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Prohibido olvidar: a 75 años de las bombas atómicas, armas biológicas y experimentos atroces

agosto 03, 2020

MARÍA LUISA RAMOS URZAGASTE 


Mientras EEUU inauguraba la era de las armas atómicas con el lanzamiento de las bombas de uranio y plutonio contra Hiroshima y Nagasaki, el escuadrón 731 del Ejército imperial japonés llevaba a cabo horripilantes experimentos en humanos con el afán de crear armas biológicas.

En agosto de 1945 la Alemania nazi ya había sido derrotada, pero EEUU necesitaba mandar un mensaje de supremacía al mundo, y así lo hizo.

Fue Harry Truman, presidente norteamericano, el encargado de dar la orden de utilizar armas de destrucción masiva contra Hiroshima y Nagasaki, llevando así a cabo un proyecto anhelado durante varios años por los Gobiernos de EEUU y Gran Bretaña.

En 1940, antes del ataque japonés a Pearl Harbor, la investigación científica para la guerra unió a EEUU y Gran Bretaña, y muchos de sus logros militares provienen de esa alianza, ya que al amparo de la misma se inició la investigación para desarrollar la bomba atómica.

Por cuanto que en ese momento Gran Bretaña estaba expuesta a ataques aéreos constantes y estaba amenazada por una posible invasión nazi, el primer ministro Churchill y el presidente Roosevelt acordaron que era prudente llevar a cabo el proyecto nuclear en EEUU.

La inteligencia soviética sabía que desde 1939 los científicos de Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Francia y otros países habían comenzado a tratar de cerca el problema de la fisión del núcleo atómico y trataban de obtener una nueva fuente de energía atómica.

Los informes sobre la intensificación del desarrollo de una nueva temible arma fue transmitida a la URSS en septiembre de 1941 por un miembro del famoso grupo de agentes prosoviéticos Cambridge Five, John Cairncross, quien logró obtener un informe secreto para el primer ministro británico Winston Churchill sobre los planes de crear armas atómicas de destrucción masiva, junto con EEUU.

ESTUDIOS SECRETOS Y VÍCTIMAS SILENCIADAS

La biblioteca de Truman cuenta en sus archivos digitales con un documento titulado Evaluación sobre bombardeos estratégicos de los Estados Unidos: los efectos de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, aunque no se detallan muchos aspectos, en especial el referido a los efectos de la radiación en los sobrevivientes.

Luego de la rendición japonesa, EEUU implantó una política del silencio sobre cualquier cosa relacionada con los bombardeos o los efectos de la radiación. La única investigación autorizada era realizada por la comisión sobre las víctimas de la bomba atómica —Atomic Bomb Casualty Commission (ABCC)—. Si bien dicha comisión realizó exámenes médicos, no suministró atención médica porque su misión tenía un mandato de no realizar curaciones o tratamiento, afirma Atomicheritage.

Según dicha organización el tratamiento en sí se convirtió en un problema político porque, a la vista del público, tratar y curar a los hibakusha (como se les llama a las víctimas de los bombardeos atómicos norteamericanos) podría haber constituido una expiación estadounidense por los bombardeos atómicos, es decir un reconocimiento del crimen masivo.

En una publicación del diario oficial de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, se relata sobre los estudios epidemiológicos y genéticos de los sobrevivientes y de sus hijos por parte de la ABCC y su sucesora, la fundación de investigación de efectos de la radiación (RERF). Pero las víctimas afirman que la información fue distorsionada y ocultada por parte de la ABCC y que nunca recibieron tratamiento, y solo fueron fotografiados y luego enviados a casa.

Peor aún, las víctimas estaban restringidas por su propia autocensura. Muchas se ocultaron durante años, sentían vergüenza por sus deformaciones, sus heridas, sus enfermedades y, sobre todo, un deseo de olvidar el pasado.

