26J: votar antifascista


TAYSA NEGRÍN 


Si cara a las próximas elecciones españolas hubiera candidaturas de un frente de liberación de Canarias, no habría dudas sobre a quién votar. O, simplemente, si tal frente existiera, aunque fuera en germen, y llamara a la abstención, ni me acercaría a un colegio electoral. Pero, compañer@s, tal frente no existe ni por asomo.

Aún más: si tuviéramos la posibilidad de votar candidaturas verdaderamente comunistas, apoyadas en una amplia organización y movilización popular, tampoco cabría duda sobre el voto. Pero no contamos con candidaturas reales comunistas, ni anticolonialistas, ni antiimperialistas. De hecho, todos los partidos con posibilidades de sacar diputados son partidarios no solo de mantener el actual statu quo colonial de Canarias, sino acérrimos defensores del capitalismo. Cierto que en distintos grados, desde el más descarnado de PP y C's, hasta el "capitalismo de rostro amable" de los "socialdemócratas" de Unidos Podemos.

De modo que la postura de no ir a votar, de abstenerse, es no sólo comprensible desde la coherencia personal de quienes no tragamos con el capitalismo y el colonialismo español, sino perfectamente legítima. Nosotr@s sí podemos decir aquello de "no nos representan".

Pero los acontecimientos no se producen en el vacío, ni en condiciones de una ideal "representación" en una idílica "democracia" burguesa, sino en el fango de la desmovilización social y de la lucha política más descarnada, en un régimen tardofascista de monarquía parlamentaria, en plena ofensiva oligárquica para aumentar salvajemente las tasas de explotación y reprimir brutalmente toda disidencia.

Salvo que prefiramos aquello de "cuanto peor, mejor", y dado que carecemos de alternativa propia, debemos considerar qué es más beneficioso para la clase obrera y el pueblo canario: la continuidad reforzada de las políticas del partido fascista en el gobierno, con el control de una judicatura franquista y unos medios de comunicación oligárquicos desenfrenados, o la derrota –al menos parlamentaria– de los fascistas.

Es verdad que todo apunta a que el otro gran partido de la oligarquía, el PSOE, va a sostener, por activa o por pasiva, el gobierno fascista, impidiendo un giro más democrático en la política española. Pero obligar a tales farsantes a desenmascararse definitivamente ante la clase obrera y los sectores menos adocenados de la población, ya sería de por sí un gran avance.

Leo estos días innumerables críticas a la coalición UP. Se quedan cortas, de hecho. Resulta difícil de tragar el discurso bobalicón y oportunista de quienes sabemos que terminarán plegándose a las directrices del imperialismo europeo, incapaces de cuestionarse la UE, el euro o la OTAN. De quienes han llevado las movilizaciones a cero tras el auge de las mismas en 2012 y 2013. De quienes no se plantean, siquiera, sacar a los luchadores del pueblo de las cárceles del régimen.

Vistos de cerca, y lo digo desde Canarias, resulta todavía peor si contemplamos los "especímenes" políticos que han corrido a apuntarse a la nueva franquicia. 

Todo eso es cierto. Pero no es menos cierto que a la oligarquía española, franquista hasta el tuétano, no está dispuesta a ceder ni un milímetro. Que no nos encontramos ante un periodo revolucionario. Y que las próximas elecciones son una oportunidad de golpear –al menos hasta cierto punto– al fascismo rampante. Como dicen l@s compañer@s de la CUP, de "golpear donde más les duele".

Y la única forma de "golpear", de doblar el brazo al fascismo español y dificultar las peores medidas antipopulares, aún por llegar, es votar –dadas las circunstancias– las candidaturas de UP. No porque sean maravillosas, ni porque sean lo que de verdad necesitamos, sino porque suponen palos en las ruedas de la oligarquía y del fascismo.

Dicho esto, hay que preparase para el 27-J y después, porque la batalla contra la ofensiva neoliberal y reaccionaria no ha hecho más que empezar, y las perspectivas son muy malas. Por cierto, ya es hora de abandonar toda esperanza de que el surgimiento de una fuerza política revolucionaria, sostenida en la organización y la lucha popular, vaya a aparecer de forma espontánea.

Lo importante no es lo que hagan los oportunistas de la izquierda burguesa. Lo decisivo es lo que hagamos nosotr@s.

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