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Muere el camarada Tran Dai Quang, presidente de Vietnam

septiembre 21, 2018

Este viernes ha fallecido Tran Dai Quang, presidente de la República Socialista de Vietnam, a los 61 años en el Hospital Militar central de Hanói, donde permanecía en condición crítica. El camarada Quang padecía una grave enfermedad y recibía tratamiento, tanto en Vietnam, como en el extranjero.

Miembro del Partido Comunista de Vietnam, de su Comité Central y del Buró Político, Quang fué elegido como presidente en abril de 2016. Nacido en la provincia de Ninh Binh en 1956, había desempeñado con anterioridad las tareas de ministro de Seguridad Pública desde 2011 hasta 2016. También era miembro de la Asamblea Nacional de Vietnam.

Tras finalizar su formación primaria y secundaria, en 1972 decidió convertirse en agente de la policía popular de su población natal, Ninh Binh, una pequeña comunidad agrícola a 115 kilómetros al sur de Hanoi. Al mismo tiempo desde ese año, estudió también en la Escuela de Idiomas Extranjeros del Departamento de Asuntos Culturales. Obtuvo un doctorado en Derecho y una maestría en Chino, y le fue conferido el título de profesor en 2009.

El feminismo liberal o 'burgués' frente al feminismo de clase: una cuestión de derechos

septiembre 17, 2018

MAGDA COSS NOGUEDA 


No hay mejor invento para descalificar el pensamiento feminista que decir "es una feminazi". Asociar el feminismo con un pensamiento tan nocivo –y condenado– como el nazismo es perfecto, porque convierte a cualquier defensora de la igualdad entre hombres y mujeres en una extremista, una radical sin raciocinio. Y ese es un mecanismo ideal para reproducir la visión de que una mujer que lucha es una mujer que odia.

Pero para entender el feminismo, y más aún, "los feminismos", hay que primero conocer un poco de su historia y sus vertientes, que son varias y variadas, y desengañar a quienes incluso han llegado a decir que el feminismo es lo mismo que el machismo pero al revés.

El feminismo es un movimiento social y político que busca la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y que hace consciencia sobre los derechos negados y la opresión hacia las mujeres. Aunque algunos beneficios que busca el feminismo son para todas las mujeres, hay otros que son para unas más que para otras dependiendo de su capacidad económica de acceder a esas libertades. A eso se refiere el feminismo liberal.

Pero vamos por partes, tratando de pensar en las causas profundas del patriarcado en la conformación económica actual. Y para eso, tenemos que ir atrás en el tiempo. Y así, también nos daremos cuenta de que aunque no hay un mejor momento en la historia para ser mujer, los avances que se han logrado aún siguen siendo limitados.

Los movimiento sufragistas fueron los primeros en visibilizar la ausencia de derechos de las mujeres a la participación política pero también lucharon por otros derechos con un énfasis en la igualdad entre personas en todos los terrenos. La lucha por el voto organizó y unió a mujeres de muy distintas ideologías. Mas tarde, en el siglo XIX, cuando surge el socialismo, era imposible hablar de igualdad sin tomar en cuenta a la mitad de la humanidad. Algunas de sus corrientes proponían que la causa de la opresión de las mujeres estaba fundamentada en la misma desventaja que sufrían las clases desposeídas por la concentración de la propiedad privada y las lógicas de producción y del mercado que dotaba del poder económico a los hombres.

Lo cierto es que históricamente a las mujeres se les asignó, como único camino, desenvolverse en el ámbito doméstico y particularmente el papel de cuidar de los demás. Se dividieron las esferas del espacio público (masculino) y el espacio privado (femenino) lo cual limitó la participación de las mujeres para estudiar y trabajar. Mientras la teoría económica dice que el individuo actúa en su propio interés, las mujeres trabajaban por el bien común, y se olvidó de contabilizar el trabajo del hogar que permitía (y sigue permitiendo) que muchos hombres salgan a trabajar y a producir bienes cuantificables.