EL IGNOMINIOSO ESCUADRÓN JAPONÉS 731

La humanidad tampoco debe olvidar algunas acciones del Ejército imperial japonés, en especial las referidas a sus proyectos de creación de armas biológicas de destrucción masiva, para lo cual utilizaron seres vivos: humanos y animales.

La película Men Behind the Sun, controversial por sus crueles escenas, relata que presos chinos, coreanos y soviéticos eran sujeto de experimentos inhumanos a cargo del Escuadrón 731 del Ejército imperial japonés.

Tales hechos serían difíciles de creer si hoy no conociéramos los registros del proceso de Jabárovsk llevado a cabo por los soviéticos en 1949 y por los documentos desclasificados por los norteamericanos.

El Mengele nipón, Ishii Shiro, a la cabeza del Escuadrón 731, tenía como misión desarrollar armas biológicas para su Gobierno, en la región de Harbin al norte de China, ocupada por los japoneses. Así lo relató durante el juicio en Jabárovsk, Yoshio Shinozuka, miembro del escuadrón, quien afirmó que habían criado pulgas infectadas de tifus en ratas, ántrax, peste y cólera para usar contra el Ejército soviético.

La Unión Soviética logró enjuiciar por crímenes de guerra a 12 militares japoneses del Escuadrón 731, pero no pudo enjuiciar a Ishii Shiro, porque simplemente se había esfumado.

Durante muchos años se negó la actividad de dicho escuadrón, pero EEUU fue desclasificando cientos de documentos que dan cuenta de los "experimentos de guerra biológica". El proceso de Jabárovsk permitió a los soviéticos conocer detalles dolorosos, inmorales y de altísima peligrosidad.

Uno de los enjuiciados fue K. Kawashima, jefe del departamento de producción en el destacamento 731, quien reconoció que "el departamento de producción estaba muy bien equipado para el cultivo de bacterias, lo que nos permitió producir mensualmente en forma pura hasta 300 kilogramos de bacterias de peste, o hasta 500-600 kilogramos de bacterias de ántrax, o hasta 800-900 kilogramos de bacterias tifoideas, paratifoideas o disenterías o hasta 1.000 kilogramos de bacterias del cólera".

A pesar de los intentos, los soviéticos no pudieron nunca capturar ni enjuiciar al cabecilla del escuadrón, Ishii Shiro. ¿Por qué? El hecho es que, la información sobre las armas biológicas que el Imperio japonés había acumulado durante los experimentos, fue utilizada posteriormente como herramienta de negociación con EEUU.

La potencia norteamericana decidió otorgar libertad e inmunidad a Ishii Shiro y a otros miembros del nefasto Escuadrón 731, a cambio de la información que poseían. Toda una canallada histórica e inmoral.

LA RELACIÓN ENTRE EEUU Y JAPÓN

EEUU a lo largo de estas décadas ha sabido manejar y construir con Japón una relación compleja pero muy favorable a sus intereses. Entre los acuerdos y tratados firmados se puede destacar el Tratado de cooperación mutua y seguridad entre Japón y EEUU que otorgó a EEUU el uso de áreas e instalaciones japonesas por parte de sus fuerzas terrestre, aéreas y naval.

Las bases en Japón son relevantes para la estrategia estadounidense. El portaaviones USS Kitty Hawk con sede en Yokosuka participó en los conflictos en Afganistán e Irak. Los aviones de combate estacionados en Misawa y Kadena también se desplegaron en Irak a partir de 2003. Las bases en Okinawa en particular son cruciales para sus acciones en el océano Índico y Oriente Medio y durante la guerra de Vietnam jugaron un rol estratégico y logístico importante.

En mayo de 2016 cuando el presidente norteamericano Barack Obama visitó Hiroshima afirmó que los hechos en Hiroshima y Nagasaki "demostraron que la humanidad poseía los medios para destruirse a sí misma", es decir, atribuyó a toda la humanidad la posesión de esos medios de destrucción masiva, lo cual es un embuste.

