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Los mitos de la democracia estadounidense han llegado a su fin

enero 15, 2021


LI YUNLONG 

 

El 6 de enero, una violenta manifestación irrumpió en Washington, la capital estadounidense. Algunos manifestantes llegaron a edificio del Capitolio y se enfrentaron a los oficiales de seguridad. El conflicto dejó cuatro manifestantes muertos, y un oficial de policía del Capitolio estadounidense también perdió la vida. Unido a eso, se bloqueó la sesión para certificar la victoria del presidente electo Joe Biden en las elecciones del 2020.

Este es un fracaso importante en el sistema político estadounidense.

Elogiándose como un país faro para la democracia, Estados Unidos siempre ha creído estar actuando como un modelo a seguir. Inventó numerosos mitos sobre la democracia estadounidense trata de imponerlos en otros países, incluso por la fuerza. Sin embargo, el caos del Capitolio esta vez puso al descubierto la democracia estadounidense, demostrando que Estados Unidos no es un Jardín del Edén. La democracia estadounidense tiene defectos estructurales.

La democracia estadounidense no es capaz de garantizar una transición pacífica del poder. Uno de los mitos construidos por la democracia estadounidense es que las elecciones pueden evitar conflictos intensos y guerras civiles causadas por luchas de poder, asegurando una transición suave de un poder a otro. Es por eso que Estados Unidos siempre está avivando la superioridad de su renovación regular de las administraciones y solicitando a otros que la emulen. Cada vez que se produce un problema de transición de poder en un país, Estados Unidos lo atribuye a la falta de una elección al estilo estadounidense. Sin embargo, muchos seguidores de la democracia estadounidense tienen conflictos y guerras civiles, aunque Estados Unidos se hace el de la vista gorda o simplemente declaran que no han aprendiendo la esencia de su legado. Hoy, el reality show del caos en el Capitolio, que fue transmitido en vivo al mundo, demostró que las elecciones no siempre pueden garantizar la transición suave y pacífica del poder.

La democracia estadounidense no pudo mantener la estabilidad política. Estados Unidos cree que las elecciones ofrecen la base más estable de la legalidad y que es la piedra angular para que los países modernos sean legítimos, lo que garantizará su seguridad y estabilidad a largo plazo. Esto es falso. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, especialmente la Guerra Fría, muchos países copiaron la democracia estadounidense e implantaron el sistema electoral estadounidense. Sin embargo, esto los colocó en un círculo vicioso de inestabilidad política. En los últimos años, Estados Unidos fue testigo de conflictos políticos más graves, verificando manifestaciones y campañas contra el racismo. Mientras altos funcionarios del Tío Sam van y vienen, el impeachment contra el presidente fue aprobado por la Cámara de Representantes. Las elecciones estadounidenses de 2020 no lograron estabilidad, lo que desencadenaron fue una mayor agitación política.

La democracia estadounidense no ofreció una gobernanza efectiva. El país siempre hace hincapié en que sólo las elecciones regulares pueden lograr una gobernabilidad efectiva, argumentando que los candidatos deben ser responsables ante los votantes, y que el sistema de tenencia y la división de derechos pueden prevenir importantes decisiones equivocadas. Sin embargo, esto no tiene fundamento. Por ejemplo, la democracia estadounidense no impidió que la Casa Blanca lanzara las guerras contra Vietnam y contra Irak. Ambas fueron grandes decisiones equivocadas.

Además, el bajo desempeño de la gobernanza estadounidense en el manejo de la pandemia de COVID-19 demostró además que la democracia estadounidense no es capaz de lograr una gobernanza efectiva.