El aporte de las mujeres en la historia ha sido invisibilizado de muchas maneras. La historia escrita por los hombres, se ha olvidado de reconocer los descubrimientos de mujeres científicas, mujeres artistas, políticas, arquitectas, escritoras y muchas más, pero sobre todo ha hecho invisible las aportaciones cotidianas que, en principio, fueron tarea de las mujeres: el trabajo del hogar y el cuidado de la familia.

Divide y vencerás. El patriarcado no sólo consiguió implantar la noción de que las mujeres somos enemigas entre nosotras, sino de que en las luchas por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, hay feminismos razonables y feminismos radicales.

Así se ha dado mayor aceptación al feminismo "burgués", o liberal, que al feminismo de clase. El primero es una vertiente mucho más "amable", porque no cuestiona las causas ni los fundamentos del patriarcado de hoy, sino que busca mejorar –en lo posible– las oportunidades de las mujeres, permaneciendo en un sistema que beneficia en mucho a los hombres, blancos, ricos, heterosexuales. El segundo, mucho más disruptivo, se adentra en la forma en que hemos construido las sociedades contemporáneas y como, desde los albores del capitalismo, les dio un lugar específico y reducido a las mujeres.

Lo que es importante observar es que, desde el principio del siglo XIX, los movimientos feministas fueron protagonizados por mujeres de alta sociedad, educadas, con recursos y con voluntad. Esas mujeres se enfrentaron al establishment, y lograron grandes cosas. Pero la mayor parte de sus triunfos fueron, precisamente, para mujeres de su clase social.

Este es el origen del feminismo liberal, que reconoce que las mujeres están en desventaja, pero no es consciente –ni empático– de la discriminación por raza, clase, sexualidad, que pueden sufrir otras mujeres, sobre todo las más pobres.

El feminismo de clase empezó reconociendo que, para tener una sociedad igualitaria, el cambio tiene que empezar por el hogar y por la intervención de las leyes y el Estado que garanticen el acceso a las libertades.

En el feminismo liberal las mujeres salieron a ocupar posiciones en el espacio público y a tener las mismas oportunidades laborales que los hombres (aunque con menos salario), pero en casa mayoritariamente necesitaban el apoyo de otras mujeres que se encargaran del cuidado de los hijos e hijas, de la gerencia del hogar. Así hasta nuestros días en que las mujeres pueden tener las mismas posiciones de decisión y poder que los hombres en el mundo económico y profesional, pero siguen aportando el doble de tiempo a las tareas en el hogar que los hombres y persiste una brecha salarial de más de 20 por ciento.

La debilidad del feminismo liberal es la misma que padece del liberalismo en todas sus esferas: supone que uno es libre, siempre y cuando se lo pueda financiar. Uno es libre de educar a sus hijos, de vivir dónde quiere vivir, de dedicarse a lo que quiera, etcétera… Pero la verdad, en particular para las mujeres más pobres y desposeídas, es que ninguna de estas libertades existe.

El feminismo burgués, dice la broma cotidiana, no aplica para las trabajadoras de salarios mínimos, para las trabajadoras del hogar. Se acaba en las clases medias. Es, podríamos decir, un "feminismo ilustrado", accesible solo para aquellas que pudieron estudiar, trabajar, aprender de sexualidad. O pagarse un aborto.

Y este es el centro del tema: no es un asunto de libertad, sino de derechos. Una no debe tener la libertad de escoger su vida, una debe tener el derecho de escoger su vida: derecho a tener hijos así lo decida, derecho a dedicarse a lo que desea, derecho a construirse la vida con la que sueña. Esta es la gran diferencia, y es lo que, aún hoy, a tantos hombres – y muchas mujeres – les cuesta entender.

Defender a las otras desde nuestro privilegio sólo es posible poniéndonos en los zapatos de las demás, de cualquiera. Vernos no como mujeres, sino cómo mujeres indígenas, migrantes, en situación de pobreza, mujeres con hijos. Porque podemos ser diferentes, podemos tener más o menos, podemos tener distintas oportunidades, pero no solo debemos tener la misma libertad: debemos tener los mismos derechos.