Evidentemente, la presencia militar norteamericana en territorio japonés es una piedra angular para los intereses de EEUU en Asia y han sabido construirla de manera sostenida y firme a pesar de toda la historia precedente.

LA AMENAZA DEL USO DE ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA SE HA INCREMENTADO

Mientras tanto, hoy, en el mundo hay unas 22.000 armas nucleares y se han llevado a cabo más de 2.000 ensayos nucleares.

Los países han firmado varios tratados multilaterales para detener la carrera armamentista nuclear, entre ellos, el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) y en 2017 se avanzó hacia el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, donde cada Estado firmante se compromete a nunca y bajo ninguna circunstancia, desarrollar, ensayar, producir, adquirir, poseer o almacenar armas nucleares y a no usar o amenazar con usar armas nucleares.

Este tratado representa el único compromiso vinculante de desarme en un tratado multilateral por parte de los Estados poseedores de armas nucleares. Los países signatarios por ahora suman 82, pero sólo 40 lo han ratificado y para entrar en vigor necesita de 50.

Este año 2020 debía celebrarse la Conferencia Examen del Tratado de No Proliferación TNP, pero debido a la pandemia del COVID-19 lamentablemente debió posponerse hasta 2021.

Cuba por su parte nos recuerda y alerta que “las 1.750 ojivas nucleares desplegadas son más que suficientes para destruir la civilización varias veces. De ellas, más del 46% está en manos de EEUU”.

La Segunda Guerra Mundial ha dejado muchas lecciones y eventos cruentos que no debemos olvidar ni permitir que las jóvenes generaciones desconozcan. Es importante refrescar la memoria para que no se repita.


Elecciones en Estados Unidos: atento al Lobo

julio 23, 2020

PABLO JOFRÉ LEAL 


Se acercan las elecciones presidenciales en Estados Unidos y con ello, como suele ser habitual, la posibilidad que estalle una nueva guerra, la intensificación de otras, alguna agresión vía un atentado directo o de bandera falsa.

Ese es el panorama que amenaza a algunos países del mundo: Irán, Venezuela, Corea del Norte, Rusia, China, principalmente, enfrentados a la Administración Trump y la política belicista características de los gobiernos norteamericanos. Una realidad con hechos concretos, implementados y con efectos visibles tales como: la intensificación de sanciones contra los mencionados gobiernos y pueblos, catalogados como un “peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos” o como “una amenaza inusual” con acciones violatorias del derecho internacional. Sumando, además, el apoyo que otorga Washington a los crímenes sionistas contra el pueblo palestino y la monarquía saudí contra el pueblo de Yemen.

En el caso específico de la llamada “política de máxima presión” contra la República Islámica de Irán, esta es una de las líneas centrales de la política exterior estadounidense, implementada al amparo de la violación por parte de la Casa Blanca, del Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés) que el pasado 14 de julio cumplió 5 años desde su firma en Suiza. Máxima presión que implica sanciones económicas, tecnológicas, financieras, sanitarias, congelamiento de bienes de la nación persa y la amenaza de impedir el levantamiento de las sanciones en el campo militar, que debe terminar el próximo mes de octubre pero que en manos de Trump se ha convertido en una presa electoral para satisfacer al complejo militar-industrial, que necesita para su desarrollo y posibilidades de venta de armas, que el mundo esté en constante desestabilización.

Lo sintomático, es que además de las sanciones unilaterales que lleva a cabo contra Irán, Estados Unidos impulsa que sus aliados, en específico los países europeos firmantes del JCPOA: Francia, el Reino Unido y Alemania también se sumen a esa política de máxima presión, so pena de sufrir ellos también las medidas coercitivas de una administración cuestionada internacionalmente por el asesinato del teniente general Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), asesinado en territorio iraquí por misiles lanzados por fuerzas estadounidenses estacionadas en bases militares del país árabe, que recibieron la respuesta contundente de Irán como represalia ante ese crimen.