Desde el estallido del COVID-19, algunos políticos estadounidenses -actuando irresponsablemente e ignorando la ciencia- no adoptaron ningún enfoque proactivo para hacerle frente al nuevo virus. Como resultado, la pandemia se propagó aún más y se convirtió en un sonado fracaso. De acuerdo a las estadísticas de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos superó el 10 de enero los 22 millones de casos confirmados por COVID-19, y la cifra de muertos alcanzó las 371.862 personas. Estados Unidos sólo representa menos del 5 por ciento de la población mundial, pero sus casos confirmados de COVID-19 llegan al 24 por ciento del total mundial. Sus muertes por COVID-19 también poseen una participación del 19 por ciento del total, mucho más alta que la media del orbe. Lo que es irónico es que ningún funcionario estadounidense haya sido despedido debido al mal desempeño de su labor. El fracaso del control de la pandemia en EE.UU ha rasgado las vestiduras del “Emperador” de la democracia estadounidense y ha revelado la incapacidad de su política y gobierno.

La democracia estadounidense no es capaz de garantizar una participación política efectiva de los ciudadanos. La Casa Blanca declara que la democracia estadounidense puede involucrar a todos sus ciudadanos en el progreso político y hacer que expresen sus llamamientos. Sin embargo, la política del dinero se interpone en el camino, corriendo a través de todos los vínculos de las elecciones, la legislación y la administración de Estados Unidos.

Las elecciones se han convertido en un juego de dinero en efectivo que decide votos. Las elecciones presidenciales están gastando más y más dinero, de 700 millones de dólares en 2004 a 1.000 millones en 2008, subiendo a 2 mil millones en 2012 y 6.6 mil millones en 2016. De acuerdo a Center for Responsive Politics, un grupo de investigación no partidista, el costo de las elecciones de 2020 fue cercano a los 14.000 millones de dólares, el doble de la cantidad gastada en el 2016, amarga distinción que la convierte en la elección política más cara de la historia de Estados Unidos.

Además, las elecciones de mitad de período también están montada en un cohete, de 2.18 mil millones de dólares en 2002 a 5.2 mil millones en 2018. En las elecciones de mitad de período de 2018, se necesitó un promedio de 19.4 millones de dólares para ganar un escaño en el Senado, mientras que el precio para un escaño en la Cámara de Representantes se situó en 1.5 millones de dólares. El alto costo elevó significativamente el umbral para las elecciones, matando las posibilidades de que la mayoría entrara en una posible elección. Sólo aquellas personas que pueden recaudar fondos sustanciales están calificadas para buscar la elección en Estados Unidos. Este es sin duda un caldo de cultivo para que las élites y sus intereses engatusen a los candidatos. Como resultado, la participación política en Estados Unidos es un privilegio de los ricos.

La democracia estadounidense no puede garantizar la igualdad de derechos e intereses políticos para sus ciudadanos. La democracia estadounidense ha construido un mito de un llamado "gobierno mayoritario", pretendiendo que la democracia basada en "un hombre, un voto" es la manera de gobernar el país bajo la voluntad de la mayoría. Sin embargo, la democracia estadounidense no es el gobierno del pueblo ni el gobierno de la mayoría. La participación de los votantes es generalmente baja en cada elección. Estados Unidos implementa un sistema de colegios electorales, lo que significa que el candidato que recibe más votos puede no ser elegido como presidente. En el siglo XXI, ha habido dos presidentes estadounidenses que no ganaron el voto popular.

Para el sistema político de Estados Unidos, cada estado tiene dos senadores, independientemente de la población. De esta manera, un senador puede ser elegido por sólo 500.000 ciudadanos en Rhode Island, mientras que casi 20 millones se necesitan para ganar California. Esto indica que los votos no tienen el mismo valor. En una palabra, el mecanismo electoral de Estados Unidos no puede garantizar los intereses políticos y los derechos de los ciudadanos estadounidenses. Las elecciones son sólo una herramienta de unos pocos para manipular la política.

 

(*) Li Yunlong es profesor de la Escuela del Comité Central del Partido Comunista de China y de la Academia China de Gobernanza.

 

[http://spanish.peopledaily.com.cn/n3/2021/0115/c31618-9810091.html]

La democracia al estilo estadounidense se enfrenta a una reacción

enero 13, 2021

Diario del Pueblo 

 

El 6 de enero, partidarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, irrumpieron en el Capitolio generando un motín caótico, con el objetivo de obligar a los legisladores a anular la derrota electoral de Trump.