(*) Magda Coss es periodista, escritora y fundadora de la asociación civil 24-0 México

EEUU no quiere reconocer su derrota en Siria

septiembre 13, 2018

VICKY PELÁEZ 


El cinismo norteamericano no deja de sorprender. Al darse cuenta Washington de que su último bastión en Siria, la provincia de Idlib, donde están unos 50.000 terroristas que tanto le ha costado a EEUU entrenar y armar, está a punto de ser tomado por Damasco, los líderes tomaron la decisión de recurrir a los 'fake news' para no ser derrotados.


Si tenemos que usar la fuerza, es porque somos Estados Unidos. 
Somos la nación indispensable. Vemos más allá en el futuro

(ex secretaria de Estado Madeleine Albright)

Como es bien sabido, enseguida acusaron al presidente de Siria, Bashar Asad, de aprobar un ataque químico contra Idlib. Posteriormente, trasladaron a sus mercenarios de los Cascos Blancos a la ciudad de Yisr al Shugur, la 'capital' de Tahrir al Sham —antes llamado Frente al Nusra, una ramificación de Al Qaeda— en la región para que graben un supuesto ataque con cloro gaseoso contra la población civil en cuatro ciudades de la provincia.

Según los datos de los defensores humanos, 30 miembros de los Cascos Blancos llegaron de Turquía con latas de cloro gaseoso suministradas por la compañía de seguridad británica Olive, cuyos miembros participarían también en el simulacro de una operación de rescate. La prensa globalizada como Al Jazeera, Reuters, Agence France Press, DPA, Associated Press, CNN, FOX News, entre otras, se trasladó enseguida a Idlib para 'informar sobre el ataque del Ejército de Siria con gases químicos' contra la población de Idlib. Este ataque bajo falsa bandera ya estaba desde hace tiempo en los planes de la Casa Blanca para asegurar su permanencia en Idlib. En agosto, la embajadora de EEUU ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, advirtió que "Washington sabe quién va a usar armas químicas en Idlib".


A la vez, el 22 de agosto pasado, el asesor de Donald Trump en materia de seguridad nacional, John Bolton, amenazó al Gobierno de Siria diciendo que "si Damasco decide usar armas químicas, nosotros responderemos con tanta fuerza, que ellos (los sirios) van a lamentarlo durante mucho tiempo". El simulacro de ataque con armas químicas es necesario para que EEUU preserve unos 50.000 terroristas del Estado Islámico, de Ahrar al Sham, de Tahrir al Sham (Al Qaeda), de Jabhat Fateh al Sham (Frente al Nusra), cuyos militantes en su mayoría son extranjeros procedentes de unos 100 países, entre ellos de Uzbekistán y Chechenia (Rusia), según el Centro Ruso para la Reconciliación en Siria.

A medida que el Ejército Árabe Sirio liberaba el país, los terroristas se aprovechaban de la iniciativa de las Naciones Unidas de crear 'corredores humanitarios' para los combatientes que querían abandonar la resistencia al Gobierno sirio y trasladarse a otros pueblos. Así, poco a poco, y también con la ayuda de EEUU, Israel y Arabia Saudí, los muyahidines se trasladaron de Alepo, Al Raqa, Homs, Guta Oriental, Daraa, Al Quineitra y otras ciudades liberadas a Idlib.

El enviado especial de EEUU ante la Coalición Global para derrotar al Estado Islámico, Brett H. McGurk, declaró el año pasado, que "que la provincia de Idlib es el refugio seguro más grande para Al Qaeda desde el 9/11". Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí necesitan a sus 'extremistas' para una futura tarea relacionada con el cambio de régimen en Siria, Irán y Yemen, el último país es considerado por los estrategas de Washington como uno de los lugares claves para reducir la influencia de Irán en Oriente Medio.

Sin sus 'extremistas' el Pentágono ya hubiera perdido su base militar en Al Tanaf en Siria desde donde se planifica un futuro ataque contra Irán. Desde afuera, esta base de los marines está protegida por el Estado Islámico. Los rusos ya advirtieron a los norteamericanos sobre un posible ataque contra los terroristas alrededor de Al Tanaf. Tampoco hay que olvidar que miles de estos terroristas fueron trasladados por la CIA a Afganistán para reforzar el pretexto de permanencia de las tropas norteamericanas en aquel país.