En el caso de la Federación Rusa, la presión contra la nación euroasiática se expresa de múltiples formas, donde la más peligrosa es la militar. Esto, a través de la exigencia que hace Washington a sus socios europeos, agrupados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), para que aumenten el gasto de su PIB al 2 % antes del año 2024 y que posteriormente se incremente hasta un 4 %. Ya 15 países de un total de 29 que conforman la Unión Europea han señalado que subirán su porcentaje del PIB como lo demanda Estados Unidos. Esto, con el objetivo de fortalecer a la OTAN que implica, medularmente, el aumentar la compra de armas, equipos y sistemas de seguridad estadounidenses. Trump ha sido categórico con los países europeos, en obligarlos a asumir ese mayor costo económico, incluso con la decisión de disminuir, un porcentaje importante, los efectivos militares estadounidenses acantonados en Alemania, que implica pasar de 35 400 tropas a 25 000 soldados, que serían trasladados a Polonia, parte de la estrategia de presión contra Rusia.

Lo consignado es un objetivo planteado, sin remilgos, por el jefe del Pentágono, Mark Esper, quien ha hecho llamados permanentes a sus socios europeos, para fortalecer la OTAN con el objeto de “disuadir a Rusia y así potenciar a nuestros socios como esperamos”, objetivo que implica la mejora de las capacidades de combate de la OTAN que debe asegurarse con la contribución de la menos el 2 por ciento de su Producto Interior Bruto destinado a la defensa. Hemos progresado mucho en eso en los últimos dos años, pero hay que hacer más”, afirmó Esper, quien no ha escatimado esfuerzos por conseguir que el cerco contra la Federación Rusa se incremente, a través de fronteras militarizadas y el esfuerzo destinado a lograr un enfrentamiento más directo entre Rusia y Ucrania a través de provocaciones territoriales y suma de sanciones apelando al supuesto apoyo de Moscú a los movimientos separatistas del este ucraniano —que en un 90 % son rusoparlantes—.

Pence, como secretario de Defensa de Trump, ha delineado una política que contempla tanto a la Federación Rusa como a la República Popular China, como peligros para Estados unidos y el mundo. “Cada vez está más claro que Rusia y China quieren perturbar el orden internacional mediante el veto de las decisiones económicas, diplomáticas y de seguridad de otros países”. En el caso específico de la nación norteamericana, Pence consigna que los gobiernos de Putin y Xi Jinping son un peligro para la defensa, economía y seguridad y que tal peligro debe ser contrarrestados. China es considerada un peligro en materia comercial y tecnológica, lo que explica las decisiones contra la empresa Huawei, las acusaciones de guerras cibernéticas que Pekín habría impulsado contra Estados Unidos y la guerra arancelaria y económica iniciada por Washington desde junio del año 2018.

En la misma zona asiática, con relación a Norcorea, Estados unidos incrementa su presión militar enviando aviones espías, al mismo tiempo que trata de mostrar una cara amable, llamando a un diálogo al gobierno de Kim Jong-un que ha resultado vano. Como apoyo a esta política de presión contra Corea del norte, Washington se vale también del Reino Unido, que para no ser menos, a principios de julio colocó en su lista negra de personas y entidades sancionadas, a la Oficina del Ministerio de Seguridad del Estado y la Oficina Correccional del Ministerio de Seguridad Popular haciéndose parte de la política hostil del Gobierno de Trump.

Un conflicto que también tiene elementos de tensión militar, sobre todo cuando la referencia es el Mar de la China, al Península coreana y las presiones que Washington ejerce con ayuda de sus aliados de Australia, Japón y Corea del Sur, fundamentalmente y los apoyos de Washington a los grupos opositores en Hong Kong, acusando a China de afanes expansionistas y de acosar a la región administrativa especial mediante la imposición de una ley que castiga los actos considerados de sedición lo que determinó que Washington le quitara a Hong Kong, el tratamiento preferencial en materia económica.

