El ‘comeback’ de los izquierdistas en Europa. Jeremy Corbyn y el laborismo británico.


SAMUEL ESPINO

“How you can help Jeremy Corbyn win –and destroy the Labour Party Sign up today to make sure the bearded socialist voter-repellent becomes the next Labour leader– and dooms the party forever” (The Daily Telegraph press, 15 Julio 2015)

Con este titular incendiario, el diario conservador Daily Telegraph animaba a su electorado a votar en las primarias del partido laborista británico con una misión clara, hacer que el laborismo se autodestruyera en sus contradicciones internas. Una estrategia elocuente teniendo en cuenta que la hegemonía económica y política de la burguesía británica, no requiere mucho más que esperar a que la agudización de las contradicciones de los bandos políticos dentro del laborismo haga saltar por los aires los apoyos de Corbyn.

La deriva neoliberal que el partido laborista sufre entre los años 80 y 90, aunque bajo la máscara de la renovación (Tercera Vía), no es más que el debilitamiento de la socialdemocracia como instrumento de lucha contra el capitalismo financiero, la versión 2.0 podríamos añadir de un capitalismo mucho más reforzado, y que ha encontrado en el sistema financiero su principal modelo de negocio, y de postración de las economías mundiales. Y es que como bien indicaba Lenin en su monografía: el Imperialismo. Fase superior del capitalismo, es precisamente la fusión del capital bancario con el industrial, la que ha puesto las condiciones óptimas para que el sistema financiero tenga un control absoluto, no solo de la producción de mercancías, sino de las economías nacionales.

Esta fusión es fundamental para comprender el grado de dependencia que el capitalismo ha tomado de los flujos financieros, una dependencia que en el fondo supone una relación de dominación y control, para el capital industrial que necesita liquidez constante para sus actividades imperialistas y extractivas. Este hecho, unido al desarrollo de las fuerzas productivas gracias a las relaciones sociales de producción, ha provocado que el capital se mueva con mayor rapidez y en menor tiempo posible, gracias al desarrollo de las telecomunicaciones, elemento fundamental para las transacciones económicas de la burguesía.

El desarrollo de lo que Marx llamaba el “capital ficticio” es ciertamente fundamental para comprender la crisis que se manifestó en el año 2007-2008. Este capital ficticio es producto de relaciones especulativas, que genera un “capital de carácter parasitario”, en el sentido en que el capitalista no produce ninguna mercancía, ni invierte en empresas de producción o comerciales, sino que más bien detrae renta, acumulando capital. El estallido del modelo especulativo inmobiliario en Estados Unidos, con la caída del holding “Lehman Brothers” abrió la puerta a un contagio económico en cadena, que no tardaría en trasladarse al ámbito de las economías europeas, muy dependientes aún de Estados Unidos.

Este modelo de negocio basado en la especulación fue practicada bajo los mismos patrones en países como Islandia, España, Reino Unido, incluso en China y Qatar se vieron afectados por esta crisis del sistema financiero. Este contagio al margen de que la especulación inmobiliaria pudiera ser un modelo de negocio para algunas naciones, también se explica por la interconexión que existe entre todos los mercados financieros, ya que los grandes bancos mueven paquetes y activos financieros de un lugar a otro, prestándose capital entre ellos, e incluso vendiéndose activos considerados rentables.

Ante la eminente caída de los grandes Bancos del sistema financiero, los estados de las distintas naciones occidentales mostrando su verdadera cara de colaborador e instrumento del capital, utilizó dinero público para salvar a los capitalistas de su propio desastre, bajo el lema de “la socialización de las pérdidas y la privatización de los beneficios”. La crisis de la banca fue más allá del sistema financiero para trascender a lo industrial, al sector servicios, así como a las familias, que se ven afectadas por los desahucios, el aumento del paro, las bajadas salariales etc.

Con lo cual concretamos que tanto el fracaso de la socialdemocracia de la tercera vía como la crisis del sistema financiero han puesto las condiciones objetivas para el desarrollo de conciencias (al menos) de carácter “pequeñoburguesas” que tienen como utilidad frenar el desastre que el consenso neoliberal de Bruselas está provocando en el Reino Unido al igual que en otros países. Estas condiciones objetivas han provocado también que sectores que han quedado a la izquierda del laborismo, como Jeremy Corbyn renazca como líder y representante del laborismo británico para las próximas elecciones del 2020.

Jeremy Corbyn lleva 30 años en el partido (1986), y mientras el partido laborista entre los años 80 y 90 caminaba hacia su derechización, él se mantuvo en las tesis socialdemócratas del Estado del Bienestar y el intervencionismo económico, abogando por la renacionalización de la industria de ferrocarriles y la industria energética; restablecer el control del Banco central, y confrontar contra la City de Londres; se opone al TTIP, y se opone al “Brexit” a favor de reconstruir la “Europa social”.