Actualmente, la ciudad de Idlib está rodeada por soldados del Gobierno sirio, destacamentos iraníes y miembros de Hizbulá libanés, de acuerdo con la información publicada por Debka. Los aviones rusos ya hicieron más de 70 ataques aéreos contra las instalaciones militares y depósitos de armamentos de los terroristas en Idlib, lo que alarmó a Washington.

El presidente de EEUU, Donald Trump, no esperó para advertir que "el presidente Bashar Asad no debe atacar la provincia de Idlib. Los rusos e iraníes harían un gran error humanitario al participar en la tragedia humana" que produciría unos 800.000 refugiados. Idlib es una provincia noroccidental de Siria que limita con Latakia, Alepo, Hama y está en la frontera con Turquía. Precisamente, desde Idlib los extremistas islámicos han lanzado drones con explosivos contra la base militar rusa Hmeymim ubicada en Latakia. Ya más de 70 de estos aparatos fueron destruidos por los sistemas antiaéreos rusos.

En la reciente reunión realizada en Teherán entre el presidente de Irán, Hasán Rohaní, su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente ruso, Vladímir Putin, no se logró un consenso sobre el ataque final contra los yihadistas en Idlib debido a la decisión de Turquía de promover la "aceptación del alto el fuego para evitar el derrame de sangre" y no confundir a las fuerzas de la oposición al Gobierno de Bashar Asad con los terroristas. En realidad, esta posición de Turquía, que coincide con la opinión de Donald Trump, refleja los intereses turcos orientados hacia la incorporación de la provincia de Idlib en su territorio.

Los turcos están a favor de una "operación internacional de contrainteligencia con el apoyo del Ejército Libre Sirio" (ELS), estacionado en Afrin, Azaz, Garabalus y Al Bab. Antes, esta agrupación opositora al Gobierno actual de Siria era financiada y armada por el Pentágono y la CIA, pero debido a su incapacidad y su falta de voluntad de combatir, los norteamericanos decidieron abandonarla. Los turcos se aprovecharon de esta situación y tomaron control de unos 35.000 supuestos combatientes del ELS. Actualmente, Turquía tiene estacionados en Siria cerca de 30.000 de sus soldados.

Ni Rusia ni Irán están de acuerdo con la posición de Turquía de separar a los yihadistas en 'buenos y malos', pues para estos países 'el mejor yihadista es el yihadista muerto'. Según Fox News, Vladímir Putin subrayó la necesidad de "la aniquilación total de terroristas en Siria" para que Damasco retome su territorio nacional mientras que el presidente de Irán, Hasán Rohaní, consideró como inevitable una operación de contrainteligencia para "limpiar Idlib de terroristas".

Mientras, Estados Unidos no quiere perder Idlib como su última 'fortaleza' en Siria y sus aliados europeos tienen miedo, según el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, que el ataque del Ejército sirio con la ayuda de los rusos "haría dispersar a unos 15.000 terroristas procedentes de Europa, muchos de los cuales retornarán a sus países, lo que pondría en peligro la seguridad nacional de la Unión Europea". Le Drian se solidarizó con la posición de Turquía oponiéndose a la ofensiva militar siria-rusa en Idlib.

A pesar de la oposición turca, el Gobierno de Bashar Asad está decidido a tomar la provincia de Idlib y lo único que lo retiene es la presencia de tropas turcas en ciertas zonas de la provincia. Todo es cuestión de tiempo. No le quedará a Turquía otra alternativa que dar su visto bueno a la ofensiva. Estados Unidos frente a esta situación no podrá hacer mucho excepto escenificar otra provocación bajo 'falsa bandera' utilizando un supuesto ataque químico por parte de Damasco y bajo este pretexto bombardear las tropas del Gobierno sirio que han rodeado Idlib. Y después, ¿que podrán hacer?

