Imperialismo español: derrota electoral, victoria militar


TEODORO SANTANA 

"Táctica es saber qué hacer cuando hay algo que hacer. 
Estrategia es saber qué hacer cuando no hay nada que hacer".
(Savielly Tartakower)

El revés electoral catalán ha golpeado duramente en el rostro de la monarquía española, de M. Rajoy y del PP, del PSOE y hasta de Podemos y su marca regional. Incluso en el de los neofalangistas de Ciudadanos, que intentan hacer pasar por victoria lo que no es sino una redistribución del voto dentro del bloque fascista. La bofetada también ha sido de las que hacen época en la cara (dura) de la totalidad de televisiones y medios de comunicación estatales, así como en la de la judicatura y la fiscalía del régimen.

El derrocamiento ilegal –es decir, no prescrito en ley alguna– del gobierno y el parlamento de la Generalitat, el enjuiciamiento arbitrario y el encarcelamiento de los principales políticos catalanes por motivos políticos, la brutal campaña de manipulación mediática de los oligopolios mediáticos, la presión de las grandes empresas de la oligarquía, los porrazos... Nada ha podido con la voluntad popular.

En buena lid, la mayoría absoluta debería bastar para que el Parlament eligiera un gobierno independentista. Les sobran diputados. Pero una cosa es tener los votos, y otra tener las botas. Y las armas. El Estado español dispone aún de muchos recursos para volver a convertir en papel mojado los resultados electorales. Por ejemplo, impedir que ocho diputados de la mayoría –cinco en Bruselas y tres en la cárcel– puedan votar la mesa del parlamento o la moción de investidura del nuevo presidente de la Generalitat. O seguir encarcelando más y más electos independentistas, como ya se ve por las nuevas imputaciones a diputados por el terrible crimen de ¡reunirse!

¿La reacción europea? ¿La "opinión pública"? Por favor, hablemos en serio. Ni la Europa imperialista ni los medios de comunicación de la oligarquía española van a protestar lo más mínimo. Al contrario, jalearán –ya lo hacen– la represión. La monstruosa maquinaria del Estado sigue su marcha implacable. El aparato judicial franquista, incólume, va a seguir con la "limpieza ideológica" a todo tren, que para eso tienen el brazo armado de la(s) policía(s). Y respaldándolo todo, como aclara la ministra de Defensa, el Ejército. Por si fuera menester.

Algunos nos rasgaremos las vestiduras, pero eso les importa una mierda. Otros –PSOE, Podemos– menearán tristemente sus cabezas pero, en definitiva, consentirán. Todo sea por la "independencia judicial" y la "unidad de España". La mayoría dirá lo mismo que bajo la dictadura de Franco: "algo habrán hecho" o, en palabras de Albiol, "se lo han ganado a pulso".

Las victorias y las derrotas electorales van y vienen. Pero el poder permanece intocable. Y, como explicaba Mao, "el poder nace de la boca del fusil". Todo lo demás son espejismos. Por eso el bloque fascista y sus compañeros de viaje puede ser derrotados en las urnas, pero vencer militarmente. Y mientras no tengamos claro la verdadera naturaleza del enemigo, no podremos empezar a hacer nada.

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