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China utilizará la ley de control de exportaciones para devolver el golpe a EEUU

octubre 20, 2020


 

 Diario del Pueblo 

 

La recién aprobada ley de control de exportaciones de China, que autoriza al gobierno chino a tomar contramedidas contra cualquier país o región que abuse de las medidas de control de exportaciones y represente una amenaza para la seguridad nacional y los intereses de China, podría usarse para romper la jurisdicción de "brazo largo" de Estados Unidos sobre una lista creciente de empresas chinas en un enfrentamiento cada vez más brutal entre China y EEUU.

En particular, destacaron los analistas, la nueva ley podría allanar el camino para prohibiciones de exportación de metales de tierras raras sancionadas por el Estado, en lo que describieron como una táctica de "no chips, no tierras raras", con referencia a los abusos de control de exportaciones de Estados Unidos contra la empresa de tecnología china Huawei Technologies Co.

La administración Trump de Estados Unidos ha abusado del concepto de seguridad nacional y ha utilizado excesivas medidas de control de exportaciones para cortar cualquier suministro de productos y tecnologías estadounidenses a Huawei y así contrarrestar el rápido crecimiento global de la compañía. 

Además de restringir sus empresas nacionales, EEUU incluso ha puesto en peligro las cadenas de suministro de tecnología global coaccionando a las empresas de tecnología de otros países para que cumplan con sus medidas de control de exportaciones, lo que ha provocado que Huawei casi pierda su negocio de teléfonos inteligentes por la falta de existencias de chips, que se agotarán el próximo año.

Zhou Shijian, investigador principal del Centro de Relaciones entre Estados Unidos y China de la Universidad de Tsinghua, dijo que el enfoque malicioso adoptado por la administración Trump para acabar con Huawei, una de las empresas líderes de tecnología china, ha hecho que Estados Unidos sea elegible para medidas recíprocas de control de exportaciones de China, según lo autorizado por la ley recientemente adoptada.

"No tiene sentido que la administración Trump utilice chips fabricados con metales de tierras raras de China para asfixiar a algunas de las mejores empresas chinas", dijo Zhou. "Es hora de que China responda a tal acoso insolente cortando las exportaciones de metales de tierras raras a Estados Unidos, lo que afectará el negocio de fabricación de chips de varias empresas estadounidenses como Qualcomm, Micron e Intel".

"El F-35 de combate de quinta generación de EEUU utiliza 500 kilogramos de metales de tierras raras por avión ... eso también debería detenerse", dijo Zhou, y añadió que los exportadores chinos de metales de tierras raras que implementen tales prohibiciones podrían recuperar sus pérdidas gracias a un plan de seguro que cita la cláusula de fuerza mayor.

La regulación de exportación sirve como una represalia contra EEUU, que ha estado reprimiendo a las empresas chinas y muy probablemente restringirá la exportación de metales de tierras raras y placas de circuitos integrados, dijo He Weiwen, ex alto funcionario comercial y miembro del consejo ejecutivo de la Sociedad China de Estudios de la Organización Mundial del Comercio.

"Una proporción significativa de metales de tierras raras y placas de circuitos integrados en Estados Unidos es de China", dijo, añadiendo que "aunque China aceptó el principio de no discriminación cuando se unió a la OMC, no debería tener miedo a tomar medidas retributivas en respuesta a los ataques de Estados Unidos".

China aporta alrededor del 70% de la producción mundial de metales de tierras raras, según He. Estados Unidos produce actualmente solo el 5% del total de placas de circuitos integrados del mundo y depende en gran medida de las importaciones de países asiáticos, incluido China.

"Los metales de tierras raras y las placas de circuitos integrados son materiales importantes para los sectores de tecnología de alta gama en Estados Unidos", dijo, añadiendo que "si China decide cortar el suministro a Estados Unidos, esto provocará un caos entre las empresas estadounidenses".

La ley surge cuando grandes empresas chinas como Huawei, TikTok de ByteDance, WeChat de Tencent e incluso Semiconductor Manufacturing International Corporation se encuentran en la lista de objetivos de Washington. Según los informes, Estados Unidos también está considerando añadir Ant Group a su lista de entidades comerciales.

El Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, máxima legislatura de China, aprobó la ley sobre control de exportaciones el sábado después de una tercera lectura, que entrará en vigor el 1 de diciembre.