No tienen tropas, sus mercenarios muyahidines están desorganizados peleando entre ellos y su exaliado turco, Erdogan, está envuelto en un juego geopolítico con Irán y Rusia en este momento para preservar los intereses de Turquía en la región. El Pentágono envió al destructor USS The Sullivans al golfo Pérsico con 56 misiles de crucero y estacionó el bombardero estratégico B-1B, equipado con 24 misiles aire-tierra, en la base aérea de Catar, Al Udeid.

No obstante, los generales norteamericanos saben perfectamente que varios buques de guerra y submarinos rusos también están en la misma zona. Washington está tratando también de convencer a sus aliados franceses, británicos y alemanes para que participen en posibles ataques contra Siria a sabiendas de las limitaciones bélicas de sus principales aliados de la OTAN.

Todo es cuestión de usar los medios de comunicación con gran despliegue al estilo del nuevo autoproclamado 'sheriff' del mundo, el asesor de seguridad nacional de Donald Trump, John Bolton, quien amenazó a Asad con una acción "muy dura y muy fuerte" contra Damasco. También los medios de comunicación globalizados 'filtraron' información supuestamente reservada de que el Pentágono no descarta la posibilidad de bombardear también a las posiciones rusas en Siria.

Todos saben que sería una acción completamente absurda que podría desatar una guerra ya mundial para la cual ni EEUU ni sus aliados de la OTAN e Israel están preparados, especialmente ahora cuando se estrechó la alianza militar entre Rusia y China durante los últimos ejercicios militares Vostok. Irán también es parte de esta unión que le asegura la supervivencia frente a la agresividad de Estados Unidos e Israel.

Recientemente, el renombrado profesor de las universidades de Columbia y Harvard, Jeffrey Sachs, explicó en dos minutos en el MSNBC Morning News la guerra en Siria: "sucedió debido a nosotros. Empezamos la guerra para acabar con Asad. Fue una guerra encubierta, nunca debatida en el Congreso, nunca explicada al pueblo americano. Hemos creado un caos… un desastre producido por la CIA, por Arabia Saudí, quienes usaron al Estado Islámico, lo que provocó la entrada de Rusia en el escenario sirio… Son el Pentágono y la CIA queriendo mantener a Rusia e Irán fuera de Siria. Pero no hay manera de hacerlo. Desatamos una guerra de poder que ya ha cobrado 600.000 vidas sirias y obligó a desplazarse a 10 millones de habitantes del país… Lo que tenemos que hacer ahora es irnos de Siria y dejar de lanzar de misiles para evitar una confrontación con Rusia".

¡Ojalá que los gobernantes norteamericanos lo entiendan!


Canonizar e indultar

septiembre 10, 2018

MACIEK WISNIEWSKI 


Como para ser su “acérrimo enemigo” –según el bien difundido análisis biempensante– se parece sospechosamente bastante a un amigo. Hablo del papa Francisco frente a la junta cato-nacionalista y post-fascista de Varsovia, o sea, el “gobierno populista” de Ley y Justicia (PiS), sostenido, entre otros, en el episcopado “ultra” post-wojtyliano.

Ustedes dirán.

Polonia bajo su mando está en la vanguardia del revisionismo histórico. El re-escribimiento del pasado con tinta de colores patrios –y un abundante toque de pardo– alcanzó su cenit a principios del año con la ley que prohíbe hablar de “cualquier complicidad polaca en el Holocausto” (que sí la hubo...).

Ahora la decisión de Francisco de avanzar el proceso de santificación del cardenal August Hlond (1881-1948), primado de Polonia desde 1926 hasta su muerte, conocido por su feroz nacionalismo, anticomunismo y antisemitismo –todas las características propias de un “verdadero polaco”, según PiS– se inscribe perfectamente en esta política (¿aún después de la muerte de Juan Pablo II –y al final– la “línea roja” Vaticano-Polonia sigue intacta?).

El decreto papal lo declara “venerable” y reconoce sus “virtudes heroicas”. En cuanto a lo mundano hay que decir que sí resistió a los nazis y rechazó ofertas de colaboración. Incluso –durante su exilio en Francia– “escondió a unos judíos y les dio pasaportes” (Więź, 4/6/18), según como él mismo lo contaba después de la guerra. Sea como fuere, tal vez poco para un “gran cardenal”, pero bueno.