Una mujer fue asesinada a tiros durante un violento enfrentamiento con la policía, y otros tres partidarios de Trump murieron después de sufrir "emergencias médicas".

Hoy en día, Estados Unidos tiene que tragarse su propia fruta amarga debido a las acciones denunciadas como un "violento enfrentamiento”, definidas por sus propios medios de comunicación.

Mohamad Safa, diplomático libanés y representante permanente ante las Naciones Unidas, resume esta circunstancia irónica: "Si los Estados Unidos vieran lo que está haciendo en su propio territorio, invadirían Estados Unidos para liberar a Estados Unidos de la tiranía de Estados Unidos".

La pandemia ha traído desafíos sin precedentes a los valores de la democracia, la libertad y los derechos humanos de los que Occidente siempre se ha deleitando. La gente parece descubrir que la realidad ha revelado contradicciones y un doble rasero.

Si frente a un drama tan sencillo, transparente y exhaustivo, los mitos y obsesiones de algunas personas sobre la democracia, la libertad y los derechos humanos en Occidente no se pueden romper, entonces la única esperanza es establecer un análisis más racional.

¿Es la democracia un medio o un fin, o una combinación de ambos? ¿Debe la democracia resolver el problema de la equidad o la eficiencia? ¿Debe la democracia salvaguardar la justicia procesal o la justicia sustantiva o tener en cuenta ambas cosas? La exploración y el pensamiento de la humanidad sobre la democracia nunca se ha detenido.

Este tipo de pensamiento y exploración, incluyendo la experiencia del mundo occidental, es generalmente beneficioso. El sistema democrático de Occidente, incluido Estados Unidos, desempeñó su debido papel en la historia cuando se trata de explorar el sistema social.

Sin embargo, cualquiera que intente poner fin a tal exploración y pensamiento con una forma específica para coronar la democracia como el sistema democrático de Occidente, y sea tan ambicioso como para creer en "el fin de la historia", estará destinado a enfrentar una "reacción" de la democracia.

Está claro que la arrogancia democrática impulsada por el poder económico y el cálculo de los intereses impulsados por la expansión global han desbordado a Estados Unidos. Ahora quiere descaradamente vender su propia democracia al mundo, a toda costa, incluido bajo el uso de la fuerza.

El problema es que occidente sobreestima su fuerza en la evolución de la sociedad humana. Frente a la historia del desarrollo de la sociedad humana, debe ser de asombroso poder entender que su exploración no puede representar a la sociedad humana en su totalidad y que no puede construir una imagen global de ella misma.

La exploración y la práctica democráticas en occidente se parecen más a los registros regionales, las generalizaciones incompletas y los resúmenes periódicos de la exploración humana de los sistemas, que simplemente no son aplicables de forma universal. Esta realidad ha sido probada cada vez más en la práctica en los países occidentales, incluyendo Estados Unidos.

Estados Unidos se considera a sí mismo como un "responsable de la toma de decisiones" de la comunidad internacional, mientras que otros países no parecen tener más remedio que obedecer sus órdenes. Sin embargo, debido a la falta de justicia y equidad, la moral de ese país parece ser inapropiada.

A medida que la tendencia general de "el ascenso del este y el declive de occidente" se ha vuelto cada vez más prominente, la ambición de Estados Unidos de dominar el mundo se está volviendo cada vez más insostenible.

Es evidente que han aparecido en muchos países las consecuencias negativas de la exportación de la "democracia" por parte de Estados Unidos. Los disturbios en el Capitolio de Estados Unidos demuestran que el fruto ácido de la "democracia", eventualmente tendrá que ser digerido por el propio Estados Unidos.