Pekín contesto, a través del embajador de China en Estados Unidos Cui Tiankai, quien señaló “Washington debe reconocer la realidad de una China fuerte donde tenemos el derecho legítimo de convertir a nuestro país en un estado modernizado, fuerte y próspero, como cualquier otra nación del mundo…¿Está EE.UU. listo o dispuesto a vivir con otro país, con una cultura muy diferente, un sistema político y económico muy diferente (...) en paz y cooperar en los numerosos desafíos globales que siguen creciendo?” interrogante que aún no tiene respuesta pero que visualizó negativa, sobre todo porque la estrategia electoral del equipo de Trump ha elegido tomar dos focos de ataque. Joe Biden y Pekín, en forma principal y a Rusia, Venezuela e Irán como segundo foco en aras de conseguir apoyos a un régimen con baja adhesión de la ciudadanía.

Con relación a Venezuela esa política de máxima presión referida, ha tenido diversos cuadros que muestran a Washington de derrocar al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, “castigar” a su población, ejecutar acciones que implican operaciones militares a cargos de mercenarios y desertores del Ejército venezolano, además de ampliar en forma absolutamente brutal, el embargo, las sanciones e incluso propiciar el robo de los recurso financieros venezolanos en el extranjero como ha sido los 1200 millones de dólares en oro (31 toneladas) que se suponían resguardados en una entidad financiera británica. Recordemos que en marzo de este año, coincidente con el aniversario del fallecimiento del comandante Hugo Chávez Frías, Trump ordenó, por quinto año consecutivo, el renovar el decreto que signa a Venezuela como “una amenaza inusual para Estados unidos. Un decreto que tuvo su origen en el gobierno del ex presidente Barack Obama. Mostrando con ello que la supuesta diferencia en política exterior entre republicanos y demócratas es simplemente una fábula.

Para su labor contra la nación sudamericana, Estados Unidos se vale del apoyo de regímenes incondicionales, como es el caso del gobierno de Boris Johnson, que aupado por la propia justicia británica, ha expoliado el depósito en oro, que el Gobierno venezolano mantiene en el Banco de Inglaterra, argumentando reconocimiento al autoproclamado Juan Guaidó y con ello una potestad espuria sobre bienes venezolanos. Tal como lo señalé en el artículo el Reino Unido y su esencia de Bucanero, publicado en el portal segundo paso.es, ha quedado en evidencia que “La Isla Europea da muestras que su monarquía Constitucional, el gobierno presidido por el conservador Boris Johnson y esta monserga de supuesta defensa del modelo occidental de la democracia, el respeto a la legalidad internacional tiene comportamientos similares e incluso superiores, en niveles de delincuencia, que su primo estadounidense”.

Debemos estar alertas, nada bueno se puede esperar de una política estadounidense basada en la agresión, en la búsqueda de sometimiento y menosprecio a la soberanía de los pueblos. Nada positivo es posible esperar de un gobierno, que pretende contender su crisis sanitaria, económica y social, apelando a la agresión contra aquellos países que se levantan con dignidad e independencia. Un mundo, que a través de algunas naciones, ha decidió dar lucha a un imperialismo a la baja, con una hegemonía que no resiste el ímpetu de numerosos pueblos, que reclaman un lugar preponderante en el escenario mundial, no en base al poderío impuesto, sino con relaciones internacionales donde las mismas leyes, que nos hemos dado como pueblos, se cumplan. No es utópico pensar en ello, está establecido, es el marco legal que nos rige pero hemos “dormido el sueño embrutecedor, de un imperialismo que actúa como el opio, como una droga que paraliza y ciega.

La unilateralidad estadounidense exige nuestro objetivo de multilateralismo. La agresión exige un frente común y develar, que aquellos que se jactan de su tipo de democracia, son simplemente embusteros, corsarios, piratas y violadores de las leyes internacionales, que suelen exigir su aplicación cuando se trata de otros, pero negarse acatarla cuando su intimidación, sus violaciones son desnudadas. Hoy, más que nunca, a pocos meses de las elecciones presidenciales en estados unidos, debemos estar atentos al lobo que se viste con piel de cordero.