Además de autorizar a China a devolver el golpe a los países que abusan de las medidas de control de exportaciones, la ley también aclara que la documentación técnica relacionada con los artículos cubiertos por la ley también está sujeta a estipulaciones de control de exportaciones, lo que potencialmente otorga a China cierto control sobre las ventas pendientes de activos de TikTok en el extranjero a empresas estadounidenses, incluida Oracle, según analistas.

 

[http://spanish.peopledaily.com.cn/n3/2020/1019/c31621-9770652.html]

La ‘diplomacia de sanciones’ estadounidense es irrazonable

octubre 13, 2020

 


YE ZHU 

 

 

"Cuando se sostiene un martillo, todo parece un clavo": este es el modelo de la diplomacia estadounidense actual.

Según Atlantic Monthly, el 3 de mayo de 2019, había 7.967 sanciones en Estados Unidos en curso o por implementarse. Según las estadísticas, el gobierno de Estados Unidos ha impuesto más de 3.200 sanciones a entidades e individuos extranjeros. ¿Son todas estas sanciones para mantener el humanitarismo, la igualdad y la justicia? ¿Es esta la responsabilidad de Estados Unidos ante la comunidad internacional como superpotencia? Me temo que es todo lo contrario.

La "diplomacia de sanciones" estadounidense consiste en la imposición egoísta de la propia voluntad a los demás.

El 8 de octubre, EEUU anunció una nueva ronda de sanciones contra Irán, incluyendo 18 principales bancos de Irán en la lista negra. Desde el estallido de la epidemia, Estados Unidos ha mantenido sus sanciones de largo plazo contra Irán, Cuba, Venezuela y otros países, creando desastres humanitarios aún mayores. Durante el 75º aniversario de la fundación de las Naciones Unidas, Estados Unidos también ignoró la oposición de 13 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, anunciando unilateralmente sanciones y controles a la exportación de 27 entidades e individuos que apoyan los programas de armas nucleares y convencionales de Irán. Como país que se retiró del "Acuerdo Nuclear Iraní", Estados Unidos muestra total irracionalidad y falta de respeto a las organizaciones multilaterales de las Naciones Unidas. Estados Unidos "se apropia y se deshace" arbitrariamente de las reglas internacionales.

Pero esta no es la farsa más absurda de la "diplomacia de sanciones" estadounidense. El 2 de septiembre de 2020, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, anunció que congelaría los activos financieros de la Fiscal General de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda, en Estados Unidos, y que prohibiría a los ciudadanos estadounidenses cooperar con ella.

El motivo de las sanciones de Estados Unidos es que la Corte Penal Internacional todavía está investigando presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Afganistán por parte de oficiales militares y de inteligencia estadounidenses. Estados Unidos, acostumbrado a acusar a otros países de "violar el derecho internacional y los derechos humanos", rebatió las sanciones cuando fue investigado por delitos conexos.

En los últimos días, EEUU anunció que Ant Group y Tencent de China podrían estar en su próxima ronda de sanciones. Sin embargo, queda por decidir el destino de otra popular aplicación con 100 millones de usuarios activos al mes en Estados Unidos. En agosto de 2020, los líderes estadounidenses recurrieron a órdenes ejecutivas para prohibir a Tik Tok operar en Estados Unidos con el argumento de que la aplicación amenazaba la "seguridad nacional". Sin embargo, no hay pruebas de que China "obtenga datos de los usuarios de Tik Tok". Desde el incidente de Alstom de Francia, hasta el incidente de Toshiba de Japón, pasando por los casos de ZTE y Huawei de China, no es difícil entender la lógica de la piratería de la diplomacia estadounidense actual.

Estados Unidos no tiene piedad ni siquiera para sus aliados. El 15 de julio, Pompeo dijo que Estados Unidos impondría sanciones a todos los participantes en los proyectos "Nord Stream 2" y "TurkStream", que han sido construidos conjuntamente por Rusia y países europeos. Esta postura fue impugnada por representantes de los 24 países de la UE. El canciller ruso Lavrov dijo que la flagrante búsqueda de sanciones por parte de Estados Unidos tiene un objetivo: garantizar la capacidad y el derecho a actuar libremente en la política y la economía del mundo.