En términos políticos, Corbyn puede suponer un aliado de clase para la deprimida “worker class”, así como las clases más avanzadas de la misma. No obstante, al igual que Bernie Sanders para el caso estadounidense, Jeremy tiene una ventaja con respecto al resto de partidos socialdemócratas emergentes del sur europeo, y es que se desarrolla en las entrañas del stablishment, lo que le beneficia en base al sistema electoral mayoritario uninominal británico (que favorece a los partidos del sistema). Sin embargo, lo que podría ser una ventaja podría volverse en contra de Corbyn si este no sabe encontrar apoyos dentro de su propio partido antes de las elecciones generales. Ya que, para la línea blarista mayoritaria del partido “The current leader is a tragedy” para el laborismo. Pero, ¿cómo ha podido llegar Corbyn a liderar el laborismo?

Este hecho se explica debido al nuevo sistema de “primarias” que se creó en torno al 2014, el cual permitía que el líder del laborismo fuese elegido por el sistema “un militante o simpatizante, un voto”, lo que ha hecho que Corbyn ganase a sus oponentes “blairistas y brownistas” por más del 50% de los votos. Este hecho explica cómo las propias reglas del juego capitalista se vuelven en coyunturas determinadas contra los propios capitalistas, dado que como en el caso de Sanders en Estados Unidos, nadie pensaba que un líder con “ideas tan anticuadas” como las de Corbyn pudiesen ganar.

CONCLUSIONES

A los obstáculos que el líder del laborismo debe enfrentarse, están por supuesto los intentos del capital por desestabilizar y desacreditar al candidato de cara a la opinión pública. A este fin trabajan una serie de “plumas facciosas”, sectores intermedios, integrados como parte de engranaje del capitalismo, encargados de sostenerlo desde un punto de vista intelectual. Este hecho podemos verlo reflejado en los medios de comunicación como el diario The Sun, cuya aproximación a la noticia se afronta desde un sensacionalismo exacerbado que busca convertir en enemigo político[1] e institucional al propio Corbyn.

No obstante, al margen de los factores exógenos, normales cuando la política burguesa detecta “potenciales obstáculos” a la perpetuación de su control; de mayor peso son los factores endógenos, ya que la primera estrategia que Corbyn debería tomar para conseguir resucitar a la socialdemocracia del bienestar es la de tomar las riendas de su propio partido, creando aliados que puedan ayudarle en su proyecto político. La mayor de las victorias para Jeremy Corbyn y sus seguidores es conseguir que el laborismo deje de ser la “clase gestora” del capitalismo inglés, lo cual le llevará a luchas internas y quizás ¿escisiones en el partido? Si su posición se torna hegemónica. No obstante, esto da muestra del estado en el que se encuentra la izquierda revolucionaria, incapaz de movilizar a la sociedad para lograr transformar sus condiciones de vida. Este “vacío de defensa del proletariado” es llenado por partidos “pequeñoburgueses”, que aunque puedan constituir en lo inmediato, aliados de clase, no consiguen llevar a largo plazo a las clases trabajadoras y a las más avanzadas de ésta, a su propia emancipación.


(*) Samuel Espino es historiador por la ULPGC.

[1] En su imagen de portada el diario The Sun capta el momento en que Corbyn no canta el himno nacional, acontecimiento maliciosamente interpretado por la prensa como un desaire a la reina y a la institución monárquica.

REFERENCIAS EMPLEADAS

[ ] "Who is Jeremy Corbyn? An international reader's guide to the British politician". The Guardian press, Tuesday 4 August 2015 16.56 h. Link: http://www.theguardian.com/politics/2015/aug/04/who-is-jeremy-corbyn-uk-labour-mp

[ ] "How you can help Jeremy Corbyn win - and destroy the Labour Party Sign up today to make sure the bearded socialist voter-repellent becomes the next Labour leader - and dooms the party forever". Daily Telegraph press, 4:22PM 15 Jul 2015. Link: http://www.telegraph.co.uk/news/politics/labour/11741861/How-you-can-help-Jeremy-Corbyn-win-and-destroy-the-Labour-Party.html

[ ] "Claves del sistema electoral británico". Link: http://www.lahuelladigital.com/claves-del-sistema-electoral-britanico/ Lunes 2 de marzo del año 2015.

[ ] Giddens, Anthony. La tercera vía: La renovación de la socialdemocracia / Anthony Giddens; traducción de Pedro Cifuentes Huertas. Madrid: Santillana, 1999.

[ ] Lenin, Vladimir Ilich. El imperialismo, fase superior del capitalismo / Vladimir Ilich Lenin. Madrid: Fundamentos, 1974.

[ ] Nunns, Alex. “Jeremy Corbyn, l’homme à abattre. Cap à gauche pour le Labour”. Nº 739, octubre 2015. Le Monde Diplomatique, versión français.

[ ] “Corb snubs the Queen. Scruffy Corbyn blasted for anthem snub”. The Sun press. http://www.thesun.co.uk/sol/homepage/news/6640626/National-disgrace-Corbyn-blasted-for-anthem-snub.html 16 September, 2015.

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