Cuando la revolución cubana cambió la historia

enero 04, 2021

MARCOS ROITMAN ROSENMANN 

 

Los cambios sociales no se diseñan, tampoco se ciñen a los manuales. Las revoluciones suceden, ocurren por la perseverancia, la voluntad política y la convicción de estar librando una guerra justa contra los poderes tiránicos, la opresión y, en América Latina, contra las oligarquías, el imperialismo y el colonialismo interno. Cuba es la demostración de lo imprevisible. Pocos hechos han marcado el devenir de la historia contemporánea como la revolución cubana. Su triunfo nos hace visualizar su importancia. En este sentido, debemos mencionar su contribución a la lucha antiimperialista, al desarrollo del pensamiento crítico latinoamericano, en la gestación de alternativas anticapitalistas y el debate acerca de la transición al socialismo. Los grandes acontecimientos políticos desarrollados a nivel mundial desde el 1º de enero de 1959 pasan necesariamente por la revolución cubana. Asimismo, la dimensión de sus dirigentes ocupan un lugar preminente, son vidas ejemplares. Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Che Guevara, Haydée Santamaría, Vilma Espín y Asela de los Santos, entre otros y muchos.

La revolución cubana ha bregado a contracorriente, crecido en medio de un bloqueo y la agresión imperialista de Estados Unidos y sus aliados. Lo han intentado todo. Guerra bacteriológica, una invasión frustrada, atentados terroristas, intentos de magnicidio, procesos desestabilizadores, campañas desinformativas en medios de comunicación, programas de radio, televisión, montajes cinematográficos, ediciones de libros, congresos, etcétera. No han escatimado recursos, medios, personal militar o civil para acosar, desvirtuar e intentar torcer el brazo a la revolución. Sólo esta lista de acontecimientos habla de la dimensión histórica de la revolución tanto como de sus logros.

Cuba irrita al imperialismo. Se proyecta una imagen distorsionada. Ocultan sus aportes en la investigación médica, como lo constituyen las vacunas contra el cáncer de pulmón, el tratamiento contra el vitiligo o el cáncer de hígado. Han sido cientos los médicos de todo el mundo que han cursado master en Cuba sobre salud pública, pionera en desarrollar un sistema de salud comunitaria y lanzar la propuesta de mé-dico de familia. No menos destacado ha sido su papel en las luchas de emancipación de los países de África, su participación en la formación y desarrollo de los países no alineados, su rechazo al apartheid y su decidido apoyo a Nelson Mandela. Han abierto sus universidades y escuelas a los jóvenes de todos los países del mundo. Africanos, asiáticos, latinoamericanos o provenientes de Oceanía. En sus aulas se han graduado ingenieros, físicos, médicos, biólogos, matemáticos, pedagogos, químicos, técnicos, arquitectos. Su compromiso político le ha ganado el respeto incluso de sus enemigos. En el terreno de la salud, no hay ningún país que se le aproxime en entrega y solidaridad. La brigada de médicos Henry Reeve ha desarrollado labores humanitarias en casi todos los países de la región, desde su creación en 2005. Sus miembros han combatido las enfermedades en los lugares más insospechados, donde nunca había llegado un galeno. Barrios populares, poblaciones marginales, comunidades campesinas. Cuba se compromete y salva vidas. Eso es hacer historia. Su actuación ha sido merecedora del premio de la Organización Mundial de la Salud y de ser propuesta como Premio Nobel de la Paz en 2020.

Por otro lado, sus actuaciones en la esfera de las relaciones internacionales desde Naciones Unidas le han ganado el respeto y reconocimiento de la mayoría de países que la integran. De hecho, de los 193 estados que la integran, salvo Israel y Estados Unidos, y cuatro abstenciones, en 2019, 187 países votaron contra su embargo económico, comercial y financiero.