Se suponía que la arena diplomática era un lugar donde los países se respetan y hablan en igualdad, pero ahora se ha convertido en un escenario para que Estados Unidos utilice frecuentemente la coerción, la mentira y las sanciones. Las sanciones estaban destinadas originalmente a buscar la paz y la justicia, pero Estados Unidos ha abusado de ellas como una herramienta de intimidación, haciendo excepciones y utilizando el doble rasero. El poder de una gran potencia implica más responsabilidades internacionales, pero convierte a Estados Unidos en la "capital" del sabotaje internacional. Sin embargo, Estados Unidos desdeña la oposición de la mayoría de los países. Mientras domina, se siente con el derecho, utilizando la metáfora inicial, de golpear con el martillo como mejor le parece.

 

 

[http://spanish.peopledaily.com.cn/n3/2020/1012/c92122-9768270.html]

Histeria en EEUU y sus satélites por avance geopolítico de Rusia y China

octubre 05, 2020


 

VICKY PELÁEZ 

 

'Abracadabra' es la mágica fórmula que proviene de la antigua lengua hebrea y significa: 'envía tu fuego hasta el final'  

(Eduardo Galeano, El viaje de la palabra)

 

A menos de seis semanas de las elecciones presidenciales en EEUU, el cinismo de Washington y de su títere Bruselas llegó al extremo en la demonización de Rusia y China al ver avanzar estos países, a pesar de sanciones y guerra híbrida, en formación de un mundo multilateral capaz de tener acuerdos que beneficien tanto sus países como al planeta entero, lo que el Occidente jamás ha deseado ni intentado a poner en práctica.

Por mucho show publicitario que hagan, tanto Donald Trump como la presidenta la Unión Europea (UE), Ursula von der Leyen, rica, belicista —la expresión de la aristocracia alemana— tratando de convencer al mundo entero de la fuerza y capacidad de decisión de su liderazgo en imponer su agenda a China y Rusia, la opinión pública internacional ya se ha dado cuenta hace mucho tiempo de quien realmente está tomando decisiones y gobierna en Estados Unidos y por repercusión en su satélite: la Unión Europea.

Hace 10 años, Michael More aclaró que "el título de comandante en jefe en EEUU es tan ceremonial como el de empleado del mes del Burger King del barrio".

De acuerdo con Bob Woodward, en su libro Obama’s War, quién gobierna realmente el país es el complejo militar-industrial y las grandes empresas productoras de armamento.

Como el mundo está en un cambio permanente, aunque lento, este grupo de poder se ha ampliado también y es definido por Rey McGovern, exanalista de la CIA con 27 años de experiencia, como MICIMATT: Complejo Militar-Industrial – Congreso – Servicios de Inteligencia – Medios de Comunicación – Academia – Think Tanks. El MICIMATT es en realidad la esencia y la columna vertebral del Estado profundo que gobierna en EEUU y en casi su colonia, Unión Europea, tratando de atemorizar a sus pueblos con la idea que "Putin se despierta cada mañana y va a la cama cada noche pensando en cómo destruir la democracia en EEUU", cita de Ray McGovern, en su libro Once we were Allies.

A la vez, la Administración Trump está provocando casi diariamente a China con los vuelos de sus aviones de combate cerca de la frontera del país y la presencia de sus barcos en el mar. El secretario de Estado, Mike Pompeo, ha declarado guerra ideológica contra Pekín y ha empezado a utilizar en sus discursos algunos postulados de Mao Zedong, especialmente usa algunos fragmentos de su obra Sobre la Contradicción (1937) que ni el mismo Pompeo supo entender el contenido. Para comprender lo que quiso decir Mao, Pompeo tenía que sumergirse en el estudio del materialismo dialéctico y el materialismo histórico para tener una idea de cómo funciona la ley de la contradicción de las cosas y la ley de la unidad de los contrarios.

El secretario de Estado hizo un llamado al pueblo chino para que se rebele contra el Partido Comunista de China, que, en su opinión, se convirtió en el "enemigo de su pueblo" y no representa sus intereses.

No cabe duda que este político ni siquiera se ha enterado de un estudio de Harvard Kennedy School que afirmó que el apoyo popular al Partido Comunista Chino (PCCh) alcanzó el 93% entre 2003 y 2016 debido a los programas sociales y la lucha contra la corrupción (9 de julio 2020). No se puede decir lo mismo respecto a la aceptación popular en EEUU del desempeño de Donald Trump que es inferior al 50%. De acuerdo a una reciente encuesta de Gallup, solo el 14% de los estadounidenses expresa su satisfacción con cómo van las cosas en EEUU, mientras que el 85% de la población no está satisfecha.

