona que tanto en la industria urbana como en la moderna agricultura “todo progreso, realizado en la agricultura capitalista no es solamente un progreso en el arte de esquilmar al obrero, sino también en el arte de esquilmar la tierra”.

De allí resulta, así, que “la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el hombre[4].

Las luchas de los ambientalistas de nuestro tiempo en defensa de la agricultura indígena y campesina, de la preservación de su patrimonio natural frente a la presión por convertirlo en capital natural al servicio de la inversión pública y privada, y del acceso de los trabajadores del campo y de la ciudad a condiciones dignas de vida y de trabajo, son también luchas por la preservación de esas “dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el hombre”.

Vivimos en el ambiente creado por un sistema mundial que solo puede garantizar su reproducción en la medida en que socava, en cada una de sus sociedades, las condiciones fundamentales de vida y desarrollo de la especie que somos. Trascender ese sistema, para transformarlo, es ya el mayor desafío político del movimiento ambientalista mundial, y sólo podrá contribuir a hacerlo en la medida en que se vincule de manera cada vez más rica con todos los movimientos sociales y todas las corrientes políticas que, desde muy diversos puntos de origen, se orientan en la misma dirección.


(*) Guillermo Castro Herrera es investigador, ambientalista y ensayista panameño.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

[1] Marx, Karl y Engels, Friedrich (2005, 35-36): La Ideología Alemana y Otros Escritos Filosóficos. Editorial Losada, Buenos Aires, 2005.

[2] El Capital. Sección Tercera. Producción del plusvalor absoluto. Capítulo V. Proceso de trabajo y proceso de valorización.

[3] Glosas marginales al programa de Partido Obrero Alemán (1875). https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gothai.htm

[4] Marx, Karl: El Capital, I. Sección Cuarta. La producción de la plusvalía relativa. Capítulo XIII. Maquinaria y gran industria. 10. La gran industria y la agricultura. Fondo de Cultura Económica, México, 2010, p. 422 - 424.



La ‘democracia’ neofranquista de los españoles

febrero 04, 2018

JOSÉ M. MURIÀ 


En el corre-ve-y-dile de las llamadas redes sociales se habla de un joven cantante español, Pablo Hasel, que ya ha sido condenado a dos años de cárcel y le espera un juicio en esa cueva peninsular denominada Audiencia Nacional, que le puede endilgar hasta seis o siete años.

El muchacho, con la frescura y la transparencia de la juventud, cometió unos crímenes horrendos. Fíjense ustedes que ha osado componer canciones en contra de la sacrosanta monarquía y mandar “trinos” de denuncia de la brutalidad y los embustes policiacos y una cauda de agresiones de palabra y obra de diversos elementos gubernamentales en contra de quienes se atreven a levantar la voz al protestar por el creciente fascinazismo español, cada vez más parecido al que prevaleció durante la longeva dictadura de “el caudillo de España por la gracia de Dios”.

Parece resultar cierto que el franquismo es endémico en España, como dicen no pocos analistas políticos y antropológicos.

No es un caso aislado ni solamente en Cataluña, donde se intensifica a diario la represión “institucional”, y también bajo el agua, a resultas de la creciente exigencia popular y mayoritaria de que se respete el derecho a decidir su futuro y la cerrazón oficial a ejercitar mecanismos, aunque usted no lo crea, establecidos en la propia y tan cacareada Constitución, poco leída por los propios gobernantes (artículo 20).

Jurisconsultos propios y extraños de calidad (a diferencia de los cejicerrados y coñodicientes de la capital Gachupítlan) han mostrado hasta el hartazgo la ilegalidad e ilegitimidad del encarcelamiento de políticos pacíficos, pero de nada vale, pues el poder judicial español es el más abyecto servidor de esta nueva generación de franquistas –con padres y abuelos de la misma calaña– que se ha instaurado en el gobierno.

Bien claro dejan que el ejercicio de la razón no es su fuerte. Cualquier argumento legal perfectamente bien sustentado se enfrenta a un acuerdo o decreto real de última hora que lo invalida.

Los problemas de la Generalitat de Catalunya y del Parlamento de este país resultan sumamente parecidos a los que enfrentó en 1808 el Ayuntamiento, por igual, legalmente constituido de Ciudad de México, y también regidores como Primo de Verdad, de enorme categoría y prestigio, fueron salvajemente reprimidos con base en acusaciones similares de sedición y cosas peores, tal como las que jueces serviles les han endilgado a Carles Puigdemont, a Oriol Junqueras y demás. El resultado lo conocemos, pero vale subrayar que tal tozudez irracional dio lugar a que la otrora España derivara en un imperio de opereta.

El gobierno europeo actual también tiene cola que le pisen en cuanto a estar coludido con la corrupción española encabezada por Mariano Rajoy, pero no todos los europeos son así. ¡Pronto las cosas cambiarán!

Lo que en verdad da pena es que un país con los dignísimos y admirables antecedentes que tiene México se haya convertido, so pretexto de que España es nuestro “segundo socio comercial”, en cómplice abierto del franquismo que heroicamente combatimos antaño. ¿Será por convencimiento de nuestras autoridades diplomáticas o por qué éstas ya acatan órdenes de Madrid, tal como hace dos siglos?

Tal vez en este momento don José María Morelos y Pavón ya se retuerce de indignación en su tumba.


(*) José M. Murià es periodista mexicano.

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