Intentar separar el PCCh de la sociedad china es una ilusión de las élites de EEUU

julio 21, 2020

HU XIJIN 


El artículo del New York Times titulado "Estados Unidos analiza la prohibición de viajes para los miembros del Partido Comunista Chino", y publicado este miércoles, ha encendido la opinión pública. La nueva idea es increíblemente absurda. ¿Quién en Washington fue el primero en proponerla? ¿Ellos entienden al Partido Comunista de China (PCCh) y a la sociedad china? ¿O simplemente utilizan su propuesta para sensacionalizar la situación?

Presentemos entonces el PCCh a los lectores.

Para empezar, hablemos de lo que significan 93 millones de miembros del PCCh. Esta escala partidista es inimaginable para una mente occidental. Esa cifra representa más que toda la población de Alemania. De acuerdo al New York Times, no sólo los miembros del PCCh, sino también sus familias, es muy probable que se enfrenten a la sanción. Si incluimos solamente a los cónyuges, hijos y padres... serían al menos 300 millones de personas, equivalentes a la población total de Estados Unidos. Si se cuentan los suegros, hermanos, primos y familias, alrededor de la mitad del pueblo chino podría verse afectada. La mitad de la sociedad china tiene conexiones con el PCCh. Muy pocos son los chinos que no tienen parientes o amigos que no sean miembros del PCCh.

¿Quiénes son los miembros del PCCh? El PCCh ha sido el partido que gobierna en China desde hace mucho tiempo. La mayoría de los funcionarios de las autoridades locales de todo el país son miembros del PCCh. Sin embargo, los funcionarios de alto nivel y de nivel medio-alto son apenas una pequeña parte del PCCh. La mayoría de los miembros del PCCh son chinos de a pie, que representan las fuerzas activas en todos los ámbitos de la vida. Si el PCCh es un gran árbol, estas personas son las raíces que penetran profundamente en el fértil suelo de la sociedad china.

El PCCh no es un partido político que haya surgido bajo una ecología política occidental. Es sustancialmente diferente a los partidos de estilo occidental en escala, objetivos, mecanismo operativo y el papel que desempeña dentro de la sociedad. El PCCh no es un típico "partido", desde la noción del término en inglés.

El PCCh se puede describir desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, el PCCh es la columna vertebral de la amplia sociedad de China y de los sistemas de movilización y operación de todo el país. El PCCh crea los mecanismos de selección y formación para la vangardia de la sociedad china.

El PCCh es producto del marxismo, aplicado a las distintas condiciones de China. Basándose solamente en las experiencias históricas, sociales y políticas de Occidente, no se puede entender al PCCh que, junto con el trabajo del pueblo, ha llevado a China a ser la segunda economía más grande del mundo.

La mayoría de los miembros se unen al PCCh cuando son jóvenes, poseedores de sueños, entusiasmo, espíritus colectivo, tesón en el trabajo y otras destacables cualidades. A menudo se ofrecen como voluntarios para las labores más arduas y se dedican a servir a los demás porque esa es una obligación de los miembros del PCCh.

Ante situaciones de emergencia, los miembros del PCCh se apresuran al frente. Esa es la expectativa y el requisito comunes de todos los miembros del PCCh y de la sociedad china. Más que una consigna, expresar que "los miembros del PCCh son la vanguardia" se ha convertido en una realidad objetiva en la primera línea de la lucha contra el nuevo coronavirus. Muchos médicos -incluido el doctor Li Wenliang, que se infectó y sacrificó su vida en la lucha contra el virus- son miembros del PCCh.