No obstante, estos datos no interesan a los estrategas norteamericanos que decidieron por el momento concentrar toda su atención en Rusia, cuyo potencial militar es superior al de China.

El mismo candidato demócrata Joe Biden declaró que "Rusia es un enemigo de EEUU, mientras que China es solo un competidor, aunque serio".

Aparentemente, EEUU está buscando, al menos en su retórica, un casus belli contra Rusia al estilo de Ronald Reagan usando los actuales estrategas y los servicios de inteligencia un cinismo ya pasado de límites mostrando un desprecio total a las leyes y a la moral.

Según una nueva estrategia elaborada por Washington, la debilidad geoestratégica de Rusia está relacionada con el espacio postsoviético que debería ser alejado de la influencia rusa, tal como estaba predicando Zbigniew Brzezinski en su libro El gran tablero de ajedrez (1998). Decía este estratega que Rusia debería ser acorralada militarmente desestabilizando sus regiones fronterizas. Las revoluciones de colores en Serbia (2000), Georgia (2003), Ucrania (2004 y 2014, Maidan) eran parte de este plan de Washington. Ahora le tocó el turno a Bielorrusia.

Según la reciente declaración del jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación de Rusia (SVR) Serguéi Narishkin, los norteamericanos al darse cuenta de que su primer intento de sacar del poder al recientemente reelegido presidente, Alexandr Lukashenko, a través de motines y protestas de la oposición orquestadas desde Washington, no han dado resultados esperados, decidieron acudir a la segunda fase del plan que implica provocaciones, igual como pasó en Ucrania.

Con este propósito planifican usar nacionalistas radicales bielorrusos entrenados y adoctrinados en Polonia, Georgia y los países bálticos bajo la supervisión de los instructores de la CIA y la DIA (Servicio de Inteligencia Militar Norteamericano), aliados con las ONG receptores del dinero del departamento de Estado, para hacer derramar sangre y crear mártires en Bielorrusia.

También, según Narishkin, Washington trataría de organizar enfrentamientos entre los religiosos ortodoxos y católicos bielorrusos. Para eso los norteamericanos están trabajando activamente con el Vaticano tratando de convencer a los sacerdotes católicos para que utilicen eventos religiosos como sermones, oraciones, procesiones religiosas para apoyar a la oposición en Bielorrusia. Esos estrategas occidentales necesitan provocar a Minsk (capital de Bielorrusia) a tomar medidas duras de represión y lo ideal para crear opinión pública negativa hacia el Gobierno es tener un sacerdote detenido, herido o muerto.

Lo curioso es que Estados Unidos quiere imponer sanciones a Rusia por su intervención en Bielorrusia, mientras que el país que realmente está entrometiéndose en los asuntos internos de Minsk es precisamente Norteamérica, que maneja sus marionetas de Polonia, República Checa, Ucrania, Latvia, Lituania, Estonia, involucrando a la OTAN para convertir a Bielorrusia en una nueva Ucrania y en un enemigo más de Rusia. Al darse cuenta que la planificada revolución de colores está fracasando, Washington desvía la atención de la opinión pública mundial al caso del supuesto envenenamiento del opositor ruso Alexéi Navalni con el agente nervioso Novichok quien ¡oh maravilla! ahora goza de excelente salud, sin que nadie pueda explicar cómo lo logró.

Las nuevas acusaciones contra el presidente de Rusia, Vladímir Putin, como el autor de este crimen siniestro provienen esta vez de Alemania que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945) se convirtió en una nueva colonia de EEUU, siendo su actual líder Angela Merkel completamente manipulada por Washington, que debe saber algo de su pasado en la República Democrática Alemana (RDA) socialista donde vivió 35 años de su vida. En 1981, Merkel fue elegida como secretaria de Agitación y Propaganda de la juventud Libre Socialista de la RDA. Los medios de comunicación alemanes están también al servicio de la CIA y del BND (Servicio Secreto Alemán).

Estas organizaciones, según el libro del periodista alemán Udo Ulfkotte, Se busca periodista: cómo la CIA compra noticias (2017), pagan a los periodistas alemanes para difundir fake news y hacer propaganda proccidental y pro-OTAN. Entonces, las declaraciones del Gobierno alemán en las que se señalan a Rusia como responsable por el envenenamiento de Navalni por un agente tóxico perteneciente a la familia Novichok sin presentar ninguna prueba concreta es una parte de la campaña antirrusa planificada con anticipación.