Tras la revolución cubana, la historia cambió de rumbo. Los movimientos populares de todo el mundo miraron hacia el Caribe. Fue la última revolución nacionalista. La lucha antimperialista, de liberación nacional, se alzaba victoriosa reivindicando a la vez la guerra justa contra la tiranía. Un ejército rebelde había derrotado a una de las dictaduras más corruptas y represivas del continente, encabezada por Fulgencio Batista. Pero al mismo tiempo se constituyó en la primera revolución socialista triunfante en el continente. La lucha por la democracia, la independencia económica, los derechos reales de autodeterminación, la reivindicación anticolonialista, se plasmaron en la I y II Declaración de La Habana, ambas fueron respuestas a las primeras acciones desestabilizadoras iniciadas por el imperialismo estadunidense y los países de la OEA. Dichos documentos, junto con la autodefensa de Fidel Castro, La historia me absolverá, tras ser detenido por el asalto al cuartel Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953, son los documentos más reveladores del pensamiento emancipador donde se refleja el sentido y proyección internacionalista de la revolución cubana. ¿Qué es la historia de Cuba si no la historia de América Latina? ¿Y qué es la historia de América Latina si no la historia de Asia, África y Oceanía? ¿Y qué es la historia de todos estos pueblos si no la historia de las más despiadada y cruel del imperialismo en el mundo entero?

Así, la consigna Patria o Muerte condensa todos los principios que hacen de Cuba un referente obligado en las luchas democráticas, antimperialistas, contra la explotación de la naturaleza, en defensa de la humanidad, la vida, donde el bien común, la justicia social y la igualdad se funden con proyecto socialista. Nos referimos a los principios éticos, de entrega, dignidad, compromiso, ejemplo solidario e internacionalistas sin los cuales la vida no vale la pena ser vivida. Hoy la revolución no se detiene. Cuba no se rinde. 

 

Los hechos hablan más que las palabras

diciembre 31, 2020

Diario del Pueblo 

 

El año 2020 llega a su fin con muchas dificultades que estámos intentando superar.

Personas de buen corazón en todo el mundo están observando y trabajando duro, esperando poder ver la "luz al final del túnel" lo antes posible en 2021. Todos creemos sinceramente que las personas justas y valientes ganarán la victoria final en la lucha contra la epidemia de COVID-19.

La práctica es el único criterio para probar la verdad. Echando una mirada retrospectiva hacia el 2020, las personas comprenderán mejor que solo siendo fieles a los hechos podrán conocer y respetar la verdad.

La lección de la epidemia refleja las deficiencias del actual sistema de gobernanza global. Algunos académicos los han clasificado como cinco grandes problemas: pérdida de control de la epidemia, estancamiento económico, errores políticos, falta de los estándares o normas de democracia y desorden de gobernabilidad.

Cabe señalar que no importa lo peligroso que sea el virus y lo complicada que sea la situación internacional, la humanidad no puede perder su pilar fundamental, y mucho menos abandonar la línea de fondo de la civilización.

La humanidad vive en una aldea global que está interconectada y donde compartimos lo bueno y lo malo. Los países están estrechamente conectados y la humanidad comparte un destino común, sin "excepciones". "Ningún país puede buscar beneficios de las dificultades de otros países y obtener estabilidad de las turbulencias de otros países". Este es un hecho que nadie puede cambiar.

Todas las lecciones y experiencias de la humanidad en los grandes desastres pasados muestran que solo el poder de la justicia puede dar esperanza al mundo. Solo cuando la ambición, la determinación, la confianza y el amor de la humanidad ofrezcan suficiente energía positiva para que la gente se ayude y se cuide mutuamente en la aldea global, la humanidad podrá salir del momento más oscuro de la mano.

En la actualidad, frente a la crisis de salud pública mundial y la grave recesión económica causada por esta, es más importante que nada que la humanidad utilice su arma más poderosa, es decir, la solidaridad y la cooperación. "El mundo es un lugar para todos los pueblos. Las dificultades y desafíos a los que se enfrenta el mundo requieren que personas de todos los países trabajen juntos. El desarrollo pacífico y la cooperación de beneficio mutuo es el camino correcto en el mundo", dijo el presidente chino, Xi Jinping, durante un discurso que pronunció en la reunión para conmemorar el 70º aniversario de la entrada del ejército de Voluntarios del Pueblo Chino (VPCh) en la República Democrática Popular de Corea (RPDC) en la Guerra de Resistencia contra la Agresión de Estados Unidos y Ayuda a Corea (1950-1953).