A gran escala, el PCCh tiene sus propias complejidades. Un pequeño número de miembros han sido declarados culpables de corrupción, hechos que han desencadenado la campaña anticorrupción del PCCh. Ha sido gracias a la eficaz campaña anticorrupción –en activo desde su 18º Congreso Nacional- que el PCCh se ha ganado aún más el apoyo y la confianza del pueblo chino. También es la razón por la que las fuerzas anti-China se han sentido frustadas. El PCCh, junto con el pueblo chino, se esfuerza por cambiar el destino de la nación para una mayor prosperidad. Al tiempo que se integra completamente en el país, el PCCh lidera al pueblo chino. Su naturaleza fundamental nunca cambiará. El arduo trabajo y la actitud responsable del PCCh han aumentado la fuerza de China y el nivel de vida de su pueblo. El pueblo chino es consciente de ese resultado.

Buscar la separación del PCCh y del pueblo chino con ataques dirigidos surge de la fantasía y el engaño de las élites estadounidenses. Es tan hipócrita y arrogante dicha actitud como el que pretende minar el corazón y el sistema nervioso de un hombre, argumentando que será beneficioso para todo su cuerpo. Oponerse a todos los miembros del PCCh es, sin duda, oponerse a todo el pueblo chino. Es un intento por golpear los resortes que asumen el peso del desarrollo y el progreso de la sociedad china. Bajo el sistema occidental, los partidos políticos son herramientas políticas que buscan concretar los intereses de ciertos grupos. Sin embargo, el PCCh asume los intereses de todos los chinos. Esa también es una fortaleza del PCCh.

La actual administración estadounidense confronta directamente al PCCh. Busca sembrar el odio entre los dos países y pueblos, tratando de representar la lucha entre ambas partes como una confrontación fundamental, en lugar de ser una lucha de intereses. ¿Qué significa esa confrontación para el siglo XXI y para las personas que quieren la paz? A nivel mundial, China y Estados Unidos son las dos más grandes naciones integrales. Ambas son potencias nucleares y tienen grandes poderes de movilización estratégica. Al crear tensiones, ¿está tratando la actual administración estadounidense de forzar a los dos países a una confrontación estratégica total? ¿Va a enterrar la paz y la tranquilidad globales?

Estados Unidos está profundamente sumido en la pandemia del COVID-19 y es el país más gravemente afectado del orbe. Su situación puede no mejorar durante mucho tiempo. Por lo menos durante uno o dos años, es probable que pocos chinos estén dispuestos a viajar a Estados Unidos, excepto en circunstancias especiales. Las sanciones previstas por los Estados Unidos a los miembros del PCCh no tendrían sentido en ese contexto. Lo que resulta irritante es que Estados Unidos declare sin escrúpulos, y públicamente, sus políticas que atacan al PCCh, cruzando la línea de la diplomacia y alterando la civilidad básica para las relaciones internacionales en el siglo XXI.

Estados Unidos está empujando abiertamente al mundo hacia una nueva Guerra Fría, y eso es un crimen contra la humanidad. La historia no es ciega. Estados Unidos está envenenando el siglo XXI y estará destinado a enfrentar represalias.


(*) Hu Xijin es editor jefe de Global Times.



Usar o no la tecnología de Huawei, ¿a quién debería hacer caso España?

julio 18, 2020

WANG ZHEN 


De acuerdo a los despachos noticiosos, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, habló recientemente con la ministra de asuntos exteriores de España, Arancha González Laya, para intentar presionar a su gobierno sobre el uso de la tecnología 5G de Huawei. Durante la llamada, Pompeo "explicó profundamente" la importancia de adoptar una "red 5G segura", y emitió una "advertencia" intimidatoria a las compañías de telecomunicaciones del orbe.