Novichok pertenece a la familia de los agentes tóxicos más mortales que jamás se hayan hecho. La persona expuesta a una minúscula dosis de este agente muere en segundos. Alexéi Navalni sigue vivo y coleando. Pero su caso fue ligado inmediatamente a la construcción del gasoducto Nord Stream 2, que traería gas ruso a Alemania. Estados Unidos está presionando a Angela Merkel para que ponga fin a este proyecto y reemplace el gas natural y barato ruso por el gas licuado norteamericano que es tres veces más caro que el ruso.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, declaró que Alemania está adoptando la estrategia de EEUU para contener a Rusia en detrimento de sus propios intereses económicos y políticos. Mientras tanto, el secretario de Prensa del presidente de Rusia, Dmitri Peskov, acusó a Navalni de ser un agente de la CIA.

Por su parte, el presidente de la Duma Estatal, Viacheslav Volodin, afirmó que "Navalni está trabajando con servicios especiales y las autoridades de los países occidentales".

También agregó que el Bundestag no quiere aclarar nada después del traslado de Navalni a Alemania y ni siquiera envió a Rusia materiales biotécnicos y conclusiones médicas. Resulta que todo este caso fue un montaje para levantar la imagen de este opositor que ya no tiene ninguna influencia significativa en la vida política rusa. Pero este incidente logró crear tensión en Rusia a la hora de resumir resultados de las elecciones presidenciales en Bielorrusia.

No solamente Bielorrusia era parte de la estrategia de EEUU diseñada por Zbigniew Brzezinski para aislar a Rusia y sacarla del espacio postsoviético, sino también el Cáucaso, donde coexisten tres Estados exsocialistas: Armenia, Azerbaiyán y Georgia, que eran parte de la Unión Soviética.

El reciente conflicto militar en Nagorno Karabaj, territorio ubicado entre Armenia y Azerbaiyán que después de la desintegración de la URSS en 1991 se separó de Azerbaiyán y se declaró como República Independiente, es parte del mismo juego occidental. El rol de protagonista de este conflicto asumió Turquía, miembro de la OTAN y aliado de Azerbaiyán que desde hace tiempo se convirtió en un satélite de Turquía. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, nunca ha ocultado sus ambiciones de recrear el Imperio otomano que debería abarcar el Cáucaso encajado entre el mar Negro y el mar Caspio.

El problema principal para Erdogan en este conflicto es que Rusia tiene una base militar en Armenia. Turquía ya tuvo desacuerdos y tensiones con Rusia en Siria y Libia y ahora le toca el turno a Nagorno Karabaj. De acuerdo a lo estipulado entre Ereván y Moscú, Rusia en el caso de una guerra debería defender a Armenia. El conflicto empezó precisamente en el período en el que el actual presidente de Armenia, Nikol Pashinián, empezó su juego al estilo de su colega bielorruso Alexandr Lukashenko con Occidente al anunciar su ministro de Relaciones Exteriores, Zohrab Mnatsakanián, que "Armenia es parte de Europa", pero también es "aliada de Rusia".

La alianza de Ereván con Moscú es bastante relativa debido a que Armenia está en un proceso de implementación de un programa para profundizar sus relaciones con la OTAN.

Tampoco hay que olvidar que la Open Society Foundation de Soros tiene gran influencia en Armenia a través gran número de las ONG que dieron el apoyo al actual Gobierno del país. Según una simple lógica, el presidente Erdogan evitaría un conflicto militar con Rusia y Armenia y Azerbaiyán se sentarían finalmente a la mesa de conversaciones y aplazarían la solución del conflicto para el futuro. Rusia, Estados Unidos y Francia ya condenaron la escalada de tensiones en Nagorno Karabaj e instaron a Bakú y Ereván a poner fin a hostilidades.

Sin embargo, la lucha del Occidente bajo el liderazgo de Washington por el dominio del espacio postsoviético seguirá su curso y de eso no hay ninguna duda debido a la obsesión enfermiza del Occidente por recursos naturales de Rusia que representan el 45% de todos los recursos naturales del mundo.