La epidemia de COVID-19 es la pandemia de una enfermedad infecciosa más grave del mundo en un siglo y ha producido una variación brutal en el mundo actual. El impacto de esta variación sigue intensificándose. Algunos países se enfrentan a la amenaza de una segunda ola de la epidemia. Hay un largo camino por recorrer para combatir la epidemia, estabilizar la economía y proteger los medios de vida de las personas, lo cual traerá muchos desafíos y tareas para los líderes de varios países y sus capacidades de gobernanza.

El mundo se pregunta lo siguiente: ¿Por qué China se ha visto menos afectada después de una grave epidemia? La clave para la lucha exitosa de China contra la epidemia consiste en la unificación orgánica de acciones poderosas y el pensamiento correcto. Al observar los pensamientos y acciones de China, el mundo puede entender claramente qué significa "lo más preciado es el pueblo", qué significa "la gente que comparte la misma voluntad gana" y qué significa "la gente unida es más fuerte".

El Partido Comunista de China y el gobierno chino se adhieren primero a la supremacía de la vida del pueblo, y siempre anteponen la seguridad y la salud física de las personas. El extraordinario juicio, el poder de decisión y la capacidad de actuar de China demuestran sus profundos sentimientos hacia la familia, la nación y el mundo, y contiene un sólido sentido de comunidad de futuro común para la nación china. Este es también el trasfondo cultural para que la nación china se ayude mutuamente.

La buena situación actual de China se ve recompensada con la responsabilidad y dedicación del pueblo chino. El espíritu chino, el poder chino y la responsabilidad china extraordinarios interpretan vívidamente la tendencia del camino correcto de la humanidad, demuestran el valor supremo de la unidad y la cooperación, y explican lo que está en el lado correcto de la historia.

"La razón por la que una nación es grandiosa radica en que nunca se rinde, no se empequeñece, no se detiene ante las dificultades y los riesgos, y se esfuerza por su propio futuro y destino con perseverancia". La práctica de China ha demostrado al mundo que siempre que uno mantenga la concentración, vaya por el camino correcto y se centre en hacer bien sus propios asuntos, seguramente podrá superar todas las dificultades y obstáculos, y podrá seguir convirtiendo las crisis en oportunidades e incluso renacer.

"La verdad es la culminación de la existencia, la justicia es la aplicación de la verdad en la práctica". China defiende firmemente el concepto de una comunidad de destino común para la humanidad, que echa raíses en el corazón, se mantiene en las palabras, se practica con los hechos y se obtienen resultados, demostrando la responsabilidad histórica de un gran país responsable y llevando confianza y esperanza al mundo.

"El desarrollo de la historia mundial nos dice que nunca ha habido un camino sencillo hacia el progreso de la civilización humana. La humanidad está avanzando en la lucha contra las dificultades", dijo el presidente Xi Jinping en un discurso que pronunció en la ceremonia de apertura de la Conferencia Anual 2017 del Foro Económico Mundial, en una intervención titulada “Asumir la responsabilidad de los tiempos y promover el desarrollo global", que todavía está fresca en la memoria de todos. Este famoso discurso fue aclamado por gente de todo el mundo como "sol de invierno" y ha tenido un gran impacto y alcance. Después de casi cuatro años, el carisma permanece, que es de una relevancia extremadamente importante para que la comunidad internacional actual trabaje en conjunto para superar el desafío de la epidemia y revertir la tendencia de la recesión económica mundial.

Todos los países deben defender el concepto de una comunidad de futuro común para la humanidad, elegir con firmeza el camino soleado de la unidad y la cooperación, y superar el desafío de la epidemia con la confianza y la acción.

La historia la crean los valientes, y el mundo en la era posterior a la epidemia eventualmente llevará al fénix a resurgir de las cenizas.

El oro auténtico no teme al fuego, los hechos hablan más que las palabras y el tiempo lo prueba todo.

 

[http://spanish.peopledaily.com.cn/n3/2020/1231/c31619-9804850.html]

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