Esta situación se produce después de que el gobierno británico sucumbiera a la presión de EEUU, rompiera su promesa y cancelara el acceso de la tecnología 5G de Huawei a Reino Unido. Pompeo y otros políticos estadounidenses "han utilizado esta oportunidad" para presionar a un importante estado miembro de la UE para tratar de contener el desarrollo de Huawei en Europa. No es la primera vez que Estados Unidos “trabaja duro” para conseguir lo mismo del gobierno español. Ya en febrero de este año, cuando Robert Strayer, director de ciberseguridad de la Agencia de Tecnología de las Comunicaciones del Departamento de Estado de EEUU, se reunió con funcionarios de España y otros países de la UE en la embajada de EEUU en España, amenazó a los países europeos para que no permitieran que la tecnología de Huawei fuera utilizada en la red 5G del viejo continente, ya que “corren el peligro de que el Partido Comunista de China obtenga información sensible". Strayer también les exigió que utilicen tecnología de otras compañías.

Después de Reino Unido, Pompeo y su equipo consideran a España como el segundo objetivo dentro de su estrategia de presión en Europa. En primer lugar, los líderes de Alemania y Francia, los dos principales países de la Unión Europea, han dejado clara su posición sobre la continua cooperación con China en la "era posterior a la epidemia", lo que incluye permitir que Huawei acceda a la tecnología de internet y dificulte el cambio de posición. Segundo, España tiene cierta influencia en la UE, una estrecha cooperación con China y un mercado de redes de comunicación relativamente grande. Si este país accede a las presiones de EEUU y excluye a Huawei, esto supondría un importante avance del país norteamericano en la UE, algo que no solo incitaría a otros miembros, sino que también afectaría a Alemania y a Francia. En tercer lugar, España es un participante destacado en la iniciativa "la Franja y la Ruta" y tiene estrechos vínculos con los países latinoamericanos. Si EEUU puede usar la presión para enfriar las relaciones entre China y España, esta jugada tendría un efecto aún mayor.

La compañía Huawei ha hecho que la potencia más grande del mundo se sienta "ofendida". Ha hecho que Pompeo se despreocupe de la epidemia incontrolada, de los disturbios sociales y la recesión económica de su país, y se dedique a perseguir a Huawei por todo el mundo. ¿Por qué? La razón principal pudiera ser que Estados Unidos ha visto en el proceso de desarrollo y el empuje de Huawei, la fuerza espiritual de la gran revitalización de la nación china y la perspectiva del desarrollo pacífico de China. Para EEUU, sofocar a Huawei es debilitar a China. Por lo tanto, esta persecución y asedio continuarán, y la lucha no parece que vaya a terminar pronto.

España confirmó que Pompeo habló sobre el asunto, pero sin ofrecer detalles. Los medios de presión de Estados Unidos en su discurso incluyen tanto la amenaza de que la tecnología de Huawei es una "amenaza a la seguridad de la información" como el engaño de que "sirve al Partido Comunista Chino y a las violaciones de los derechos humanos". Además, EEUU intenta convencerlos ofreciéndoles "tecnología de punta" y diferentes "concesiones". Si un país podrá resistir dependerá de su determinación de mantener su independencia, de su sabiduría y determinación para sopesar los pros y los contras a largo plazo para el éxito de sus intereses.

Aunque las agencias estadounidenses están agotadas y son extremadamente viciosas, desde una perspectiva global, la tecnología de Huawei es bienvenida por la mayoría de los países por sus enormes ventajas y competitividad. Además, el mercado de Huawei sigue siendo enorme.

Trabajé en España durante muchos años, y sé que España siempre se ha adherido tradicionalmente a la independencia en el manejo de los asuntos internacionales más importantes. Además, la cooperación bilateral entre China y España -desde el establecimiento de sus relaciones diplomáticas hace 47 años y el desarrollo integral de la cooperación en el marco de China-UE- han generado resultados tangibles para ambas partes. La cooperación entre los dos países en el campo de la tecnología de las comunicaciones también tiene una base sólida y amplias perspectivas.

Sobre los problemas técnicos de Huawei, esperamos que el gobierno español tome la decisión correcta y asumir el camino que mejor se adapte a sus intereses nacionales.


(*) Wang Zhen es ex vicepresidente del Instituto de Asuntos Exteriores del Pueblo Chino y ex embajador de China en el extranjero)


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