 

[https://mundo.sputniknews.com/firmas/202010031092994509-histeria-en-eeuu-y-sus-satelites-por-avance-geopolitico-de-rusia-y-china/]

Pandemia y bancos centrales

septiembre 04, 2020


 
JORGE EDUARDO NAVARRETE 

 

 

La Junta de la Reserva Federal –el banco central de Estados Unidos– divulgó a finales de agosto una actualización, adoptada por unanimidad, de quizás el más importante (y, al tiempo, el menos conocido) de sus documentos rectores, la “Declaración sobre los objetivos de más largo plazo y la estrategia de política monetaria” (en lo sucesivo: la “Declaración…”). El anuncio ocurrió en vísperas del tradicional encuentro de Jackson Hole, organizado todos los años por el Banco de la Reserva Federal de Kansas, que se ha convertido en el foro informal más influyente de las autoridades monetarias de las economías de mercado avanzadas, que en esta ocasión, debido a la pandemia del Covid-19, se desarrolló a través de medios electrónicos. La importancia y oportunidad de esta actualización ha sido reconocida ampliamente y se ha subrayado la trascendencia que supone para la orientación de conjunto de la acción de los bancos centrales y del alcance de la política monetaria, como parte del esfuerzo global, aún en trance de definirse e integrarse, de una respuesta multilateral efectiva a la mayor y más extendida recesión económica mundial en un siglo.

La “Declaración…”, adoptada inicialmente en 2012, fue actualizada, en palabras de Jerome Powell, presidente de la Junta, “para reflejar mejor los beneficios de un mercado de trabajo fuerte, en especial para las comunidades de ingreso bajo o medio, y el hecho de que es posible sostener un mercado laboral robusto sin dar lugar a incrementos indeseables de los niveles de inflación”. En otras palabras, los objetivos paralelos de estabilidad de precios y empleo pleno, a menudo tratados como excluyentes, son vistos como complementarios. El fomento del máximo nivel de empleo se menciona como el primero de los mandatos principales de la Reserva Federal, seguido por la estabilidad de precios.

La “Declaración…” actualizada señala que la Reserva Federal considera que las expectativas inflacionarias a más largo plazo ya se encuentran firmemente ancladas al nivel de 2 por ciento, lo cual “fortalece la estabilidad de precios, modera las tasas de interés a largo plazo y amplía las oportunidades de fomentar el máximo empleo, frente a perturbaciones económicas significativas” (como las derivadas de la pandemia y de las medidas adoptadas para controlarla –podía haberse agregado–). Para consolidar el anclaje señalado de las expectativas inflacionarias, la Reserva Federal “procura una inflación promedio de 2 por ciento a lo largo del tiempo, (de modo que) tras un periodo en que la inflación se ha mantenido de manera persistente por debajo de ese 2 por ciento, una política monetaria apropiada buscaría alcanzar una inflación moderadamente superior al tan llevado y traído 2 por ciento por algún tiempo”. (Las citas de la “Declaración…” proceden de la página web de la Reserva Federal: www.federalreserve.gov).

Al apreciar la trascendencia del cambio, en una nota para el Financial Times del 27 de agosto, Martin Sandbu explica que la primacía que hasta ahora se ha atribuido al objetivo de estabilidad de precios, ha significado que la política monetaria giraba hacia la restricción mucho antes de que se materializara una presión inflacionaria. No era suficiente evitar la inflación, se procuró siempre evitar el peligro o el riesgo de inflación, con sacrificio del empleo y del crecimiento económico.

Subraya también que la nueva posición de la Reserva Federal estadunidense encierra lecciones para otros bancos centrales del mundo, tanto los que tienen a la estabilidad de precios como objetivo único o esencial –por ejemplo, “El objetivo prioritario del Banco de México es mantener una inflación baja y estable” se proclama al inicio de su página web– como para los que apuntan a un objetivo dual o múltiple –como la propia Reserva Federal, que tiene como propósito primoridial procurar “empleo máximo, precios estables y tasas de interés de largo plazo moderadas”–. En la Unión Europea, el Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales integran el Eurosistema, que “tiene como objetivo principal mantener la estabilidad de precios y salvaguardar el valor del euro”.

En numerosas instancias, explica Sandbu, el BCE ha interpretado su mandato múltiple con excesiva estrechez. Un ejemplo egregio se halla en la primacía que otorgó al objetivo de consolidación fiscal “en detrimento de otros objetivos consagrados en los tratados de la Unión, como la protección social, la cohesión y el pleno empleo”.

La “Declaración…” no incluye referencia explícita alguna a las enormes dificultades por las que actualmente atraviesa la economía mundial. Quizá se deseó evitar cualquier impresión de inmediatez o de reacción acabada ante un conjunto de calamidades cuya dimensión, alcance y consecuencias aún no se conocen. 

 

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