Ustedes dirán.

Junto con la reciente “indulgencia” otorgada a Polonia por Benjamin Netanyahu –una declaración conjunta polaco-israelí que reza básicamente que “los polacos se portaron estupendamente durante el Holocausto” (Haaretz, 6/7/18), a.k.a. “una estúpida, ignorante y amoral traición de la verdad” (Y. Bauer dixit)–, la decisión de Francisco es otra “pluma en la gorra” de la derecha polaca.

Lo de la “indulgencia” lo dijo el viejo Uri Avnery (Gush Shalom, 14/7/18). Como Israel no tiene (casi) riquezas naturales, “se dedica a vender las ‘indulgencias del Holocausto’”, emulando a la empresa inventada hace siglos por la misma Iglesia católica y que tanto en su tiempo antagonizó a Lutero: ya le otorgó una a Alemania de Adenauer (a cambio de unas generosas reparaciones), ahora le tocó a Polonia (a cambio de unos favores políticos).

Netanyahu –“que no inventó este business sino lo heredó de sus predecesores” e “igual que un Papa en viejos tiempos”– avalando finalmente después de su negativa inicial la “ley del Holocausto” polaca hizo justamente lo que Francisco hizo con Hlond y a lo que apuntaron las organizaciones judías censurando su decisión: blanqueó el antisemitismo y envalentonó a la derecha polaca en su afán de rescribir la historia de aquella época.

Curioso. Según unos, Hlond fue colocado en la pista recta a la santidad “a pesar de su posición hacia los judíos” (Haaretz/AP, 4/7/18); según otros (al menos en parte), “por la defensa de ellos” (The New Yorker, 11/7/18).

Ante el viejo dilema “vaso medio vacío/vaso medio lleno”, se antoja decir “¡pasen otro vaso!”: en su postura hacia el tema –ambigua en el mejor de los casos (una característica muy propia de Francisco...)– es en vano buscar “virtudes heroicas”.

Ustedes dirán.

En el centro de la controversia está la carta pastoral (1936) en la que acusó a los judíos de “librar una guerra contra la Iglesia”, “ser vanguardia de ateísmo, librepensamiento, bolchevismo y la actividad revolucionaria”, “corromper la moral católica, perpetuar fraude, usura, prostitución y propagar pornografía”.

Los condenó por “haber rechazado al Cristo” y señaló que “el ‘problema’ persistirá hasta que ‘los judíos permanezcan judíos’” (sic). Abogó por su boicot económico, escolar e intelectual, oponiéndose a la vez a los ataques físicos.

O sea, pegar o matarlos era malo, pero no había nada malo en difamarlos y marginarlos, dos “prerrequisitos” que... tal cual y en pocos años harían posible el Holocausto. ¿Y lo demás? Pura perpetuación y “racionalización” del antisemitismo bajo la coartada de la “defensa de los judíos”, una vieja práctica de la Iglesia desde el papa Calixto II (Sicut Judæis, 1120).

Los defensores de Hlond dicen que “apenas reflejaba el pensamiento de sus tiempos”, que cambió sólo tras el Concilio Vaticano II (Nostra aetate, 1965), pero como bien apuntó Tygodnik Powszechny, un semanario católico de Cracovia –para el cual quien escribe estas líneas colaboraba, ahora sí, orgullosamente, por años– “¿no que de los futuros santos esperaríamos que estén ‘un poco adelante de sus tiempos’”?

Esto nos lleva de regreso a Francisco, cuyas canonizaciones –un negocio que tampoco inventó, sino heredó de sus predecesores (sobre todo de JP II...)–, parecen muchas veces confundirse con indulgencias.

Más que un proceso de “poner ejemplos a seguir” son un lavadero de personajes –JP II: encubridor de pederastas (¡santo!), Madre Teresa: abusadora y defraudadora (¡santa!), etcétera–, indistinguible del revisionismo histórico de la derecha.

Ustedes dirán.


(*) Maciek Wisniewski es periodista polaco


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